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Oral history interview with Fanny Sanín, 2019 October 16 - 2020 July 24

Sanín, Fanny, 1938-, Sanín, Fanny, 1938-

Painter

Overview

Collection Information

Size: 7 Items, 7 sound files (5 hours); 80 Pages, Transcript

Summary: An interview with Fanny Sanín conducted 2019 October 16-2020 July 24, by Fernanda Espinosa, at Sanín's studio in New York, New York.

Biographical/Historical Note

Fanny Sanín (1938- ) is an geometric abstractionist painter in New York, New York.

Provenance

This interview is part of the Archives of American Art Oral History Program, started in 1958 to document the history of the visual arts in the United States, primarily through interviews with artists, historians, dealers, critics and administrators.

Language Note

Spanish; Castilian .

Funding

This interview received Federal support from the Latino Initiatives Pool, administered by the Smithsonian Latino Center.

Transcript

Preface

The following oral history transcript is the result of a recorded interview with Fanny Sanín on October 16, 2019–July 24, 2020 at Sanín's studio in New York City, NY, and was conducted by Fernanda Espinosa for the Archives of American Art, Smithsonian Institution.

The October 2019 and March 2020 interview sessions took place in person; the July 2020 session took place over Zoom. The interview was conducted in Spanish. 

Fanny Sanín and Fernanda Espinosa have reviewed the transcript. Their corrections and emendations appear below in brackets with initials. This transcript has been lightly edited for readability by the Archives of American Art. The reader should bear in mind that they are reading a transcript of spoken, rather than written, prose.

Interview

FERNANDA ESPINOSA:  Okay, muy bien. Vamos a comenzar la entrevista de Historia Oral de Fanny Sanín. Hoy es el 16 de octubre del año 2019. Estamos en su estudio en la ciudad de Nueva York y esta es una entrevista para los Archivos de Arte Americano del Smithsonian, en inglés, Archives Of American Art, Smithsonian Institution. Esta es la tarjeta uno. Bueno, Fanny, como te había comentado, quisiera comenzar conociendo un poco más de dónde tú vienes, cómo fue tu niñez. Puedes comenzar donde tú quieras y en el recuerdo que más te llame la atención.

FANNY SANÍN:  Gracias. Pues yo nací en Bogotá, Colombia. Allá crecí. Mi padre era de Antioquia, de familia antioqueña, de apellido Sanín, aunque el Sanín se dice que venía de Rusia. Es un nombre ruso, pero, claro, en Colombia, tú sabes, todas las culturas se mezclaron. Llegaron los europeos, los africanos, los indígenas y todos somos el resultado de—de una mezcla de razas y culturas. Mi mamá, su familia era de Alepo, Siria. Llegaron, los abuelos, llegaron a Venezuela primero como en los años 1920s, creo, o veintialgo, y una familia grande como de siete hermanos y unos se fueron a vivir a Colombia, entre ellos mi mamá, y dos tías y dos tíos, y el otro tío se quedó en Venezuela.

O sea que nosotros tenemos familia en Venezuela y en—y en Colombia, pero por el lado era de ascendencia siria. Entonces eran dos culturas, la antioqueña [risa] y la siria. Mi papá tuvo como 20 hermanos. Era una familia grande y para mí fue—para mí y mi hermana porque mi hermana era como un año mayor que yo pero crecimos mucho juntas y compartimos juntas la carrera y la niñez y eso, y el tener tanta familia, tantos tíos y tantos primos y lo mismo por el lado de mi mamá también que vivían entonces, fue muy bonito porque uno siempre estaba rodeado de cariño, de familia. Y en Bogotá, donde yo vivía, mis tíos, que venían de Venezuela, era pa' nosotros era como la otra casa. Siempre nos referíamos a—«Vamos a la otra casa» porque [risa] mi casa era una y la otra casa era la de mis tíos, pero era como si fuera igual.

Eh—la familia era muy culta. Les gustaba mucho la literatura, la música. Mi papá tenía una biblioteca muy grande y todos los libros estaban ahí a disposición. Aun cuando uno estaba pequeño, podía leer muchas cosas de literatura. Él también nos llevaba muchos libros de arte, de los museos de Europa, y yo creo que fue por ahí donde empezó el interés mutuo de mi hermana y yo de interesarnos en el arte desde muy chiquitas. Entonces, en las clases que tenía de,por ejemplo, de las clases que más me gustaba era la geografía porque podía pintar mapas y me encantaba. Y lo mismo la de zoología, que era de los animales, entonces también podía dibujar y así empezó más o menos mi amor por el arte. Eh—la música también era muy importante en mi casa.

[00:04:55]

Por el lado de la familia de mi mamá había una tía que era soprano y  otra prima que es una pianista venezolana muy conocida. Entonces siempre estábamos metidas como en ese nivel y es, más o menos, cómo crecí yo en Bogotá. Íbamos mucho a Medellín, a las fincas de Medellín en la Navidad y compartía uno con las otras tías. Otra cosa que fue importante es que, sobre todo por el lado de la familia de mi papá, eran muy políticos. Estaban muy metidos en la política y siempre te estaban hablando y uno los oía de chiquito, oír hablar de Partido Liberal, el Partido Conservador, el Partido Comunista, que era muy poquito en ese entonces, no había mucha gente, y—entonces uno creció en todo ese—en todo ese mundo que—y uno era amigo de—los amigos de mi mamá y las amigas y los amigos de mi papá eran casi también como amigos de uno. No solamente los hijos, sino los padres. Entonces eso es más o menos la niñez.

FANNY SANÍN:  Recuerdos bonitos de la familia, de los amigos. Eh—pues no todo fue muy fácil porque hubo muchas muertes en la familia. Tíos, la abuela. Mi papá también estuvo un poco enfermo. Eh—pero, bueno, el orden de la vida, yo creo. [Risa.]

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo]. ¿Tienes recuerdos del vecindario y la casa en donde creciste? Y, si es que te acuerdas, ¿puedes describir un poco de ese entorno?

FANNY SANÍN:  Sí, la casa donde vivíamos era una casa en un barrio que había otra gente que generalmente los vecinos eran amigos nuestros, la gente joven de la misma edad de uno eran también amigos y había mucha gente que después estuvo metida en la política, en la literatura, que después volví yo a ver muchos años después y los volví a reconocer, y quedaba casi en el—no era el propio centro de Bogotá, pero sí era un lugar central.

La casa de mis tíos quedaba como a cinco cuadras, también en un lugar central, y era bonito Bogotá, porque uno caminaba mucho, andaba por la Carrera Séptima, que es como decir aquí la Quinta Avenida. Entonces la Carrera Séptima era la Carrera era como la avenida principal de Bogotá. Y la gente—siempre estaba llena de gente. Los domingos como mucha gente íbamos a misa y entonces la gente se paseaba de un lado a otro de—por toda la Carrera Séptima, varias cuadras, era como parte de la rutina. Y yo creo que eso viene de España porque uno ve en las plazas todavía de España, en los pueblos chiquitos, que la gente sale a caminar, ¿no?, con sus amigos y eso. Eh—perdón, ¿qué fue lo que me preguntaste? [Risa.] Yo me olvidé.

FERNANDA ESPINOSA:  Te preguntaba si tienes recuerdos de tu casa. Como, si me puedes describir un poco los lugares en donde creciste?

FANNY SANÍN:  Ah, okay. La casa, como te digo, era una casa de dos pisos. Cada uno tenía su cuarto, mi hermana, y tenía un hermano, y mi papá y mi mamá. Y había un perro en el jardín—o el solar, como lo llamaban en Bogotá—un perrito que mi papá lo había puesto Churchill, no sé por qué, pero así se llamaba. Pero los perros en esa época en Colombia no eran perros de que estuvieran en la casa dentro, estaban en el patio, ahora dentro—no eran perros entrenados como acá. Entonces el perro siempre estaba ahí atrás y uno iba a verlo y saludarlo y eso, pero el pobre perrito no podía—porque si salía pa' la calle, pues se [risa] se iba a perder. No, no, no. Es—eh—recuerdo el perrito.

[00:09:57]

Después, cuando nos mudamos a un apartamento todavía más cerca, a un lugar de—que se llamaba San Diego, que todavía existe, hay una iglesia muy bonita allá, que es la iglesia de San Diego. Nos tocó regalar el perro a un tío, que lo tenía en una granja. Entonces—allá estuvo entonces. Es el único perro que hemos tenido. Y la casa de mis tíos, también tenían un perro que era un perro lobo. Lo recuerdo. Y—¿qué te digo?—yo todavía me acuerdo de las casas y a veces me gustaría como dibujar el plano. Recuerdo exactamente cómo eran las escaleras, cómo era todo. De las dos casas, como te digo, de mis tíos y la mía.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Cómo eran? ¿Puedes—eh—describir?

FANNY SANÍN:  ¿Uh?

FERNANDA ESPINOSA:  Que ¿puedes describir de lo que te acuerdas?

FANNY SANÍN:  Ay, es tan difícil de describir—como te digo, la casa de nosotros era así, era en—cada uno tenía su cuarto en el segundo piso, cuatro cuartos, y abajo era la sala, comedor, la cocina iba hacia atrás. Entonces había otros cuartos extras y el cuarto para la empleada doméstica, con su baño y eso, y el solar o el jardín grande que había atrás, que era donde estaba el perro.

FANNY SANÍN:  Eh—la casa de los tíos era una casa diferente porque ellos la diseñaron con un arquitecto y la mandaron construir y entonces era de dos pisos, pero era como—ay, como—no sé cómo describirte—eran como dos casas dentro de una sola casa. Tenía dos puertas, dos cocinas, dos—ah—dos áreas que eran vivibles, pues. Y en la parte de abajo, los tíos trabajaban un poco con la importación de papel, de papeles grandes y eso. Y y a veces el lugar de la bodegas del papel era un lugar donde mis primas, una primas que tenía yo allá y yo—y Rosita y yo jugábamos porque nos montábamos encima de las cajas, volteábamos y nos escondíamos y todo. Era simpático.

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo]. ¿Recuerdas un poco de los colores que veías en esa época?

FANNY SANÍN:  No, no realmente. Mejor dicho, sí sé cómo era la casa, pero— tenía un balcón [risa]. Muchas vivencias, pero—

FERNANDA ESPINOSA:  Mencionaste a Rosita. Rosita era tu hermana?

FANNY SANÍN:  Sí.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Cómo era tu relación con tu hermana?

FANNY SANÍN:  No, con ella nos llevábamos muy bien, aunque a veces peleábamos, normal. Ella era un poco más conservadora. Yo era más liberal en mis cosas, era más—¿cómo te digo?—ya ahorita no—no, no me sale la palabra. Más audaz. En realidad, con ella compartimos mucho. La universidad, los estudios y a raíz de ella realmente fue que entramos a la universidad a tomar clases de arte, porque ella averiguó todo y entramos a la universidad.

Antes de eso habíamos tenido profesoras en la casa. En esa época se usaban mucho también los tutores, que llamaban. Entonces aprendimos a dibujar, a pintar, pero más que todo era copia. Copiar o salir a hacer un paisaje y eso. Y en un momento dado, ambas sentimos que sí queríamos hacer una carrera en arte y que pues teníamos que entrar a la escuela de arte o a una universidad, y entramos a la Universidad de Los Andes. Eso fue como en el año [19]56.

FERNANDA ESPINOSA:  Volviendo un poquito más a tu niñez, ¿cómo era la relación con tus padres? ¿Qué es lo que se inculcaba en la casa? Mencionaste que había mucha cultura. Pero ¿también había, por ejemplo, una motivación para que las mujeres estudien o que estudien ciertas cosas? O ¿cómo era, más o menos, esa dinámica?

[00:15:09]

FANNY SANÍN:  Hmm, más que todo, en esa época, tú sabes—eh—por ejemplo, por el lado de mi padre, pues todas las hermanas como te digo, fueron 20 hermanos entre hombres y mujeres—las hermanas en general no hicieron una carrera. Entonces mi papá a veces siempre hablaba de «No, que la mujer en la casa, los hijos—» no sé qué, pero, al mismo tiempo, nos estaba inculcando la literatura, la música, todo eso. En mi casa se oía ópera los domingos, recuerdo. Pero no había como una idea de que uno tenía que hacer una carrera. A diferencia de Jorge, mi hermano, que él estudió química, ingeniería química y era como normal que él si estudiara, hiciera la carrera, ¿ves?

Pero siempre tuvimos la —cuando decidimos entrar a Los Andes, tuvimos la aceptación pues de que entráramos. Mi mamá era—mi mamá se sentía muy orgullosa de que ambas estuviéramos en la universidad pintando y eso.

FERNANDA ESPINOSA: ¿Me puedes contar un poquito más sobre tu mamá?

FANNY SANÍN:  Mi mamá pues era una bella persona, muy también un poquito a la antigua porque como venía de una familia árabe, libanesa, era también un poquito conservadora, ¿ves? ¿No? siempre estaba colaborando con nosotros y eso (sí).

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo].

FANNY SANÍN:  Te digo la—la—mi papá era un poco estricto. Era bastante estricto.  Y también era como lo normal allá. Era estricto con—las mujeres no se suponía que no tenían que tener tanta libertad ni nada de eso, ¿no?

Pero—pero yo admiraba mucho en él la—a pesar de que era muy estricto, admiraba mucho su humanidad, su—¿cómo te digo?—su carácter de hacer las cosas bien, de honestidad, muy recto, ¿ves? Eso siempre lo recordaba yo, cómo era él de recto en sus cosas, ¿no? No había nada que pudiera ser malo o mal pensado o algo así.

FERNANDA ESPINOSA:  Cuando dices recto, ¿a qué te refieres?

FANNY SANÍN:  Pues en el sentido de que no podía haber—se me van las palabras en este momento. [Risa.] No podía haber un negocio mal hecho o alguien sacando provecho de otra persona o si—las empleadas domésticas en esa época no tenían mucha protección.

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo].

FANNY SANÍN:  Recuerdo que Jorge Eliécer Gaitán—¿no sé si has oído hablar de él?, que fue un—

FERNANDA ESPINOSA:  Sí. [Cruce de conversación.]

FANNY SANÍN: —un líder muy importante en Colombia—fue el que les dio a ellas como una especie de estatus, porque las empleadas domésticas en esa época salían cada 15 días de la casa. Por una tarde! Y yo siempre recordaba eso. Y mi papá siempre estaba que oía a una o a otra gente cómo trataban a las empleadas y mi papá siempre decía: «Hay que tratar a la gente con respeto. Hay que ser cuidadoso. Hay que ayudar a tal—». ¿Ves? Era como muy bonito todo. Un poco estricto, como te digo, él mandaba, pero—

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo]. En términos de estas diferencias sociales, como decías, hay personas que no tenían derechos en esas épocas, ¿recuerdas tener una conciencia tú de eso? ¿O esto es algo más que has venido observando ya más grande?

FANNY SANÍN:  Eh—

FERNANDA ESPINOSA:  —como una conciencia de esas diferencias que existían en la sociedad.

[00:19:47]

FANNY SANÍN:  Sí. Sí, no. Sí era cosa—y empezaba precisamente con, como te digo, con las empleadas domésticas, que a uno le parecía eso como injusto, ¿ves? De que cómo era que no salían o no podían tener novio o—y uno veía en otras casas—por ejemplo, siempre me acuerdo a veces algunas casas de las amigas de mi mamá. Iba una y entonces la nevera le tenían como un candado [risa], un candado para que las pobres señoras no se llevaran nada. Cosas así. Todo con llave. Impresionan—era impresionante.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Cómo se llamaba—recuerdas cómo se llamaba la —no sé si hubo tal vez una persona que ayudó en la crianza o alguien en específico que recuerdas?

FANNY SANÍN:  No, no.

FERNANDA ESPINOSA:  Ah, okay.

FANNY SANÍN:  No, ninguna.

FERNANDA ESPINOSA:  Okay. Eh—

FANNY SANÍN: No, no era así una—como una nana o algo así, no. No. Habían varias personas y eso.

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo]. Fanny, voy creo a quitar el aire. Porque le escucho que se prende y se apaga y se prende y se apaga.

FANNY SANÍN:  ¿Perdón?

FERNANDA ESPINOSA:  Voy a quitar el aire—

FANNY SANÍN:  Ah, bueno—

FERNANDA ESPINOSA: —porque lo escucho que se prende.

FANNY SANÍN: —apágalo, ya—ya se enfrió.

FERNANDA ESPINOSA:  Perdón. [Corte en la grabación.]

[FIN DE PISTA sanin19_1of7_digaud_m.wav.]

FERNANDA ESPINOSA:  Entonces, continuando con lo que te decía, en tu niñez, ¿cómo—cómo te describirías tú como una niña? Mencionaste—eh—audaz antes.

FANNY SANÍN:  Mm-hmm [afirmativo].

FERNANDA ESPINOSA:  Mencionaste que eras más abierta que tu hermana tal vez.  ¿De qué otras formas recuerdas que era la pequeña Fanny?

FANNY SANÍN:  [Risa.] Pues de chiquita no me puedo acordar de lo que—a veces, lo que le dicen los demás, pero uno no—no se acuerda de—

FERNANDA ESPINOSA:  —de tan niña, sí.

FANNY SANÍN:  No, no, no. Uno realmente no se acuerda.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Cómo fue—recuerdas un poco de tu—de la adolescencia, de cómo fue la época no tanto ya entrando en tu carrera sino más bien como—hmm—no sé desde—desde los—pues de que uno ya comienza a ser adolescente, ¿no?  ¿Recuerdas un poco de esas épocas?

FANNY SANÍN:  Hmm, no pues yo diría que una adolescencia normal, conociendo muchachos jóvenes, yendo a las fiestas, las serenatas de esas épocas [risa]—y uno estaba muy joven porque yo recuerdo que mi mamá decía: «Pero si no tienes sino 12 años», le decía a alguien que—que estaba—yo no sé cómo se dice ahora, pero cortejeando [risa], molestando decía uno. Y uno decía: «Ese muchacho me está molestando» y era que te estaba enamorando. Pues entonces decía que estaba molestando. [Risa.] Eh, sí, fue un poco así de adolescencia normal de estar con los amigos, compartir. Porque a veces perturbada—por lo que te digo—porque alguno de mis tíos murió, una abuela también y entonces eso siempre era como duro. Sentir uno—pero sí recuerdo eso. Eh—

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Qué es lo que sentías? ¿Como un—una tristeza?

FANNY SANÍN:  Sí, claro.

FERNANDA ESPINOSA:  Cuando tú fuiste adolescente, ¿seguías relacionándote con tu hermana? Más o menos, ella era tu amiga también o ¿cómo fue—cómo fue la relación en general en esa época?

FANNY SANÍN:  Sí, no, no. Éramos muy, muy—compartíamos muchas cosas.  Los libros.Yo era más liberada, como te digo, entonces en—en la adolescencia yo era más liberada que ella. Ella era un poquito más recatada, —pero no hasta último momento seguimos muy, muy unidas, sí. Mm-hmm [afirmativo].

FERNANDA ESPINOSA:  Y ¿te acuerdas de otros—otras amistades que hayas tenido que sientes que te hayan marcado en esas épocas?

FANNY SANÍN:  Sí. Fíjate, yo tengo amigos todavía, amigos y amigas, de hace 50 años por lo menos. Y amigas que eran, algunas de ellas del barrio donde vivíamos. Una es hermana de un pintor que ya murió, que él iba a veces al apartamento nuestro a darnos clases de dibujo. Él era pintor. Nos daba clases de dibujo. Y la hermana todavía es mi amiga. Ahora la voy a ver, que voy a Colombia. Eh, todavía hay muchos amigos de esa época —hay otros que ya se han muerto, claro. Pero yo siempre que iba a Colombia en años anteriores, siempre iba a buscar a los amigos, indagar dónde estaban, que se habían hecho. [Risa.]

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Alguien en específico que te gustaría recordar o que te acuerdas de tus épocas más tempranas?

FANNY SANÍN:  Hmm, no sé. Hay tanta gente, pero más recuerdo de la gente que se ha ido ahora, de los que yo—de los amigos que estuvieron dentro de mi carrera profesional, artistas y amigos que fuimos muy cercanos, ¿ves?—y uno siente que se fueron ya.

[00:04:56]

FERNANDA ESPINOSA:  Para quedarnos un poquito más en tu niñez, ¿hay cosas que te acuerdas jugar? ¿O eras una persona que, como me dijiste antes, estabas más preocupada de aprender a pintar y tal?

FANNY SANÍN:  No, no, no, me encantaba jugar, me encantaban las fiestas que hacían en los cumpleaños, sí.  Y ¿cómo se llamaba eso que uno saltaba? Ay, es que con mi memoria, a veces no me acuerdo bien de los nombres—

FERNANDA ESPINOSA:  Hay diferentes nombres creo ahora.

FANNY SANÍN:  Sí. Sí.

FERNANDA ESPINOSA:  Yo creo que solo les llamábamos saltarinas.

FANNY SANÍN:  Eh, algo que te ponían en el piso y uno saltaba de un lado a otro.

FERNANDA ESPINOSA:  O como la rayuela.

FANNY SANÍN:  ¿Cómo era? ¿Ah?

FERNANDA ESPINOSA:  Rayuela.

FANNY SANÍN:  Rayuela, exacto. Que hay una novela de Cortázar es, ¿verdad?

FERNANDA ESPINOSA:  Sí. Sí.

FANNY SANÍN:  Que se llamaba Rayuela. La otra era que uno saltaba en una cuerda.

¿Qué más te digo? Otras, sabes que con una mano, con la otra mano, con esta sí, con esta no—eso entonces es cuando yo digo [risa] simpática.  Pero no, no. A mí me gustaba hacer todo eso. Aparte de estar pintando y eso claro. Bueno, ir a conciertos, por ejemplo. Lo que más oía uno en esa época porque iba era la zarzuela. Los sábados había un teatro allá, que se llamaba el Teatro Municipal y oía uno la zarzuela. O iba a cine. No, era una vida más o menos normal, te digo, no—no—

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo]. ¿Háblame un poquito más de tu relación con el arte desde que eras niña y joven. ¿Qué es lo que sentías al pintar o calcar, que le decía, no dibujar?

FANNY SANÍN:  No, pues era algo que—que me fascinaba y me gustaba y viendo los libros de arte y viendo los artistas y pensando que algún día uno podría ver—ir a un museo y ver esas obras y eso. Era como algo que uno no esperaba que uno pudiera viajar y ver los—ver esas obras en los museos porque en Colombia había museos, pero no había—no había mucha obra europea, ¿ves? Obras importantísimas europeas no—no había entonces. Uno iba también a los museos. Mucho yo—yo pienso que mi vida fue muy compensada de un lado o de otro, la parte emotiva normal de una persona y la parte que estaba interesada en el arte, en la literatura, en la música. Pero sin dejar uno por el otro, ¿no?

Porque me gustaba la música, me gustaban los bailes, me—[risa]. Y recuerdo que si tenía una discrepancia con mi hermana, era que como a mi papá le gustaba tanto la música y ponía—uno oía música todo el tiempo cuando él estaba y ponía el radio. Entonces cuando él se iba a su trabajo, entonces uno por la tardecita ya después decía—nos repartíamos el radio mi hermana y yo. Entonces ella quería oír música clásica y yo quería oí vallenatos en esa época, ¿ves?

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo].

FANNY SANÍN: ¿Sabes qué es vallenatos, la música vallenata?

FERNANDA ESPINOSA:  Sí. Sí, sí.

FANNY SANÍN:  Entonces nos repartíamos el tiempo de la radio. Y fue después de mucho oír—que mi papá ponía la música clásica y tenía discos y todo—que yo empecé a interesarme por la música clásica, porque yo oía y yo decía: «No, eso son ruidos». No—no me entraba. No me entraba. Y, finalmente, creo que fue a través de Mozart o algo, de tanto oírlo que me empecé a interesar por la música clásica. Pero siempre teníamos peleas con mi hermana porque mi hermana era mucho más seria que yo, leía mucho más que yo y en todo ese lado mío que es que como escuchando vallenatos era una cosa rarísima. [Risa.]

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Por qué era tan raro que escuches vallenatos?

FANNY SANÍN:  Porque como ella estaba escuchando música clásica, como mi papá, entonces, ¿por qué estaba yo escuchando vallenatos?

El vallenato o la música popular era como pa' cuando íbamos a una fiesta o algo así, pero oír en el radio algo era—como te digo, peleábamos. Después decidimos que cada media hora pa' ella y media hora pa' mí. [Risa.]

FERNANDA ESPINOSA:  Hmm—pero—bueno, ahora, con tanta tecnología uno crece con muchas imágenes todo el tiempo, ¿no? Como por la televisión y eso.

FANNY SANÍN:  Mm-hmm [afirmativo].

FERNANDA ESPINOSA:  =¿Cuándo tu estabas creciendo, tú crees que tú te relacionabas más como al sonido y  a la música?—¿O de qué otras formas te entretenías en ese punto?

FANNY SANÍN:  ¿Otras formas de qué, perdón?

FERNANDA ESPINOSA:  ¿De qué otras formas te entretenías? Decías que ibas a bailes, que ibas a escuchar música, escuchabas la radio—

FANNY SANÍN:  No, normal. Uno jugaba a las cartas, jugaba parqués, jugaba damas—yo creo que yo he sido—yo siempre he sido como muy amplia en todo, he tratado de tratar todo y gozar de todo eso sin que el lado intelectual o algo se demerite por eso, ¿no? Entonces también me gustaba sentarme a leer un libro, pero también me gustaba irme afuera a pasear.

FERNANDA ESPINOSA: Ya después, y digo después como cuando ya  estabas en el colegio, ¿cómo era tu vida de estudiante en el colegio? Cuéntame un poquito más de esa época en el colegio.

FANNY SANÍN:  Realmente para nosotros estuvimos—en esa época, como te digo, la gente del barrio era muy amiga entre todos y entonces al principio lo que se hizo fue que habían tutores, entonces tú tenías un profesor que te daba historia y te daba no sé qué, entonces nos reuníamos en una casa de uno de los vecinos. Por ejemplo, en mi casa —y entonces habían cinco o seis niñas y con ellos se tomaban las clases ya después venía otra y se cambiaba. Un poco como lo que se hizo en Inglaterra, eso de tutor o algo así. Y al final, como para cuarto, entonces—cuarto de bachillerato—uno presentaba exámenes de todos las materias que había tomado y recibía su grado de cuarto de bachillerato. Así fue que entré yo a la universidad, porque la universidad no exigía el sexto de bachillerato, que era lo que se hacía en Colombia. En esa época era cuarto.

FERNANDA ESPINOSA:  O sea que, ¿tú en realidad no ibas a un—

FANNY SANÍN:  No. [Cruce de conversación.]

FERNANDA ESPINOSA: —a un colegio físico?

FANNY SANÍN:  No, no. No.

FERNANDA ESPINOSA:  Sino que era más como lo que llaman ahora homeschooling, o algo así. Estudiabas en la casa con otra gente,

FANNY SANÍN:  Sí, pero no eran una sola persona, sino que eran varias—eh—varias niñas, ¿ves?  Y además había recreo y todo. Era casi como un colegio, pero que—un poco más variado y menos estricto porque, por ejemplo, a mí la Química no me interesaba mucho, alguna otra materia. Entonces me trataba de escaparme de la clase porque no me gustaba. [Risa.] O  Álgebra, que era muy difícil, o algo así, ¿ves?

Pero no sentimos la—la—o yo, por lo menos, digo—no sentimos la necesidad de ir a colegio. Y ya después de que estábamos dentro de todo ese círculo, era como si estuviéramos en un colegio, ¿ves? Pero yo pienso que si yo hubiera ido a un colegio, no me habría aguantado mucho tampoco porque como que era muy estricto, ¿no? Era bastante estricto. Y tener que usar un uniforme, una serie de cosas que—que yo veía a mis primas—que a veces llegaban llorando a la casa porque la profesora la había regañado, porque la monja le había dicho no sé qué. Y fíjate que el entrar a la universidad, que ya era una universidad con muchachos y todo, no fue ningún trauma, fue lo más normal del mundo.  No tuvimos ningún problema ni nada, ¿ves?

FERNANDA ESPINOSA:  Esto que me cuentas del colegio, ¿era algo bastante usual en esa época, que se hacían grupos y así?

FANNY SANÍN:  No tan usual—pero sí en algunas familias.

FERNANDA ESPINOSA:  Okay. ¿Y tú sabes más o menos por qué tus papas decidieron la educación así?

FANNY SANÍN:  No, no sé. No sé.

FERNANDA ESPINOSA:  Ah, okay.

FANNY SANÍN:  Y como nosotros estábamos como contentas con la cosa, no creo que nunca exigimos que nos pusieran en un colegio o algo así.

[00:15:00]

FERNANDA ESPINOSA:  Interesante eso, ¿no? Porque a uno le define mucho su educación.

FANNY SANÍN:  Sí.

FERNANDA ESPINOSA:  E]specialmente, la disciplina y todo eso en esa época.

FANNY SANÍN:  Era la peor. [Risa.] Como te digo, yo veía a mis primas que llegaban allá algunas pues furiosas, otras molestas y gente que tiene recuerdos muy ingratos del colegio, ¿no?  Hay mucha gente que—con los que yo he hablado—creo que Ana Mercedes Hoyos, otra artista colombiana también le tocó pasar por eso, pero, como te digo, no fue trauma, era como una cosa normal. Y yo creo que lo normal era que habían otras personas en las mismas, ¿ves? Y que estábamos reunidos todos. Eso se usaba también mucho en Medellín, en Antioquia.

Viene de los ingleses, ¿no?, que tenían un tutor. Pero era uno solo, pero nosotros estábamos con—teníamos hasta recreo.  Era como un colegio. Solo que había mucha más libertad.

FERNANDA ESPINOSA:  Me interesa un poquito, si quieres, hablar un poco más de tu mamá o más o menos cuál es la historia de su familia. No sé si te interesa hablar un poco de eso, porque no hablaste mucho de ese lado, pero también podemos seguir para adelante.

FANNY SANÍN:  ¿Pero la historia en qué sentido?

FERNANDA ESPINOSA:  Eh—¿habías dicho que del lado de tu mamá vienen de Siria?

FANNY SANÍN:  Sí.

FERNANDA ESPINOSA:  Sí, un poquito de—¿tú sabes un poco de por qué ella llegaron a Colombia? ¿Te relacionabas más con ese lado o no mucho?

FANNY SANÍN:  En esa época hubo mucha emigración de la colonia árabe y la colonia judía. Yo creo que ellos venían huyendo de la guerra o algo así. No sé exactamente la historia bien, oye. Eh—y se establecieron. En Colombia hay mucha colonia árabe, siria, sobre todo siria-libanesa y judíos también que vinieron de Europa. No sé de los—sé que llegaron los tatarabuelos llegaron a Venezuela. Y ahí se establecieron todos porque con los hijos y todo ahí se establecieron. Pero unos decidieron irse pa' Colombia y otro se quedó en Venezuela. Uno realmente se quedó en Venezuela. Pero no, no sé.

Mi abuela se fue—la mamá de mi mamá, que era mi abuela por un lado se fue pa' Colombia y ella no habla casi español, hablaba árabe. Y siempre iba vestida de negro porque como se murió el abuelo. Era muy tradicional. Por ese lado eran muy tradicionales, ¿no?, la familia. Pero esas familias, tu sabes, los árabes y ellos son gente muy hospitalaria. Siempre recuerdo visitando a los amigos de la abuela y tú salías de la casa y te daban—«Llévate este—» caramelos, tortas y una cosa así simpática. Uno se recuerda todavía de cómo te recibían y cómo, cuando te ibas, te daban muchas cosas pa' que te llevaras para casa. Eran—a la colonia que era amiga de la abuela toda como muy grata. No tenía nada que ver con política ni nada de eso. Y mi mamá, menos.

Mi mamá y las tías—eran dos tías más que vivían en Colombia—estaban muy entregadas a las familias. Esa era como su misión, de ser madres y entregada a la familia.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Y tú recuerdas el lado cultural de tu mamá manifestándose un poco en la familia, no sé, tal vez por medio de la comida o de las tradiciones?

FANNY SANÍN:  Eh, ¿perdón? No te oí bien.

FERNANDA ESPINOSA:  Del lado de tu mamá, cuando tú crecías, ¿te acuerdas de esta mezcla de la que hablas, de que haya comida del lado de ella o no sé, tradiciones que tal vez venían más de ese lado?

[00:20:06]

FANNY SANÍN:  Sí, habían tradiciones un poco conservadoras. Un poco, pero—pues ya eran más liberadas porque ya se habían ido para Colombia y allá era un poquito distinto. La comida siempre la comimos de chiquita y era curioso porque en mi casa mi papá—no sé si conoces mucho de la región antioqueña—ellos sirven su comida diferente o la preparan diferente, entonces en la casa siempre había un día comida de antioqueña, comida árabe, comida de Bogotá [risa] era toda una mezcla. Entonces mucha gente me dice a mí que yo soy de Bogotá si yo nací en Bogotá, pero bogotana, bogotana rola, como se dice, no, porque la gen—la familia no venía de—por esa rama, ¿ves? Entonces es una mezcla.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Recuerdas un poco, si me puedes contar, de qué estaba pasando en Colombia, por ejemplo, cuando tú eras adolescente? Hablaste un poquito de Gaitán antes, pero ¿te acuerdas como de otros —el contexto político?

FANNY SANÍN:  ¿En esa época? En los años 1940s, cuarenta y pico o algo así, lo primero que—como te digo, la familia siempre estaba hablando de—de—la familia por el lado de mi papá—estaban hablando de política. Por el lado de Venezuela, de los tíos, ellos eran conservadores, pero no estaban metidos en política. Mi papá trabajó con Gaitán. Era del Partido Liberal y uno veía que hablaban de—antes de que mataran a Gaitán, uno veía de chiquito que hablaban de que habían matado a una persona, que le habían mandado una oreja en un sobre. La violencia desde esa época estaba. Si es que Colombia ha pasado por una época de violencia espantosa, oye. Y en los pueblos oía también, porque como estaba pequeña, que si el pueblo era liberal, de mayoría liberal, pintaban las casas de rojo. [Risa.] Si era por el lado conservador, entonces las pintaban de azul. Entonces uno estaba oyendo todo el tiempo qué había hecho Fulanito y qué había hecho Fulanito. Algo que me impactó mucho fue cuando mataron a Gaitán, porque nos tocó eso y, como mi papá había trabajado con Gaitán, con el Partido Liberal, mi papá salió volado pa' la calle apenas supo que habían matado—llorando, salió llorando, recuerdo.

Y entonces empezaron los saqueos y uno no se podía asomar a la ventana porque estaban—¿cómo se llaman?—los tirado—francotiradores se subían a las azoteas de los apartamentos a disparar. Y recuerdo que había una panadería en la esquina, el Palace, o algo así. Esa la saquearon toda. Y pasaba la gente con machetes. Entonces esa fue una época aterradora porque mis tíos le dieron mucha hospitalidad a otras personas y porque mi tío era alto y se parecía a a Laureano Gómez. Entonces creían que era Laureano Gómez mi tío. Porque Laureano Gómez era un—fue presidente, ¿no? Pero era del Partido Conservador.

Entonces, claro, como mataron a Gaitán, que nunca se supo realmente—supimos quién lo mató, pero—físicamente, pero nunca se supo quién lo mandó matar, ¿ves? Entonces, se creía que eran los  conservadores porque Gaitán era liberal. Entonces al tío no sé podía asomar ni a la ventana porque como tenía el pelo blanco, creía que era él y entonces —como no se podía comprar comida ni nada, entonces tenían que repartirse lo que había, ¿ves? Fue una época—fue horrible. Eso quedó marcado siempre. El nueve de abril. Estaba yo chiquita, pero de todas maneras eso no se me olvida, ¿ves?

[00:25:00]

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Qué es lo que recuerdas sentir o ver en esa época?

FANNY SANÍN:  No pues dolor porque habían matado a Gaitán porque era el amigo de mi padre y además era una persona—uno oía los discursos de él y era una persona que estaba tratando de ayudar al pobre y todo eso, ¿ves? Entonces era como injusto que lo hubieran matado y luego este señor que lo lincharon. El que mató a Gaitán lo lincharon los demás. Fue horrible. Tristeza, ¿no? Y miedo por el otro lado porque uno no se podía asomar, como te digo, a la ventana porque tenía miedo que te fueran a disparar. Y ver esta gente pasando con los machetes. Quemaron una iglesia muy linda que había en la Carrera Séptima. Hubo muchos destrozos. Ese sí es un episodio así que recuerdo yo como muy trágico.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Recuerdas en lo personal cómo tu lidiaste con eso—eh—bueno, puede ser con el arte o cómo te distraías un poco—

FANNY SANÍN:  No, no recuerdo. [Cruce the conversación]

FERNANDA ESPINOSA: —en esa época?

FANNY SANÍN:  No recuerdo.  Yo creo que estaba uno tan metido en eso y como la gente estaba preocupada de que no le fueran a saquear las—los almacenes. No había comida. Fue una época ahí—unos días—y ya sí recuerdo cuando salimos por primera vez a la Carrera Séptima, que es la calle principal en Bogotá, y fuimos a ver la iglesia que habían quemado y eso. Y se veía todo negro allá. Impresionante.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Hubo otras épocas así, difíciles o también felices, que tú sientes que te hayan marcado en tu vida en Colombia? Y, si hay esas épocas, ¿me puedes contar un poquito más de eso?

FANNY SANÍN:  [Risa.] Es que son difíciles de contar.

FERNANDA ESPINOSA:  Sí.

FANNY SANÍN:  No, más que todo, pues la muerte de mi papá, la muerte de mi mamá, mis hermanos y amigos. Más que todo, las muertes de las personas. Las enfermedades de unos y eso siempre—

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Quiere seguir? ¿Estás bien?

FANNY SANÍN:  Sí. Perdón. Un poquito de agua.

FERNANDA ESPINOSA:  Volviendo un poco a estos recuerdos difíciles, y felices también otros, cuando tú ya decidiste que ibas a seguir trabajando en esto del arte, ¿cuándo fue eso y cómo comenzó ese camino, más o menos?

FANNY SANÍN:  No, pues comenzó desde la universidad, ¿ves? Porque la idea de entrar a la universidad era de avanzar en lo que se estaba haciendo, que era simplemente copiar. No estaba uno creando ni nada de esas cosas, ¿ves? Y la época de la universidad para mí fue importantísima. Fue una parte muy importante en mi vida por todo lo que me aportó. Las clases que tomamos, los profesores. Todo, todo. Porque en la universidad las clases eran—era muy completa la carrera.

Era una carrera de cinco años y era Anatomía, Dibujo, Escultura, Dibujo Publicitario, Dibujo Arquitectónico, Castellano, nos daban idiomas, Inglés o Francés, Historia del Arte, Humanidades y tú podías tomar otros cursos si querías. Entonces todo eso al principio pues fue una educación bastante académica, ¿no?, porque era pintar, dibujar con modelo—muy académica. Y luego ya en los últimos años, con los profesores que entraron, fue que empecé yo a entrar dentro del mundo de la abstracción. Pero todo lo que había estudiado antes fue muy importante para mí. Como las bases para todo eso. Composición—todo eso, ¿ves?

[00:30:35]

Toda esa parte de la universidad fue—fueron cinco años muy importantes, Fernanda.

Y, no sé si era contigo que hablaba hace poquito, hablaba con alguien que mientras estábamos en clase con una profesora, que era escultora, que daba Dibujo, una vez dijo: «Bueno, si ustedes—ella decía "mis chinitas"—si ustedes llegan a ser unas buenas paisajistas, pues se dan por muy bien servidas», o algo así más o menos dijo ella. Y yo en ese momento, yo—a mí me dio una rabia en ese momento porque paisaje en Colombia—había mucho paisajista, pero paisajes en Colombia no se le daba categoría, ¿ves? Era como una cosa menor porque había muchos paisajistas. Y había mucho paisajista malo, ¿ves? Entonces, por ejemplo, tú veías—una vez visité a uno de ellos y el señor tenía—estaba—tenía como cinco caballetes ahí, con cinco cuadros puestos, y entonces llegaba y hacía: «El cielo acá». Luego llegaba al otro y hacía: «El cielo acá». Y entonces me parecía que eso no era de ninguna creatividad, ¿ves? Y entonces el paisaje no era de mucha categoría, como en un tiempo la fotografía tampoco se suponía que era tan importante, ¿no? Entonces, yo me sentí mal. Yo, pues, no quiero ser una simple paisajista porque eso era como no tener ninguna meta más allá, ¿ves? Entonces desde ese momento dije: «Voy a ser una buena artista o no—¿Qué es esto?

FERNANDA ESPINOSA:  Pañuelitos, si quieres.

FANNY SANÍN:  Ah. Yo tengo aquí, gracias. [Risa.]

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Ah, sí? ¿Tienes?

FANNY SANÍN:  Como no quería interrumpir. «O voy a ser una buena artista o no me dedico al arte», ¿ves? Esa frase que dijo—perdón [tose]—la profesora me ayudó mucho en mis—en lo que yo pensaba que iba a ser, ¿ves? Y el hecho de ver a los profesores, lo que estaban haciendo de ir a las buenas—a las exposiciones, siempre todo te daba como un aliciente de que eso es lo que uno quería y que uno iba a hacer.  Nunca pensé que iba a ser otra cosa.

FERNANDA ESPINOSA:  Qué bueno, ¿no?

FANNY SANÍN:  Sí.

FERNANDA ESPINOSA:  Muchas personas pasan por varias—varias carreras.

FANNY SANÍN:  Sí.

FERNANDA ESPINOSA:  Tú desde pequeña supiste.

FANNY SANÍN:  Sí. Sí, de acuerdo. Pero yo no. No, no. No pensé—o me salía del arte y hacía otra cosa o iba a seguir con el arte, pero para seguir con el arte, tenía que tener unas metas bien altas, ¿no? Si no, no me hubiera interesado. Y, afortunadamente, tuve mucho apoyo en Colombia al comienzo y eso.Marta Traba fue una de las profesoras allá y eso fue como un aliciente, ¿ves? Si alguien comenta bien de tu obra, te da impulso pa' seguir adelante, ¿no?

FERNANDA ESPINOSA:  En ese punto, en la universidad, ¿tú ya estabas por tu cuenta o seguías viviendo con tu familia y haciendo tu vida con tu familia?

FANNY SANÍN:  No, no. Por mi cuenta no porque, ¿de qué iba a vivir? Imagínate.

FERNANDA ESPINOSA:  Okay.

FANNY SANÍN:  No estaba trabajando en otra cosa.

FERNANDA ESPINOSA:  Okay.

FANNY SANÍN:  No, en Colombia, tú sabes, la gente vivía con su familia hasta que se casaban. Hasta los hombres también vivían —mi hermano hizo toda su carrera, volvió de—fue a hacer el máster en Madrid, volvió y todavía estaba viviendo con nosotros.

[00:35:06]

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo].

FANNY TANIN:  Después ya puso su propio apartamento, pero era normal que la gente viviera con su familia a menos que se casara y ya salía de la casa, ¿ves?

FERNANDA ESPINOSA: ¿Cuándo tú saliste de tu casa o cuando fue la primera vez que ya te independizaste de tu familia?

FANNY SANÍN:  No, no. Fue cuando me casé con Mayer [Sasson].  Que salimos de Colombia. Eso—si no, yo estaba viviendo ahí. Después de que salimos de la universidad, mi hermana y dos artistas más de la universidad, compañeras, decidimos poner como una especie de oficina de diseño y de dibujo que se llamaba—se llamó Linearte y ahí entonces—además era como un taller para seguir pintando después de graduarnos de Los Andes. Y duró como un año porque hacíamos muchas cosas, hacíamos afiches—habían dos—mi hermana y otra le hacían los planos arquitectónicos a unos amigos que tenían su oficina en el mismo edificio. Hacíamos vallas —de todo hicimos. Arreglos de vitrinas, no sé qué, diseños para telas. Pero resultó que les hacíamos los diseños y se los llevaban, que se lo iban a mostrar al dueño de la fábrica o lo que fuera y no pag—y no volvían y se quedaban con el diseño, no nos pagaban. Hacíamos unas vitrinas que hicimos que eran como—les parecieron que eran muy revolucionarias. [Risa.]

Entonces la señora del dueño del almacén dijo que era muy moderna y que tenía que quitarla y no nos pagaron. Entonces así era, ¿ves? Y nos decían—la gente nos decía: «No, es que pongan a un director hombre y verá que les va bien», pero no quisimos porque era como una muestra de feminismo ahí, de que éramos mujeres y queríamos salir adelante. Pero no, no resultó. Y recuerdo que mi papá nos ayudó una vez a pagar el alquiler porque no teníamos cómo pagar el alquiler. Y después de eso conocí a Mayer y entonces ya nos casamos y entonces ya fue la primera vez que salí de mi casa.

FERNANDA ESPINOSA:  Y en esta época en la que te organizaste con otras mujeres, ¿cuáles eran las conversaciones que tuvieron para tener esta idea y abrir el negocio? ¿Cómo era para ti? ¿Esto me dices que era saliendo de la universidad?

FANNY SANÍN:  ¿Ah?

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Esto fue saliendo de la universidad?

FANNY SANÍN:  Saliendo de la universidad.

FERNANDA ESPINOSA:  Ah, okay. Y ¿cuáles eran las conversaciones con ellas?

FANNY SANÍN:  Yo creo que—de la idea—no lo tengo muy claro, pero creo que la idea fue de mi hermana.

FERNANDA ESPINOSA:  Okay.

FANNY SANÍN:  Sí, y otra amiga, Olga, que ya murió desafortunadamente, y habían otras dos artistas más que les pareció bien la idea. Y teníamos una oficina en un edificio donde había otras oficinas de arquitectos, de diseñadores comerciales, de publicidad y todo eso. Los conocíamos a todos, de ingeniería y eso. Y estábamos bien, bien situados y toda la cosa, pero la cosa era que os que mandaban hacer los planos para dibujo arquitectónico pagaban todos, pero la gente que pedía algo y se llevaba —y como éramos tan novatas, entonces no pedíamos nada por adelantado, porque no hemos debido darles ningún proyecto sin que hubieran pagado algo, ¿verdad?

Pero fue una experiencia como de un año, algo más o menos, y fue una experiencia buena también. Todo—yo creo que todo son experiencias que le ayudan a uno a madurar y a ver las cosas diferentes y eso. Y resistimos el último momento porque querían que pusiera—«Pongan un señor y verán que les va bien». Y seguro que sí [risa] hubiera sido en ese tiempo, porque con el machismo—[risa].

[00:40:05]

FERNANDA ESPINOSA:  Sí, no hubieran robado. [Risa.]

FANNY SANÍN:  ¿Ah? No, no.

FERNANDA ESPINOSA:  Me decías antes que después de eso ya te casaste y, bueno, siguió tu vida, pero quería un poco regresar a esta idea de cómo tú te imaginabas o querías que sea tu vida cuando estabas en la universidad o cuando te imaginabas cómo iba a ser tu futuro, por ejemplo. ¿Pensabas que ibas a vivir en otros países o cuáles eran tus ideas?

FANNY SANÍN:  No, no creo. No, no pensaba que iba a vivir en otros países. Realmente no tenía—la meta era seguir pintando y no—no—en algún momento dado, cuando nos íbamos a graduar, sí había como una idea de que queríamos graduarnos porque queríamos pedir una beca para ir a México, entre otras cosas, a estudiar por un año en México. Y, al fin, eso no resultó. Yo creo que ni llenamos la cosa de la beca. Hasta ahí llegamos.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Con tu hermana dices?

FANNY SANÍN:  Con mi hermana.

FERNANDA ESPINOSA:  Ah, okay.

FANNY SANÍN:  Y después fue lo de la oficina, que creíamos que iba a resultar. Porque además entonces también había un taller para donde uno podía pintar. Era una oficina bastante grande. Yo tenía ahí mi caballete y todo eso. Pero no más. No, no veía pa' adelante que—que—tenía algunos pretendientes, como se decía en esa época. Recuerdo un señor que me decía: «Si te casas conmigo, entonces te llevo a viajar por toda Europa. Vamos a tal parte, a tal parte, a tal parte». [Risa.] Pero ni por eso me convenció. No, nada.

FERNANDA ESPINOSA:  Y en este lugar que tenías un taller—tú tenías siempre taller en la universidad y después de eso, ¿tenías tu propio taller?

FANNY SANÍN:  No, en la universidad pintábamos todos juntos en las salas grandes.

Después de que salimos de la universidad y antes de poner la oficina, había un artista ahí muy conocido, [Armando] Villegas, que fue uno de los que más me influenció para el arte—para quedarme con el arte abstracto, y entonces lo que hacíamos era que pintábamos en mi casa, en—teníamos un taller en la parte que era como el garaje de la casa y cada ocho días le llevábamos a él la obra para que él simplemente opinara, ¿ves? Entonces—no que pintara ni hiciera nada, sino él opinaba. Entonces—eso fue co—duró muy poquito, fueron como tres o cuatro meses. Y ya después abrimos la oficina.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Cómo era tu rutina de trabajo, con tu práctica quiero decir, en ese tiempo? ¿Tenías un horario o cómo te relacionabas a tu práctica?

FANNY SANÍN:  Sí, no, yo trataba de hacer lo mismo que aquí, pintar todos los días si podía pues.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Tú siempre has sido muy disciplinada?

FANNY SANÍN:  Sí.

FERNANDA ESPINOSA:  Y ¿de dónde salió esa esa inclinación tú crees?

FANNY SANÍN:  [Risa.] No sé.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿De dónde viene?

FANNY SANÍN:  No sé, porque mi hermana era muy desordenada

FERNANDA ESPINOSA:  [Risa.]

FANNY SANÍN:  Y siempre íbamos peleando [risa] por eso. Pero yo sí era—bueno, yo era disciplinada pero ordenada, pero yo siempre era—siempre he sido ordenada y más que todo, con este tipo de trabajo, ¿ves? Porque, por ejemplo, esto de aquí—ahorita es difícil para mí pintar viendo eso, viendo esto, viendo todo esto. Imposible, necesito—estoy tratando de guardar todas las cosas que me tocó sacar para el libro, para poder volver a empezar a trabajar y a pintar. Necesito un espacio abierto, ¿ves? Que no me esté influenciando eso, el desorden acá o el—muy difícil.

[00:44:59]

FANNY SANÍN:  A veces la gente llegaba aquí—ya no porque esto está ahorita [risa] hecho una locura y: «¿Dónde pintas, Fanny?», me decían. Porque no veían nada por el suelo ni había nada sucio. [Risa.] Sí. Yo pinto encima de esta mesa.

FERNANDA ESPINOSA:  En la próxima sesión quisiera que hablemos un poco más de tu práctica, de cómo se fue desarrollando—

FANNY SANÍN:  Mm-hmm [afirmativo].

FERNANDA ESPINOSA: —pero ahorita sí me gustaría quedarme un poco en el lado de tu vida en Colombia antes de que te vayas—

FANNY SANÍN:  Mm-hmm [afirmativo]. Mm-hmm [afirmativo].

FERNANDA ESPINOSA: —y, más o menos, cuando te casaste, cómo fue esa época en la que conociste a tu pareja.  Sí, como antes de salir de Colombia, más bien dicho

FANNY SANÍN:  Ajá. Sí, realmente, Mayer era muy amigo de otro amigo nuestro ingeniero que era de Los Andes, que tenía su oficina también en el mismo edificio. Y un día, como casi todos los sábados se hacían fiestas en casa de diferente, siempre, entonces un día dijo—Jaime Morales se llama él—dijo que nos iba a presentar—a todas las que estábamos allí—que nos iba a presentar a una persona muy interesante que le gustaba mucho la música y que no sé qué, que entonces le iba a llevar a esa fiesta. Y entonces la fiesta se hizo y todas las del grupo estábamos pendientes a que llegara Mayer, el famoso Mayer, y resulta que llegó con una amiga. [Risa.]

Y todo el mundo se quedó así, pasmado. Y entonces ni siquiera le pusimos mucha atención ni nada porque llegó acompañado, entonces—se fue. Él salió con la amiga. Y después hubo una fiesta en la Universidad de Los Andes y—eh—mi hermana iba a ir con su novio y yo no quería ir. Bueno, entonces, que «Venga, porque me acompaña» y que no sé qué. Me insistió y yo fui y allá estaba un amigo, también de Los Andes amigo, porque era una fiesta de Los Andes. Y entonces llegó y dice: «Ah, tú estás sola y Mayer está solo, los voy a presentar» . Y de ahí fue. Ahí seguimos viéndonos y eso y en tres meses nos casamos. Y él tenía que hacer su máster en Illinois y entonces nos vinimos ambos.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Él también vivía en Bogotá?

FANNY SANÍN:  Sí.

FERNANDA ESPINOSA:  Ah.

FANNY SANÍN:  Él había hecho—estudiado en Los Andes parte de ingeniería y la otra parte aquí, en Illinois, en Urbana, y volvió a Bogotá a trabajar por un año. Creo que dio clases y eso. Pero lo chistoso es que él estudiaba en los mismos—en la universidad de Los Andes y yo tenía cantidad de amigos ingenieros, compañeros de él, y nunca nos vimos o no nos recordábamos, pero nunca nos conocimos en la universidad, sino fue después.

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo]. Y ¿celebraron—eh—¿Tuvieron una boda? ¿Cómo fue su celebracón—

FANNY SANÍN:  Una boda pequeñita porque mi papá estaba muy enfermo.

FERNANDA ESPINOSA:  Okay.

FANNY SANÍN:  Y entonces fue una boda pequeña. Fueron unos amigos íntimos y eso y ya nos vinimos.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Y tu hermana en dónde quedó en esa época?

FANNY SANÍN:  Mi hermana, después de Los Andes, después de la oficina, trabajó en la Biblioteca Luis Ángel Arango por varios años y luego se casó con José Antonio Camacho, que era arquitecto. Murió ya. Hace poquito. Murió en estos días.

FERNANDA ESPINOSA:  Okay. ¿Te parece si paramos ahora?

FANNY SANÍN:  No hemos hablado mucho de mi hermano, pero—

FERNANDA ESPINOSA:  Tu hermano—ah, hablamos de tu hermano, sí.

FANNY SANÍN:  [Risa.]

FERNANDA ESPINOSA:  Tu hermano Jorge. Es que tu como me dices: «Estábamos aquí, estábamos acá». Yo pienso en ti y en Rosa, pero, claro háblame más de tu hermano.

FERNANDA ESPINOSA: —FANNY SANÍN:  Bueno,Jorge.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Él era mayor?

FANNY SANÍN:  Mayor. Sí, él era el mayor.

FERNANDA ESPINOSA:  Okay. Claro, cuéntame más de él.

[00:49:51]

FANNY SANÍN:  Jorge era—también era una persona muy metida en la literatura, en la música ¿qué te digo?—de chiquito tenía su cuarto y entonces tenía sus libros, las revistas que le llegaban y juegos. Y, tú sabes, bueno, a uno le daban muñecas,. Recuerdo que cuando él se iba, entonces nosotros nos metíamos al cuarto a leer las revistas [risa] y a jugar con los mecanos y todo eso porque en esa época todo era juegos para una mujer y juegos para el hombre, ¿no? Siempre lo molestábamos porque él era medio machista, chiquito. Ya después no. Después  siempre nosotros nos salíamos con la nuestra porque nos—las revistas, los comics y todo eso pues no le daban a uno esas revistas, entonces—pero uno se ingeniaba para ir a leer, entrar al cuarto de él y leerle las revistas de él de comics y eso. Y él después se hizo su carrera y se fue para España y después se casó y se fue a vivir a Venezuela. Volvió a Venezuela. No, no volvió, se fue a vivir porque él no había vivido. Y ya murió también. Queda la familia, las sobrinas que tengo, un sobrino de mi hermana Rosa y cuatro sobrinos,hijas de Jorge.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Cómo es tu relación con tu familia que tienes? ¿No sé si están allá en Colombia?

FANNY SANÍN:  Sí.

FERNANDA ESPINOSA:  Ah, okay.

FANNY SANÍN:  Queda muy poquita. Quedan primas, mi sobrino. No, ¿ves?, de relaciones fue bonita, oye, porque la familia—las dos familias siempre fueron muy unidas, bastante unidas. Y no había esa cosa de la edad, por ejemplo. Yo tenía—la mama de una amiga mía, que es la que te cuento que era vecina, con ella iba yo al Teatro Colón a oír música clásica. Era con ella, no con la hija, sino con la mamá, ¿ves? Entonces yo era amiga de las madres de mis amigas y eso. Y teníamos muchos amigos. Las hijos de los primos lo llaman a uno como si fuera uno el tío pues, como si fueran sobrinos. Sí, es bonita la relación. Ya queda poquita, oye, pero—

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo].

FANNY SANÍN:  Y sí, hay muchos amigos también. Es bonito volver siempre a Colombia y verse con los amigos y eso. Muchos de los amigos artistas ya han muerto todos casi. Quedan muy poquitos.  De una generación—de la mía y una generación anterior, ¿ves? Como [Eduardo] Ramírez [Villamizar], [Édgar] Negret, [Enrique] Grau.  Todos ellos.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Tú aún regresas a Colombia bastante?

FANNY SANÍN:  Sí, vamos todos los años. Ahora vamos a ir en noviembre.

FERNANDA ESPINOSA:  Ay, qué bueno.

FANNY SANÍN:  Ya. Y si tengo una exposición, pues puedo ir dos veces o algo. Depende.

FERNANDA ESPINOSA:  Y ahora cuando vas, ¿a quién ves? ¿Qué es lo que tratas de hacer cuando estás?

FANNY SANÍN:  Todos los que pueda ver. [Risa.]

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Sí?

FANNY SANÍN:  Hay tantos amigos. Te digo que a veces tienen que hacer—todos quieren que vaya a su casa a almorzar, que vaya a desayunar. Y ahora lo que hacemos es que hay una prima que hace una fiesta, invita a un determinado grupo pa' que vayan todos al tiempo porque es imposible verlos a todos.

FERNANDA ESPINOSA:  Todos te quieren ver.

FANNY SANÍN:  Sí, yo también los quiero ver porque—

FERNANDA ESPINOSA:  Claro. ¿Y mantienes tú—tus lazos? Decías que tienes amigos y sobrinos. ¿Tienes relaciones cercanas con tus—tu familia, tus sobrinos que te quedan?

FANNY SANÍN:  Sí.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Sí?

FANNY SANÍN:  Claro que sí.

FERNANDA ESPINOSA:  Y ¿cómo—cómo es eso? Sé que a veces cuando uno vive en un país que no es el de uno es más—tiene que ser más intencional con mantener esas relaciones, ¿no?

FANNY SANÍN:  ¿Tiene que ser más qué?

FERNANDA ESPINOSA:  Que tiene que ser más intencional para poder mantener las relaciones por lo que está lejos. ¿Tú hablas por teléfono?

[00:55:02]

FANNY SANÍN:  Sí, hablo.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Cómo mantienes?

FANNY SANÍN:  Hablo por teléfono. Pasan por acá. Porque en Nueva York, tú sabes, pasa tanta gente. No se siente uno solo porque, además de los amigos que tiene acá, están pasando, viniendo a menudo mucha gente de Latinoamérica o de otras partes.

FERNANDA ESPINOSA:  Aja.

FANNY SANÍN:  Ya.

FERNANDA ESPINOSA:  Sí. ¿Algo que recuerdas de tu hermano Jorge? ¿Algún recuerdo que quieras tal vez plasmar?

FANNY SANÍN:  Ay, no sé. Mi recuerdo es que uno lo admiraba mucho a Jorge porque, además de su ingeniería química, el hacía de todo. Le gustaba la música, hacía aparatos, fabricaba cosas manuales. De todo hacía. Y era—ya de grande, era amigable con todo el mundo. Yo recuerdo que uno iba por la calle en Caracas o en cualquier parte y él le hablaba a todo el mundo. [Risa.] Era muy social. Sí. Y muy apoyador cuando yo hice mis exposiciones y todo. Él estaba ahí, pendiente y eso él.

FERNANDA ESPINOSA:  Y ¿de tu hermana Rosa?

FANNY SANÍN:  Bueno, ya te digo lo—todos los recuerdos de ella porque estaba en la infancia y la adolescencia y era parte de cuando estuvimos en la universidad. Después ella tenía su carrera de pintora también. Y antes—dos años antes de morir, ella hizo una exposición. Estaba muy enferma. Pero ella siempre que yo hacía una exposición, ella era la que se encargaba de recibir los cuadros, de mandar las invitaciones, era muy apoyadora.

FERNANDA ESPINOSA:  Okay.

FANNY SANÍN:  Sí. Sí, te digo, la relación con mi familia ha sido muy bonita. En general, la relación con mis amigas y los amigos. Yo creo que he tenido dos peleas que yo recuerde con amigos, pero no más. De pronto la gente se aleja, tú sabes, y no la vuelve uno a ver y eso. Pero yo no recuerdo haber roto con una persona así o peleado, y no. No, no. Nunca.

FERNANDA ESPINOSA:  Muy bien.

FANNY SANÍN:  En ese aspecto de la amistad y eso ha sido muy bonito. He tenido mucha gente, no solo amigos, sino gente que lo ha apoyado a uno y eso. Es algo que yo siempre valoro y aprecio mucho y recuerdo a esa gente con mucho cariño.

FERNANDA ESPINOSA: ¿Hay algo en—con respecto a tu infancia, tu familia, que quisieras que yo te pregunte y que no hemos podido hablar hoy?

FANNY SANÍN:  [Risa.] No sé. No sé porque como—fíjate, yo casi nunca hablo de mi vida personal, entonces es—no. No sé qué, qué quieres que—qué quieres preguntarme o algo, no sé.

FERNANDA ESPINOSA:  Es una práctica también, ¿no? Como—

FANNY SANÍN:  ¿Uh?

FERNANDA ESPINOSA:  Es una práctica recordar las cosas, buscar las imágenes—

FANNY SANÍN:  Hmm.

FERNANDA ESPINOSA:  Eh, sí, a veces cuando uno no está acostumbrado a hablar, es un poco——

FANNY SANÍN:  —es difícil.

FERNANDA ESPINOSA: —difícil, sí. Pero ya vamos practicando. Esta es la primera, así que—bueno, entonces voy a terminar esta sesión y la próxima ya me sigues contando.

FANNY SANÍN:  Y ¿me puedes dejar oír un poquito, a ver cómo sonaba la voz?

[FIN DE PISTA sanin19_2of7_digaud_m.wav.]

[PISTA sanin19_3of7_digaud_m.wav es de prueba.]

FERNANDA ESPINOSA:  Okay. Muy bien. Entonces, vamos a comenzar la segunda sesión de la entrevista de Historia Oral de Fanny Sanín. Hoy es el 23 de octubre del 2019. Estamos entrevistando a Fanny en su estudio en el Upper East Side en la ciudad de Nueva York y la está entrevistando Fernanda Espinosa para el Archivo de Arte Americano de la Institución Smithsonian. Esta es la tarjeta uno, sesión dos. Muy bien. ¿Me escuchas bien? ¿Sí? Muy bien. Bueno, Fanny, en nuestra anterior sesión hablamos un poco de tu vida cuando eras niña, de cómo creciste, de tu adolescencia también un poco. Hoy me gustaría hablar un poco más de cómo comenzaste tu carrera como artista y, si puedes, comenzar contándome de tus años en la Universidad de Los Andes.

FANNY SANÍN:  Mm-hmm [afirmativo]. Hmm, claro, Fernanda. Ah—no sé hasta dónde llegamos la vez pasada. Yo entré a la universidad en el año [19]56, como te comenté, y me gradué a finales del año [19]60. También creo que habíamos hablado un poco de la diversidad de clases y los cursos que tenía la universidad y la calidad de los profesores. Gente muy importante en Colombia, cada uno en su campo, pero también en la política, en la literatura, eh—y a raíz de que yo tomaba muchas clases en diferentes materias, pues conocí a mucha gente  y a muchos de los profesores que fueron los que me ayudaron en mi carrera, en la manera de ver la vida.

La clase de Humanidades fue muy importante. La mayoría de las clases las considero yo importante en mi transformación para llegar a ser artista. Un poco académica al comienzo, pero—hoy en día hay mucha gente que no—que no cree en la academia o en—pero yo creo que es un primer paso como para llegar a lo que estoy haciendo ahora. Entonces pienso que si no hubiera pasado por ese ejercicio, no hubiera podido llegar a lo que estoy haciendo ahora porque ha sido como un aprendizaje y una—y ha ido uno evolucionando y madurando.

FERNANDA ESPINOSA:  Entiendo que en tus años de formación tuviste importantes maestros, como Juan Antonio Roda, Armando Villegas o David Manzur. Ellos y otros maestros, ¿cómo influenciaron tu formación? Y, más o menos, ¿cómo era esa relación con tus maestros?

FANNY SANÍN:  Bueno, a través de las clases más que todo. Roda en ese momento estaba haciendo un arte abstracto. En general él se conoce más como arte figurativo, pero en ese periodo estaba haciendo el arte abstracto y fue una de las personas que le involucró a uno en el arte abstracto porque él nos mostraba libros, nos hablaba de los artistas, de lo que se estaba haciendo. Entonces fue un paso.

Los otros dos que fueron muy importantes, David Manzur y Villegas, con Manzur yo tomé clases de composición, que también fue una de las aperturas para llegar un poco a la abstracción, y con Villegas, que también en ese momento estaba haciendo arte abstracto, a través de las clases y lo que él hablaba, principalmente ellos eran como modelos, ¿no?, porque eran artistas reconocidos en Colombia muy importantes y eran los que estaban haciendo en ese momento arte abstracto.

[00:05:18]

FANNY SANÍN:  Además de que, no sé si te comenté, pues de las exposiciones que uno iba a ver de artistas como Negret, Ramírez Villamizar, [Guillermo] Wiedemann, un artista alemán que llegó a Colombia y fue muy influencial, y el ejemplo de ellos, ¿no?

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Hay alguna exposición que a ti en esa época tal vez te acuerdas que te haya marcado en maneras importantes?

FANNY SANÍN:  ¿De ellos dices?

FERNANDA ESPINOSA:  De ellos u otras personas en el entorno en el que tú te manejabas y en el arte abstracto.

FANNY SANÍN:  Bueno, como te digo, las exposiciones de Wiedemann, de Eduardo Ramírez, y Omar Rayo también estaba en esa época. Uno iba a ver las exposiciones y eso y todo eso era—eh—lo influenciaba a uno. No que uno fuera a pintar como ellos, sino de ver cómo ellos se desarrollaban como artistas y cómo el movimiento abstracto era tan importante, ¿ves? Para mí fue muy importante cuando ya salí de Los Andes, que se hizo—en Colombia se usaba hacer una exposición todos los años que era el Salón Nacional. Entonces había un jurado de admisión, los artistas mandaban obras y se seleccionaban, no me acuerdo qué número eran, y se hacía la exposición en el Museo Nacional de Bogotá.

Y recuerdo que en el año [19]62, yo ya había salido de Los Andes, yo mandé una de mis obras. La aceptaron y fue muy impactante no solo que me aceptaran, sino que colgaran mi obra junto a alguno de los maestros, entonces [risa] muy bonito llegar allá al museo y ver mi obra allá colgada por primera vez junto a uno de toda esa gente que yo admiraba, ¿no? Y entonces esa fue como mi primera exposición individual en Colombia. Mejor dicho, no mi exposición, sino como la primera salida profesional en Colombia, que fue en el año [19]62.

FERNANDA ESPINOSA:  Eso fue cuando ya habías salido de la universidad.

FANNY SANÍN:  Sí, que yo salí de la universidad a finales de los años 1960s y, como te dije, por un tiempo pusimos una oficina.

FERNANDA ESPINOSA:  En los años—eh—1950s.

FANNY SANÍN:  Eso fue con—no, no. No porque la oficina fue después de que salí de Los Andes.

FERNANDA ESPINOSA:  Ah, okay.

FANNY SANÍN:  Sí. Era como en el [19]61 o algo así, sí. No recuer—si recuerdo bien.

FERNANDA ESPINOSA:  Ah, muy bien. Volviendo a tu formación académica, que a ti te pareció tan importante para la plataforma de tu carrera, ¿cómo—háblame un poco más de cuáles eran las clases, cómo eran los talleres—eh—un poco más como los detalles de ese día a día de estudiante de arte.

FANNY SANÍN:  Mm-hmm [afirmativo]. Bueno, las clases cada—había salones con talleres. Por ejemplo, en la clase de Dibujo se hacía lo que se llamaba dibujo a mano alzada, con carboncillo, con—y se llevaban modelos. Modelos al desnudo. Por ejemplo, había varias—varias mujeres y uno trataba de copiar, casi repintar el desnudo. Pero yo no era tan buena—recuerdo que mi hermana era la mejor allá en la clase de figurativo y las demás compañeras siempre llegaban a decirle: «Rosita, ayúdame acá, ayúdame acá». [Risa.] Eso fue en las clases de Dibujo. En las clases—también estudié Escultura con Hena Rodríguez—eh—era bonito estudiar escultura porque uno trabajaba con el barro y—y hacía las obras y—

[00:09:59]

También todavía seguía siendo bastante académico. ¿Qué más? Hacer paisaje. Pues salíamos al parque o a unos lugares de—la universidad quedaba en un sitio muy colonial de Bogotá y entonces—el barrio todavía sigue siendo un poco así, no ha cambiado mucho—y había muchas casas viejas —como subidas, así—entonces uno también pintaba no solo paisajes con árboles y cielos, sino las casas porque las casas en sí eran modelo bonito de lo que fue la época colonial. O algunos museos que también tenían—el Museo de la Casa de la Moneda, había otro museo—¿cómo se llama ese museo?—Museo Colonial, creo, y uno iba, pintaba allá los patios—el patio.

Esa era como una salida de las aulas, ¿no?, las clases de Historia del Arte, con Marta Traba, muy—muy emocionantes porque ella irradiaba lo que te decía, lo contagiaba a uno el entusiasmo de—y ella empezó con puras clases —no de arte contemporáneo, sino de arte de Renacimiento y del Medioevo, y en todas ellas tenía un entusiasmo grande por el arte. Entonces uno fue desarrollando eso. Además de que como en nuestra casa había muchos libros de los museos de arte, entonces eso complementaba un poco la visión de lo que había sido el mundo del arte, ¿no? Y las ganas de algún día de poder ir a un museo, que no parecía muy factible en esa—en un museo fuera de Colombia, por ejemplo—no parecía muy factibles en esa época.

Uno como que no veía que iba a salir del país y que iba a vivir en otra parte, ¿no? No era como parte de—de—¿cómo te digo?—de las aspiraciones de uno. Eh—o mías, ¿no? No las veías yo muy posibles. ¿Qué más te digo? Las clases de Humanidades eran muy interesantes porque los profesores eran Daniel Arango y Andrés Holguín y consistía en uno leer libros de literatura y escoger determinado capítulo o algo y escribir sobre eso. O el profesor allá, uno de ellos, hablaba de ese periodo y te preguntaba, ¿no?, qué opinas y eso. Entonces todo el mundo tenía que leerse el libro, quisiera o no quisiera, porque o tenía que escribir o contestar un—lo que le iban a—qué comentarios tenía sobre el libro.

Y mucha gente de, por ejemplo, estudiantes de ingeniería y eso que tomaban esa clase, porque era obligatorio también que ellos tomaran Humanidades, eran los primeros libros que habían leído en su vida. No habían leído libros. Yo pienso que yo tenía la ventaja de haber leído libros desde muy chiquita en mi casa, ¿ves? ¿Qué más? La clase que había con un profesor, Julio Castillo. Daba clases sobre arte, pero sobre teatro, obras de teatro. Entonces—eh—recuerdo porque fue muy bonito construir como una especie de teatro pequeño y entonces uno tenía que leerse una obra de teatro y tratar de describir los personajes o introducirlos dentro de esa maqueta de arte.

También recuerdo que un profesor una vez—era una obra de [Benito] Pérez Galdós, un escritor español, y le dije yo: «Bueno, yo escogí esta obra para eso». Y recuerdo que me dice: «¿Y en tu casa te dejan leer esos libros?». [Risa.] Estaba asombrado. ¿Qué más te digo? No, todas las clases tenían—eh—su interés. Menos las de castellano.

FERNANDA ESPINOSA:  [Risa.]

[00:14:49]

FANNY SANÍN:  Las de castellano yo las odiaba porque eran muy complicadas. El castellano era pesado y no era mi preferida. No era mi preferida el castellano. Recuerdo que yo la mayoría de las cosas de gramática y del lenguaje y todo eso era más bien a través—por ejemplo, Mayer, mi esposo, se sabe las reglas de que tal palabra es tal porque va antes de una consonante o algo así. Se sabe las reglas. Yo no me las sé, pero como lo leía tanto, entonces visualmente las tengo, ¿no?, entonces, por ejemplo, yo escribo una—hay una palabra que los dos tenemos dudas y yo visualmente digo: «Esa palabra es con S o es con C», porque no me funcionaba con C y era con S, ¿ves? Pero él sabía las reglas de cómo debía ser la palabra. [Risa.]

¿Qué más? ¿Qué otras clases había? De idiomas. Francés, Inglés ¿qué más había? Anatomía. Anatomía era también interesante porque tenían un esqueleto y entonces uno a veces se llevaba el esqueleto pa' la casa pues para poder dibujar las manos o los—con los huesos y eso.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Un esqueleto de verdad?

FANNY SANÍN:  Era de verdad.

FERNANDA ESPINOSA:  Sí.  Suena como una educación muy completa, ¿no?

FANNY SANÍN:  Muy complete era.

FERNANDA ESPINOSA:  Sí. Eh—

FANNY SANÍN:  Muy completa y habían otras clases que uno no tenía que tomar, pero si quería las tomaba. Por ejemplo, había una de historia, Historia de Colombia, que la daba un doctor que se llamaba Indalecio—Indalecio Liébano Aguirre, o algo así, un personaje muy simpático y uno iba a las clases de él. No—no tenía que tomar la clase, pero me interesaba el tema y iba a las clases de él. ¿Qué otra clase había que—Ciencias—no, la de—pues las—las más importantes eran pues Pintura, Dibujo—eh—la Historia del Arte.

FERNANDA ESPINOSA:  En tu casa había muchos libros de arte habías dicho.

FANNY SANÍN:  Sí.

FERNANDA ESPINOSA:  Pero ¿nadie en tu familia se dedicó a las artes visuales?

FANNY SANÍN:  No. Parece que mucho más atrás había había un—un artista, que se llamaba de apellido Cano, que era medio pariente nuestro. Pero no. Ahora hay más. Ahora hay algunos hijos de primos que están metidos en el arte. Había más gente—más de los de ellos estaban, como te digo, en música, una tía que era soprano y mi prima, que era—la venezolana, que es pianista, y el hermano de ella era cantante también. Pero no, no, ninguno de ellos.

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo]. ¿Tú nunca has indagado un poco más en—entiendo que te relacionan mucho con la música, pero como práctica, ¿has tomado la música?

FANNY SANÍN:  No. Siempre teng—me hubiera gustado. Me hubiera gustado tocar el piano. Me hubiera gustado saber bailar. Cuando vivía en Monterrey, había un músico amigo nuestro, se llamaba Ramiro Guerra, era un compositor. Y él quería que yo tomara clases de piano y eso, pero yo lo veía como difícil porque yo no sabía nada de—no sabía leer la música. O no sé, realmente no sé. Y si tomé unas clases de flauta. ¿La flauta esa de madera chiquita?

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo].

FANNY SANÍN:  Toqué un poquito ahí con la flauta, pero no. [Risa.]

FERNANDA ESPINOSA:  De flauta dulce, de la regular.

FANNY SANÍN:  Sí.

FERNANDA ESPINOSA:  Sí. Ah.

FANNY SANÍN:  Sí, por ahí las tengo todavía de recuerdo.

FERNANDA ESPINOSA:  Siguiendo con lo de tu formación, que es gran parte de como tú comenzaste, ¿no?, cuando estuviste en la universidad, ¿cuáles fueron tus inclinaciones? O ¿ya veías más o menos el estilo por donde tú querías seguir la cosa?

[00:20:10]

FANNY SANÍN:  Eh—no, que le veía más —para mí me interesaba más la pintura que la escultura. Mm-hmm [afirmativo]. Pero, como te digo, todo empezó muy académico y, al final, dos años antes de graduarnos, entonces fue que entraron estos profesores, Roda, Villegas y esos, y eso hizo que evolucionara a meterme en el arte abstracto, en el cual he estado por años y años, you know.

FERNANDA ESPINOSA:  Aparte de tus maestros, ¿tienes algunas relaciones en esas épocas con otros artistas que te parecen importantes tal vez recalcar o hablar de esas relaciones con compañeros o con otros artistas en general?

FANNY SANÍN:  La mayoría de los de Los Andes eran mujeres. Había una que era bastante amiga, que se llamaba Julia Acuña.. No sé qué pasó, no volvió a trabajar. Eh—Beatriz González. Eran compañeras, pero no eran amigas pues—eh—de artistas. Alfonso Mateus, que creo que te mencioné que era el que iba a veces a darnos clases de dibujo en esa época pues. Pues en esa época, yo era como un estudiante, entonces los artistas como Ramírez, como Negret, como Grau, años, años más tarde fueron amigos míos, pero en esa época, no, porque yo era como una estudiante, ¿ves? Entonces no, no eran amigos.

Conocía a mucha gente de—también de la Escuela de Bellas Artes, que íbamos a veces allá, pero amigos, compañeros así —de que hubieran salido en la misma época, no.

FERNANDA ESPINOSA:  Hmm. ¿Era bastante usual que haya tantas mujeres en el programa de arte?

FANNY SANÍN:  Sí porque allá existió primero—o existe todavía—una—la Escuela de Bellas Artes, muy famosa que sí había mujeres, pero la mayoría también eran hombres, y entrar a Bellas Artes y, tú sabes, en esa época era como la bohemia. Entonces no—no era como muy factible que lo dejaran a uno entrar a la Escuela de Bellas Artes, ¿ves? No era usual que uno entrara a eso, entonces—y era—creo que es la única que existía en ese momento.

Y Los Andes abrió y resultó que eran la mayoría mujeres. No sé por qué. No porque no pudieran entrar hombres ni fuera solo para mujeres, sino porque empezó así. Ya en los últimos años después, más tarde, entró Luis Caballero, que fue un pintor muy conocido en Colombia. ¿Qué otro hombre que yo recuerde? No, no recuerdo. Ya después de que yo salí, ya hubo muchos más artistas hombres y profesores y eso, pero sí, en realidad, la mayoría eran mujeres.

FERNANDA ESPINOSA:  Aunque la mayoría eran mujeres en tu carrera de arte, en el entorno del arte abstracto, tú has estado en un entorno con muchos otros hombres, ¿no? ¿Cómo—

FANNY SANÍN:  No, pero—pero en Los Andes, los amigos de uno eran ingenieros, economistas, algunos que estudiaban Filosofía. De arte, no, porque no había, como te digo. Caballero entró muchos años después.  Cuando yo ya estaba saliendo, creo, porque nunca me tocó a mí como compañero.

FERNANDA ESPINOSA:  Sí, mi pregunta iba más un poco como por cómo tú ves—no tanto como en el entorno universitario, sino quiero decir como en tu carrera, tú has sido una mujer muy importante para el arte abstracto. Entonces, ¿cómo tú te ves como mujer? ¿Cuáles han sido los retos de ser una mujer en ese entorno?

[00:25:09]

FANNY SANÍN:  Sí, es curioso porque hasta ahora es que realmente me han hecho ver eso, porque nunca lo he pensado yo, ¿no? Pero—pero sí es cierto que no hay muchas mujeres dentro del arte abstracto en Colombia. Eso es cierto. No sé cuál será la razón, ¿no?

, pero pues ya después que yo salí de Colombia y fui a México, ya entonces ya yo iba graduada, ya había expuesto y ya fui con el—de una manera más profesional y allá tuve amigos no solo pintores, sino de otras profesiones también.

FERNANDA ESPINOSA:  Hablemos un poquito en lo que estaba pasando en tu vida personal, no mucho, pero más o menos —antes me habías dicho que después de salir a la universidad conociste a tu pareja. ¿Cómo fue esa época? Me parece que dijiste que te habías ido—eh—casi que se casaron y después ya salieron de allá, ¿no?

FANNY SANÍN:  Sí, sí, duramos muy poco de novios. Como tres o cuatro meses o algo así.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Cómo—descríbeme un poco esa época ya de—de salida de Colombia, cómo fueron un poquito esas decisiones, a dónde fuiste—

FANNY SANÍN:  Bueno, la—la decisión fue más bien que a Mayer iba—había estudiado en Los Andes también y iba a hacer su máster en la Universidad de Illinois, en Urbana, y tenía una beca para eso. Entonces él ya tenía su viaje programado y entonces pues iba a ir. Entonces decidimos que nos casábamos, no esperar que él volviera, un año o algo más. Y así nos fuimos. Y yo también tenía pues la idea de poder entrar en la universidad y hacer mi máster también. No lo hice. Realmente, no lo hice especialmente por problemas del idioma, de inglés.

El inglés fue mi difícil para mí. [Risa.] Sigue siendo todavía. Entonces, yo entré a la universidad allá a tomar algunas materias, no como pa' un grado, sino algunas materias, y también fue importante Grabado. Grabado. La más importante fue la de Historia del Arte, en donde conocí a una profesora que se llamaba Carla Gottlieb, una historiadora. Ella venía de Rumanía. Y fue muy  importante ella como personaje, que le encantaba el teatro, ir a cine. Íbamos mucho a—compartíamos con ella mucho y se volvió amiga nuestra, ¿ves? Pero ya me desvié, no sé de qué estábamos hablando. Ah—[risa].

FERNANDA ESPINOSA:  Vas bien. [Risa.] Estábamos hablando de tu transición.

FANNY SANÍN:  Estaba—de Illinois. Y en Illinois, recuerdo entré a tomar dizque una clase de dibujo porque pues allá había talleres donde uno podía—de pintura—uno podía pintar y eso. Pero yo ya estaba pintando, ¿no? Entonces recuerdo que el profesor era un profesor de figurativo. Entonces no entendía lo que yo hacía. Cada rato me decía: «Tienes que cambiar, tienes que hacer otro arte. Yo no entiendo lo que tú haces», ¿no? Me tocó salirme de la clase porque él insistía que yo cambiara y yo no quería cambiar. Hasta ahora estaba empezando en todo ese mundo y entonces me salí de la clase  con él. Entonces no tomé clases de pintura, pero sí entré a Grabado y allá fue donde aprendí grabado.

Fue muy—y iba a las clases de Historia, como te digo, y de inglés. Pero, bueno, allá estaban—íbamos mucho a Chicago a ver—al Art Institute, vinimos hasta Nueva York y uno de los artistas que más me impactó en ese momento era Matisse. El color de Matisse. Yo creo que eso fue también muy influencial en la manera cómo iba a seguir mi arte, ¿ves?, ver a Matisse.

[00:30:01]

Y toda esa experiencia de ir uno a los museos allá en Estados Unidos y ver por primera vez las grandes obras de arte personalmente, que uno las veía en los libros. Todo eso fue importante. Estuvimos como un año y pico, creo, en—y pensábamos regresar a Colombia, pero entonces le hicieron una propuesta a Mayer, en el Instituto Tecnológico de Monterrey, en México, a ver si quería ir a enseñar allá en el Instituto y iban a abrir los cursos de posgrado en el Tecnológico, en ingeniería, y a él le pareció atractivo y dijimos: «Pues sí, vamos porque no tenemos ningún afán de regresar a Colombia y es una nueva experiencia ir a México», ¿ves?

Entonces nos fuimos para México. A Monterrey. Y Monterrey fue una etapa muy decisiva en mi carrera. Seguí pintando, pero tuve un gran apoyo de la gente del Tecnológico, de la universidad porque yo asistía a algunas clases también, siempre me gustaba estar tomando clases. No para grado ni nada, sino como oyente, ¿no? Entonces iba a clases de Historia de México, pre-Columbian Art, iba a clases de Cine, que hablaban sobre cine—¿qué otra cosa era?—literatura. Y toda esa gente, los profesores, se volvieron amigos nuestros.

Entonces  todos ellos fueron—me apoyaron mucho a mí y en el Tecnológico la primera exposición que se hizo allá fue en una galería que tenía que ver con el Tecnológico porque ellos me recomendaron, ¿ves? Y ahí fue mi primera exposición individual en Monterrey. Y también ahí era un poquito diferente porque la mayoría de los artistas que habían ahí eran figurativos. Solo había uno que era abstracto, que se llamaba Guadiana, no sé qué se hizo de él.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Cómo se llamaba?

FANNY SANÍN:  Guadiana.

FERNANDA ESPINOSA:  Okay.

FANNY SANÍN:  De apellido Guadiana. Se me olvidó el primer nombre. Con él hicimos buenos amigos. Y habían otros artistas que también eran amigos, pero no eran abstractos. En realidad, yo era un poquito como la—la extraña de estar haciendo arte abstracto, y además siendo mujer, ¿no? En México City, no—pues en México sí había mujeres artistas abstractas. En Monterrey, no. Y la estadía en Monterrey fue muy importante pa' mi carrera. Muy valiosa la amistad de todos esos personajes que te digo, que eran personajes ellos o de literatura o en la música, arquitectura. Todo eso pues fue parte de toda mi evolución, ¿ves?, todo lo que aprendí de ellos. Bonito. Y también fue importante.

Y además sirvió de lazos para entrar a la Ciudad de México también y allá exponer en México, amigos que precisamente hace unos días vino Manuel—ay!—Manuel Felguérez, que fue uno de los artis—o es—Manuel Felguérez, artista bien importante de México, fue uno de los que me apoyó mucho y me presentó gente para poder exponer en México, ¿ves? Y vino hace poquito.  Entonces, todavía hay lazos con la gente que está viva en México. Muchos ya se han muerto desafortunadamente. El—otros artistas—eh—de la música, como Manuel Enríquez, que era otro compositor mexicano, muy amigo y muy importante también. Ramiro Guerra, que era un compositor de Monterrey y era—tenía una enfermedad que se llamaba retinosis pigmentosa, algo que tiene que ver con los ojos, que él no veía muy bien, pero, sin embargo, así estudió música, viajó a Italia, estudió composición y era compositor. Entonces, como te digo, toda esa gente nos influyó a todos. A Mayer también, porque era amigo de ellos, y fue un entorno muy bonito por eso.

[00:35:30]

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo].

FANNY SANÍN:  O sea que la estadía en México fue muy importante.

FERNANDA ESPINOSA:  Entonces, en México, tú tomaste clases, pero no dentro de un programa.

FANNY SANÍN:  No, yo iba, asistía a las clases —temprano porque Mayer daba clases. Allá desde las siete de la mañana ya estaban dando clases, entonces íbamos en el—yo manejaba el carro y entonces—decía uno, no voy a entrar yo en la clase y luego me vuelvo a pintar. Entonces tomé varias clases. Me acuerdo que tomé una clase de Ética también.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿De Ética?

FANNY SANÍN:  Ética, sí. Era un padre el que hacía—el que daba las clases. ¿Qué más clases tomé? No, bastantes, porque era la de Arquitectura de México, Historia de México, con von Ackher, que era un—un profesor italiano, tomé Cine. Y ellos tenían programas, entonces uno estaba muy involucrado en todo ese ambiente artístico en Monterrey.

FERNANDA ESPINOSA:  En ese—en esa época entonces, ¿tú cuáles dirías que eran tus conversaciones? Porque parece que era muy—eh—muchas disciplinas, o sea, tenías acceso a artistas que trabajaban en diferentes disciplinas, pero no necesariamente otra gente trabajando en tu mismo estilo.

FANNY SANÍN:  No.  No había casi. No había casi.

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo].

FANNY SANÍN:  Eh—como te digo, Guadiana, que era el único artista abstracto de esa época.  Me pidieron que diera algunas clases. Fue la primera vez que yo daba clases. Realmente, no quería yo dar clases porque era mi tiempo. Yo era muy—muy—trabajaba desde las nueve hasta las cinco de la tarde y me llamaban a invitarme—«Que venga, que nos tomamos un café, que—». «No, después de las cinco». Se reían de mí alguna de las amigas y eso porque yo era trabajando y trabajando y fue una época muy productiva en Monterrey. Además, en Monterrey no había mucho que hacer tampoco.  Tú sabes, era una ciudad pequeña, un poquito como Medellín de esa época. En México sí, porque en México viajábamos mucho a ir a conciertos, a ver exposiciones y eso. Pero en Monterrey no había mucho que hacer. Era una ciudad bonita por el paisaje, estaba rodeada de las montañas y la gente, amable, simpática, pero aparte de ir al cine y a un concierto—la música sí era importante allá porque todos los artistas que iban a debutar en México City, en la ciudad, pasaban por Monterrey, entonces allá hacían su concierto y luego seguían para México, entonces uno tenía el privilegio de poderlos ver también, ¿ves? Pero no había mucha actividad realmente. Aparte de toda esta gente que te digo, que era tan importante, ¿no?

Entonces, te estaba hablando—ah, de las clases que di. Fueron como tres mujeres. Una que era poeta. Bastante buena como poeta. Yo no sé por qué se interesó en tomar clases de arte. Y la otra era una señora de ya como unos sesenta y pico años que estaba interesada en arte, pero casi como un hobby, ¿no? Y otra que sí estaba también interesada en el arte y hacía su—creaba—no abstracto tampoco. Y parte de eso yo les—les abrí un poco el panorama porque les hablaba de los artistas contemporáneos de esa época, de los americanos, de [Jackson] Pollock, de todos ellos, ¿ves?, que no los conocían. Entonces ese era en parte un poco la—las clases que yo daba y les corregía lo que ellos hacían en—con comentarios, ¿no?, sin nada más. Pero no más. Nunca entré a algún lado a dar clases o algo, no. Ni aquí tampoco.

[00:40:30]

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Dirías que en esa época fue donde tú estabas más que nada—bueno, has seguido trabajando obviamente en tu carrera, pero, digamos, que esa fue tu primera experiencia ya salida de la universidad en donde te estabas tomando tu carrera ya más formalmente?

FANNY SANÍN:  Sí. Sí, claro.  Sí, pues mi primera exposición individual se hizo allá, ¿ves?  Después siguieron otras exposiciones en Monterrey y en México, pero ahí fue que fue creciendo la carrera. Y, además, como te digo, yo trabajaba mucho. Todos los días trabajaba. Fue una producción grande, grande en esa época. No como aquí, que hay tanta cosa que hacer [risa] aunque yo tenga mi disciplina, de todas maneras, tú sabes, conciertos, exposiciones, conferencias, todo lo que hay acá, ¿no?

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Cuánto tiempo estuvieron en Monterrey?

FANNY SANÍN:  En Monterrey estuvimos como—primero, como dos años y pico, o algo así. Y luego—no estoy muy seguro, hay que verificar, que no recuerdo bien la fecha, ahí debe decir [points to catalogue with timeline].

FERNANDA ESPINOSA:  Ah, ya lo voy a ver.

FANNY SANÍN:  En el año—busca [19]63, [19]64.

FERNANDA ESPINOSA:  Ajá. En la Galería de Arte Moderno.

FANNY SANÍN:  Ya. Eh—estuvimos como hasta el sesenta y pico. Llegamos en el [19]63 y estuvimos como hasta el [19]66, o algo, que—le—nos íbamos a ir pa' Venezuela porque a Mayer le habían ofrecido un trabajo y él quería hacer su doctorado no en Estados Unidos, sino en Europa, en Inglaterra, y dijimos: «Bueno, sí, vamos a Venezuela». Él da clases por un año. Se reúne el dinero para que podamos irnos para Inglaterra para que él pudiera hacer el doctorado y además pa' mí muy importante conocer Inglaterra. Pero a último momento el jefe ahí del departamento del Tecnológico—Mayer presentó la renuncia y después [le dijo]: «¿Por qué te vas a ir?». «Porque quiero hacer mi doctorado». «No, pues nosotros te damos la beca». Y fue una sorpresa porque, imagínate, no éramos—él no era mexicano—y el Tecnológico le estaba dando una beca pa' que hiciera el doctorado. Y la idea era, pues claro, que volviera por dos años más o lo que estuviéramos en Inglaterra volviera a trabajar en Monterrey. Y así pues estuvimos en Londres y volvimos después a Monterrey. Y de Monterrey fue que nos vinimos para acá.

FERNANDA ESPINOSA:  Ah, o sea, ¿ellos le dieron la beca para ir a estudiar y regresar?

FANNY SANÍN:  Sí, para hacer el doctorado,  una cosa como inaudita porque ni lo habíamos pensado. Por eso íbamos a ir a Venezuela. Porque como no era mexicano, era como raro que le dieran una beca.

FERNANDA ESPINOSA:  Entonces, ya dejando un poco México, tú te pusiste a estudiar en Londres, ¿no?

FANNY SANÍN:  También fue lo mismo, ¿ves? Entré a estudiar Grabado, que ya había empezado un poquito en Illinois, y iba más que todo en las noches y en el día estaba pintando y no más. Yo no estudié— solo grabado. Allá en Londres había un sistema también muy bonito que los—las escuelas, los locales de las escuelas por las noches los convertían en locales para adultos, para diferentes tipos de clases.

[00:45:10]

Entonces había por ejemplo—las clases de música eran los cuartetos de Beethoven. Entonces había—un grupo de músicos, que tomaban—tocaban el cuarteto y lo iban explicando, ¿ves?, iban hablando sobre la música. Eso era una vez a la semana que uno podía ir y era el mínimo lo que uno pagaba, era como que una libra o algo así. ¿Qué otra clase había de—creo que era de Cine, de Jazz—sí, yo no sé si todo eso existe en Londres, pero era una cosa impresionante porque uno podía ir a todo eso por un mínimo precio. Yo no sé si eso existe todavía. Convertían las las escuelas de día pues escuelas pa' adultos de noche.  Eso fue lo que yo—yo no—yo no estudié pintura allá. Grabado.

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo]. ¿Y seguiste con tu disciplina, con tu pintura?

FANNY SANÍN:  Sí, claro.  Allá expuse también, en—en Inglaterra.  Expuse en varias colectivas. Expuse una individual. Y la más importante fue un—una exposición que hubo en Edimburgo de—había un famoso festival de Edimburgo—¿cómo se llamaba?—ahí debes [points to catalogue with timeline]—[19]68—era de teatro y de—y de arte. Igual tú buscas por ahí porque ya se me olvidó. Era como en el [19]68, [19]69 por ahí. Sesenta y ocho más o menos. Festival de Edimburgo. Creo que todavía lo siguen haciendo. Entonces había una competencia de elegir a 100 artistas entre 1500 que se presentaron. Y fue muy bonito porque entre las 100—entre los 100 artistas que eligieron me eligieron a mí.

Entonces, imagínate, pa' mí eso era importantísimo. Además que allá no existía nada de discriminación ni te preguntaban si eras latina o de dónde eras, sino era la obra la que valía, no importaba si eras hombre o mujer o—eso es. Entonces eso fue una de las cosas más importantes allá en mi estadía en Inglaterra. Y mientras tanto yo seguía exponiendo en Venezuela, en Colombia, en exposiciones colectivas y eso.

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo]. Me interes—

FANNY SANÍN:  Siempre he seguido con mi carrera.

FERNANDA ESPINOSA:  Claro.

FANNY SANÍN:  Yo nunca me he apartado. Eso ha sido toda mi vida, ¿no?

FERNANDA ESPINOSA:  Claro. Y ¿has mantenido la disciplina—

FANNY SANÍN:  Sí.

FERNANDA ESPINOSA: —de horario?

FANNY SANÍN:  Sí.

FERNANDA ESPINOSA:  Que no es algo que se pueda decir de todos los artistas. [Risa.]

FANNY SANÍN:  [Risa.] Sí, acá lo he mantenido.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Sí?

FANNY SANÍN:  A mí siempre cuando me preguntan que—que cuál es su inspiración, que no sé qué, yo digo: «No, pues no creo mucho en la inspiración. Creo en la disciplina, en el trabajo», tú sabes.  Que uno se siente a trabajar y va avanzando, ¿no? Pero si uno espera a que a ver qué voy a pintar, me va a llegar la luz—algunos artistas sí trabajan así. Es la mane—es—depende, ¿no?, de—de—porque hay unos artistas que de pronto no pueden hacer nada, dicen: «Que no puedo trabajar», no sé qué, y de pronto, se encierran a trabajar y producen bastante obra en dos, tres meses, ¿ves? Pero para mí es trabajar y trabajar todo el día. Esa es la—esa es la disciplina.

FERNANDA ESPINOSA:  Entre México e Inglaterra, ¿cómo fue para ti ese—esos cambios culturales? Hasta ese momento no habías salido de Colombia, ¿no?

FANNY SANÍN:  No.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Crees que eso te influenció en lo que estabas pintando de alguna forma? O ¿en qué maneras tú sentiste que eso—

[00:49:55]

FANNY SANÍN:  —yo creo que sí influenció porque no solo fue Londres, sino que como Mayer estaba haciendo su maestría y eso, a veces había congresos en donde él participaba. Entonces pudimos conocer muchos sitios. Fuimos a la China, fuimos a Italia, fuimos a—y además uno, como estudiante de esa época, también era baratísimo viajar como estudiante. Entonces fuimos a varios países cercanos y—a Francia, Italia, a la China, a Rumanía. Y, claro, todo eso lo influencia a uno. Imagínate si no te va a influenciar.

El cambio es brusco al comienzo, por el idioma. De uno de ir de—de Monterrey, dijéramos, por la parte latina pues, a acostumbrarse a cómo era en Londres. Primero pues Londres es una ciudad antigua, ¿no? Muy oscura, porque llegamos en el invierno, y al principio fue duro porque yo no veía la luz. [Risa.] Siempre me levantaba diciendo: «Y ¿el sol? ¿Salió el sol?», pa' poder pintar. Los ingleses son muy corteses, muy educados, muy—eh—y la experiencia con el idioma no fue tan drástica como acá, oye, porque uno pronunciaba mal y ellos muy decentemente te repetían la palabra como debía ser. «Ah, tú dices tal cosa así» y uno no se sentía mal. Aquí te dicen: «What?», «What?», ¿no?

Un poco duro. Entonces allá la experiencia con el inglés, aunque no era tampoco fácil el inglés—ah, yo tomé clases de inglés allá. Entonces esa era otra cosa, se me olvidó. El hecho de la cultura nueva, de que tú ibas a los museos y todo el mundo callado, los restaurantes la gente hablaba 'pacito. Yo creo que todavía, ¿no?  [Tose.] Perdón. Voy a parar un momentico.

FERNANDA ESPINOSA:  Sigue.

FANNY SANÍN:  Pero, al mismo tiempo, recorrer las calles de Londres es una experiencia bellísima. A mí me hubiera gustado quedar en Londres—quedarme en Londres en esa época, pero era difícil quedarse allá. Y el hecho, como te digo, de estar tan cercano a los demás países era bonito.

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo]. Eh—ay, se me fue la palabra—

FANNY SANÍN:  —fue un poco duro regresar a Monterrey después de haber estado en Inglaterra. Porque era otra co—

FERNANDA ESPINOSA:  Sí, ¿cómo fue eso?

FANNY SANÍN:  Fue difícil porque pues imagínate, ¿no?, de ver tantos museos allá, de tantas actividades y volver a Monterrey, una ciudad pequeña y eso pues no fue tan fácil. Teníamos que ir a México, a la Ciudad de México para ver más cosas, ver pues más cosas culturales, que siempre hemos estado envueltos en—esos son los intereses nuestros, ¿no? Aunque Mayer es un ingeniero, él tiene los mismos intereses míos y entonces podemos compartir todo eso, ¿ves?, entonces—pero sí, fue difícil volver.

Pero yo creo que el hecho de tener tanta gente amiga y de tanta gente que lo ayudaba a uno y que lo apreciaba y eso pues se hizo la estadía agradable de nuevo, ¿ves? Hasta que después fue que vinimos a Estados Unidos otra vez.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Cómo lidiabas con la distancia de tu familia, de tus amigos de Colombia? ¿Cómo se trataba con esa—esa distancia?

FANNY SANÍN:  En realidad fue un poco—bueno, al principio, mi mamá fue varias veces, mi hermana también. Mi hermano no fue. No iba mucha gente a Monterrey. Cuando expuse en México City fueron mucha gente de la familia y algunos amigos y eso. A México, ¿no?, porque en Monterrey. Teníamos muchos amigos también de—eh—pues de México y sí, pero no era lo mismo que es acá en Nueva York, ¿no? Pero Londres era todavía peor porque en Londres las distancias son grandísimas, de Colombia a Londres. La gente viene más aquí a Nueva York que—o a Estados Unidos que ir a Inglaterra, ¿no?

[00:55:24]

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo].

FANNY SANÍN:  Miami. Todo eso. Todo es como más accesible. Y entonces uno aquí está viendo cantidad de gente de todos lados. Vienen de Venezuela, vienen de México, vienen de Colombia. Porque pasan por acá y los ve uno aunque sea un ratico y eso es—en Monterrey era muy difícil que pasara un colombiano o algo así, ¿no? No, no tenían—no tenían pa' qué ir, ¿no?

FERNANDA ESPINOSA:  Sí, de alguna forma, Nueva York siempre ha sido un—un—

FANNY SANÍN:  Como un foco, ¿no?

FERNANDA ESPINOSA: —un puerto, sí.

FANNY SANÍN:  Eh, sí.

FERNANDA ESPINOSA:  Y me decías que fue difícil regresar otra vez a México.

FANNY SANÍN:  Sí, a Monterrey, sobre todo, ¿no? Porque después de estar uno en Europa, imagínate. De estar en Londres con todo eso que había allá. Volver a un sitio—Monterrey era una ciudad pequeña—es una ciudad. Ahora es dif—ahora es una ciudad mucho más importante. En esa época era una ciudad más industrial, importante en ese sentido, y ahora es una ciudad más—tiene muchos museos nuevos, tiene más actividad—eh—sí.

FERNANDA ESPINOSA:  Hmm. ¿Cuánto tiempo se quedaron cuando regresaron a México?

FANNY SANÍN:  Yo creo que más o menos dos años o algo así o—

FERNANDA ESPINOSA:  Un par de años más.

FANNY SANÍN: —un poco más o menos, sí.

FERNANDA ESPINOSA:  Okay. Y el próximo pas—

FANNY SANÍN:  Y también íbamos a regresar entonces ya a Colombia y entonces surgió también un amigo que tenía Mayer, que le ofreció un puesto aquí en una compañía de electricidad y entonces volvimos a decir: «Vamos, por un año, pues no se pierde nada». Ya estaba uno ávido de conocer, aquí y ya allá la experiencia. Y todos los años, de todas maneras, nosotros íbamos a Colombia a ver a la familia y eso. Y vinimos por un año. [Risa.] Y nos hemos ido quedando.

FERNANDA ESPINOSA:  [Risa.] La historia de muchas personas que vienen a Nueva York.

FANNY SANÍN:  Se quedan.

FERNANDA ESPINOSA:  Sí.

FANNY SANÍN:  Les queda difícil, sí.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Cómo te sientes para—quieres seguir hablando un rato? Estamos—

FANNY SANÍN:  ¿Qué hora son? A ver—

FERNANDA ESPINOSA: —más o menos a la hora.

FANNY SANÍN:  Eh—si quieres, hasta las cinco.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Sí? ¿Qué hora son ahora? No tengo. ¿Sabes qué hora son?

FANNY SANÍN:  ¿Uh?

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Sabes la hora?

FANNY SANÍN:  Faltan 20.

FERNANDA ESPINOSA:  Okay.

FANNY SANÍN:  O no sé.

FERNANDA ESPINOSA:  Ah, bien. Tú ya viniste—ya entrando un poco más a tu transición a donde es ahora tu hogar, a Nueva York—tú ya venías con una carrera y una trayectoria, ¿no? ¿Cómo tú describirías—porque sé que hay muchas descripciones de cuál ha sido tu desarrollo y tus estilos, pero, en tus propias palabras, ¿cómo ves esos años de tu desarrollo como pintora más o menos entre que saliste de Colombia y ya cuando decidieron venir acá a Nueva York?

FANNY SANÍN:  Bueno, las primeras experiencias de regresar a Nueva York para mí como artista fueron frustrantes, fueron difíciles porque, lo que tú dices, yo ya venía con mi carrera, ya había expuesto en museos en Colombia, en Venezuela, en México y tenía buenas críticas. Entonces llegar acá—y acá  uno llega y no es absolutamente nadie. [Risa.] No eres nadie cuando llegas. Primero fue difícil conseguir—llegamos en invierno y fue como difícil conseguir un lugar —ah, llegamos a un hotel primero. Y ahí fue [risa] ese fue un trauma. Ese fue otro trauma, que—era un hotel viejo, en Madison, y un día sentimos los bomberos y todas las cosas y la bulla. Yo levanté a Mayer: «Mayer, que—». Eso no—nosotros en Colombia no se siente mucho los incendios. Yo no sé en Ecuador o en Chile, ¿no?

[01:00:10]

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-mm [negativo].

FANNY SANÍN:  ¿No? Eso es muy raro que haya un incendio. Y en Monterrey tampoco. Y en Londres tampoco. Entonces alguien al lado de donde estábamos nosotros se había quedado dormido con el cigarrillo.

Entonces se incendió el cuarto, se incendió el colchón, el señor salió volado y se bajó, se pudo escapar. Y estaba al lado de nosotros, pero nadie nos avisó. Nosotros oímos porque oímos los bomberos. Entonces dijimos: «¿Qué hacemos?», no sé qué, y ya salimos hacia la puerta a ver si nos podíamos salir y los bomberos nos vieron y nos hicieron en el suelo salir medio arrastrados y bajar las escaleras y llegar al primer piso. Entonces ahí la cosa fue que—eh—Mayer había traído su chelo—toca el chelo, o tocaba, ya no toca tanto y como ya estábamos de—ya nos íbamos a quedar acá por un año, yo había traído varios cuadros enrollados, en rollos. Estaban allí enrollados. Entonces la angustia era que se fueran a quemar los cuadros y el chelo. O que se fueran a mojar porque, como tú sabes, los bomberos llegan y echan agua por todos lados.

Pero resultó que el edificio eran unos edificios viejos que no se pasaba de un cuarto a otro, entonces el cuarto nuestro no pasó nada. Apagaron el incendio de al lado y el cuarto nuestro no pasó nada. Entonces se salvaron los cuadros y eso, pero el olor de incendio del—del señor al lado y al otro día fuimos a mirar y se veían las—las camas retorcidas, la nevera. Todo quemado, ¿ves?, pero era impresionante. Y el olor. Y no tenían más pisos ahí, no tenían más cuartos ahí. Entonces no pudimos—nos tocó quedarnos como unos 10 días allí aguantándonos todo esa cosa—fue traumático. Y afortunadamente, llegamos acá—acá, que estaban acabando el edificio cuando llegamos. Entonces ya fue otra cosa, ¿no?

Pero la llegada como artista pues no porque aquí entonces uno—en Colombia cuando he llegado a exponer o la gente te conocía o tú hablabas con la directora o alguien te recomendaba. Lo mismo era en México, ¿no? Aquí el sistema era que tú llevaras las transparencias, los slides y los llevaras a las galerías. Había como un día en cada galería que tú llevabas eso. Y entonces fue muy negativo porque en esa época estaba haciendo yo la obra de las bandas. Era una obra geométrica y era un movimiento que había comenzado acá en los Estados Unidos y recuerdo que uno de los de la galería me dijo que ya estaban hasta la coronilla con [risa] con las bandas, que volviera cuando estuviera haciendo otra cosa.

Otro, le mostré el resume, los catálogos, entonces estaban los jurados que me habían dado un premio en una bienal en Medellín y entonces estaba—eran tres jurados, uno de España, otro de Italia y uno inglés, que era el que vivía acá, que era muy importante—eh—Alloway, Lawrence Alloway. Entonces me dijeron: «Mira, este señor no lo conocemos. El otro tampoco.  Solo de Alloway». Es decir, los otros no valían nada porque eran—imagínate, uno era español y otro era italiano, importantísimos porque los habían invitado a que fueran jurado, y el único que valía era Alloway porque Alloway era inglés o americano porque vivía acá. Entonces fue un desca—fueron cosas así, ¿ves? Entonces—eh—y en ese momento estaba todo este—el movimiento feminista y estaban todas las protestas. Esto fue muy duro porque como mujer yo nunca había sentido esa discriminación. Como mujer artista, nunca había sentido esa discriminación.

[01:05:01]

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Cómo lidiaste con eso? ¿Cuál fue tu—eh—o sea, la forma en la que tú lidias con eso entonces?

FANNY SANÍN:  No, pues yo seguí pintando y trabajando y exponiendo en otros lugares que me invitaban, en Colombia, en otros lugares, pero, como te decía, había ese movimiento feminista, pero además un movimiento de mujeres que no necesariamente eran feministas, sino que conocí. Entonces empecé a mandar obras en colectivas, en exposiciones colectivas y así fue cómo más o menos fui saliendo adelante, ¿ves?, porque  fue así—y en una galería entonces me ofreció una exposición y así empezó la trayectoria. Pero no ha sido fácil. Y siempre digo yo que pues primero latina, segundo, mujer—o al revés—¿no?  Y la obra que estaba haciendo yo geométrica pues no era tan favorable en ese momento.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Tú te consideras—como si tú tendrías que describirte a ti misma o alinearte a un grupo de artistas, un movimiento artístico, ¿cómo te alineas tú?

FANNY SANÍN:  No me gusta mucho esa clasificación que hacen. Entonces, por ejemplo, te ponen que eres una artista geométrica, entonces resulta que no es solo la geometría la que prima en mi obra, sino el color, ¿ves? O que eres una artista abstracta, pero también la abstracción tiene muchas connotaciones porque las—puede ser la abstracción concreta, que no sale de algo real, o la abstracción de algo, de un objeto, de un paisaje, de una figura, ¿ves? Eh—yo creo que soy el resultado de todo eso. [Risa.]

De lo que he visto, de lo que he—dentro de la geometría y de la abstracción, pues todo este grupo que hubo aquí en—o hay todavía—en Estados Unidos, como Morris Louis, Gene Davis, [Kenneth] Noland, los minimalistas y gente que trabajaba con el color, ¿no? Pero también con los artistas rusos concretos, como [Kazimir] Malévich y otros artistas así porque ellos—exactamente, el movimiento se llama Concreto, ¿ves?, porque no—no viene de la realidad, no está tratando de mostrar un objeto que—pero esa clasificación, no sé. Se volvió, se fue metiendo y se fue volviendo así, pero—eh—no puede ser—hay muchos artistas que solo trabajan realmente con la geometría, que la geometría es más importante. Además, usan las matemáticas y eso. Yo no. Yo no trabajo así, ¿ves?

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo].

FANNY SANÍN:  Lo mío es más—más emocional—más intuitivo, más—una geometría más sensible, eso no tiene nada que ver con las matemáticas ni nada de eso. Y el color. Para mí siempre ha sido lo primordial, ¿ves? Ha sido como mi investigación el color.

FERNANDA ESPINOSA:  Por eso te quería preguntar—

FANNY SANÍN:  ¿Uh?

FERNANDA ESPINOSA: —para que tú mismo digas en tus propias palabras, ¿no?, porque hay—muchas veces en el arte hay muchos comentarios, muchos grupos en donde a uno le quieren poner, pero es tan importante saber cómo un artista mismo se posiciona o no—

FANNY SANÍN:  Mm-hmm [afirmativo].

FERNANDA ESPINOSA: —en diferentes lugares, ¿no?

FANNY SANÍN:  Mm-hmm [afirmativo].

FERNANDA ESPINOSA:  Y me—y estaba pensando justo en esto de que hay el mercado del arte latinoamericano, ¿no?  Entonces no sé si tú cuando llegaste acá o—y en esto tie—en este tiempo—eh—¿cómo te ves en referencia a esa—eh—no sé si llamarle clasificación o—

[01:09:48]

FANNY SANÍN:  Mm-hmm [afirmativo]. No, yo, para mí yo creo que lo que yo hago es un arte universal. Sin dejar de re—de—sin dejar de lado el hecho de que mis raíces y eso son latinoamericanas. Ahora, el hecho de que exista un arte latinoamericano es porque hubo tanta discriminación en un momento dado, como el arte de las mujeres también, que se—que hay museos ahora de solo artistas mujeres obligados en medio de todo porque no estaban metidos dentro de las corrientes, ¿no? Entonces el arte latinoamericano existe porque hubo que hacer [risa] un arte latinoamericano por el hecho de que naciste en un país latinoamericano.

Pero hay muchos artistas que sí se pueden considerar realmente metidos en las raíces y en la cultura latinoamericana o en el arte precolombino y eso, y ellos mismos lo dicen, ¿no? Y además han estudiado eso. Pero el arte en general, por lo menos yo lo veo como un arte universal. Pero con la con lo que te digo, que no quiere decir que uno estés olvidándose de sus raíces y si a mí me preguntan si soy artista colombiana, si soy una artista americana, pues sí porque soy ambas cosas, pero antes que todo soy una artista universal. Porque yo he recibido de todas las culturas, ¿ves?

FERNANDA ESPINOSA:  Y ¿piensas que la manera en la que se—has sido percibida ha cambiado a través de los años?

FANNY SANÍN:  Eh—¿ha sido percibido el arte latinoamericano?

FERNANDA ESPINOSA:  No, en la que tú has sido percibida como artista. Me decías, por ejemplo, que al llegar a Nueva York había estos retos de no solamente ser una mujer, una artista mujer, sino también una artista latinoamericana—eh—entonces, no sé, me pregunto si hay—la manera en la que otros te ven o en la que te ve tu público o tus críticos ha cambiado a través de tu carrera a medida que te vas posicionando en diferentes formas, ¿no?

FANNY SANÍN:  Sí, yo creo que ha cambiado porque uno de los casos que—eh—hoy en día, por ejemplo, que son muy—eh—dicientes, por ejemplo, la obra que yo hacía en los 1970s, que era la obra de bandas y eso, es la obra que está hoy en el Smithsonian, de los años 1970s, ¿ves? En los años 1970s no existía yo para ellos, ¿no? No, lo que estaba haciendo no—ni exis—no existía. Pero hoy en día, por ejemplo, está colgado en el Smithsonian con otros artistas de mi misma época, que son artistas reconocidísimos y—como Gene Davis, [Ellsworth] Kelly u otros artistas abstractos de esa época. Se está viendo ahora las obras de los años 1970s como una parte histórica, ¿ves?, de lo que por decir así el arte latinoamericano, el arte aquí también es un arte pues que ya hecho en los 1970s tiene como una historia, entonces—

Pero, sí, claro que ha cambiado la manera de ver. Ya inclusive no solo sobre mi obra, sino que en los museos y en otros—y curadores y eso están tratando de involucrar el arte latinoamericano entre comillas entre el arte en general. Y eso lo vas a ver, por ejemplo, en el MoMA ahora con la exposición, que hay artistas de todas partes, ¿no? Artistas de la India, artistas de África, latinoamericanos—están todos mezclados porque representan un arte y representan la época también, ¿ves? Y están tratando de colgar, por ejemplo, en las salas artistas de diferentes—de diferentes países. Que no sea solo arte americano o arte africano, ¿no?, o arte black ¿cómo lo llaman aquí? El black—en inglés—el arte que hacen los artistas negros también, ¿no? Y se ve en los museos ahora. Inclusive artistas que uno nunca había oído hablar. Y están colgados ahora en los museos, han—los han recuperado.

[01:14:53]

FERNANDA ESPINOSA:  Sí. Interesante porque desde lo que tú—desde lo que yo escucho, tú estabas de muchas maneras adelantada en términos de tu experiencia tan universal, ¿no?, de tener la liber—la oportunidad de—de poder estar en tantos diferentes lugares y culturas—

FANNY SANÍN:  Mm-hmm [afirmativo].

FERNANDA ESPINOSA: —y ahora es casi como ese es el mundo de alguna forma, ¿no?, con el internet—con la posibilidad de viajar y tener acceso a tanta información todo el tiempo.

FANNY SANÍN:  Mm-hmm [afirmativo]. Mm-hmm [afirmativo].

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Tú ves como, en términos generacionales, como un cambio en este acceso en el que—no quiero decir que todos somos uno, obviamente seguimos siendo divididos, ¿no?, pero, por ejemplo, en el—en un museo en donde no importa realmente de dónde eres, pero el arte que haces?

FANNY SANÍN:  Sí, exacto. Es lo que—es como la nueva—la nueva—hmm—¿cómo se dice?—modalidad, lo que tú oyes y oyes por ejemplo a curadores y gente que está hablando de eso, ¿ves? No vamos a poner el arte latinoamericano aparte, lo vamos a mezclar porque es un arte como cualquier otro arte, ¿no? Lo que pasa es que aquí siempre se—siempre el arte americano era lo primero y—inclusive el arte africano casi no se veía, ¿no? Y ahora es impresionante porque ves gente de países remotos y eso con artistas buenísimos que los ves colgados—si vas al MoMa, vas a ver.

Y algunas galerías también están tratando de decir, ¿no?, que, por ejemplo, el arte de los 1970s, entonces no—no solamente los americanos o los rusos o los europeos, sino también si había en ese momento artistas negros que estaban trabajando en eso, hay varios artistas negros que estaban haciendo arte abstracto que no se conocía y ahora sí los están poniendo—creo que hay alguien en el New Museum ahora. Sam Gilliam o algo así—y latinoamericanos.

Siempre se va a hablar de arte latinoamericano, como arte africano, como—

FERNANDA ESPINOSA:  Bueno, quiero ir cerrando un poquito esta sesión para prepararnos para lo bueno de [risa] la próxima sesión y hablar un poco más. Quisiera ahondar un poco en tu práctica en sí, en tus métodos, en tus inspiraciones, el contenido, pero creo que ha sido bueno repasar un poco de esta historia que ha influenciado también lo que eres y lo que haces, ¿no?

FANNY SANÍN:  Mm-hmm [afirmativo].

FERNANDA ESPINOSA:  Pero ¿tienes alguna—ah—algo más que quisieras decir en el—en esta grabación en cuanto—

FANNY SANÍN:  [Risa.] Yo no quiero decir—[risa].

FERNANDA ESPINOSA: —yo siempre termino así. [Risa.] Okay. Okay.

FANNY SANÍN:  No, es—pa' mí es difícil hablar—hablar de la vida personal y hablar de la—de la pintura también. No es fácil para mí.  Y más si es hablado, ¿no? Porque visualmente por lo menos estarías viendo tú la obra y es una manera más de comunicación, pero pues muchas gracias de todas maneras.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Crees que te ayudaría, o nos ayudaría a las dos, si yo trajera uno—tal vez alguno de tus—o tal vez podríamos inclusive ver tu libro o ver algo visual—eh, bueno, ver algo visual es una redundancia, pero tener algo, una referencia visual por donde podamos ir un poco usando de punto de referencia?

FANNY SANÍN:  Sí, yo creo que el libro sería buena—buena posibilidad, Fernanda, porque como está en cronológico—se puede hablar de eso o se puede hablar de lo—como te digo, pa' mí es difícil hablar de la obra. Yo podría hablar de las cosas técnicas y eso, pero podemos mencionar a alguien que dijo algo o algo así, no, no sé.

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo].

FANNY SANÍN:  Y así lo podemos ver.

FERNANDA ESPINOSA:  Listo. Pues me gusta esa idea también. Porque creo hay diferentes tipos de memoria.

[01:20:01]

FANNY SANÍN:  Mm-hmm [afirmativo].

FERNANDA ESPINOSA:  Igual la memoria un poco más personal—eh—ayuda un poco medio que cerrar los ojos y buscar los recuerdos—pero ya entrando un poco en tu carrera y en tu pintura, creo que sí sería bueno tener eso.

FANNY SANÍN:  Mm-hmm [afirmativo].

FERNANDA ESPINOSA:  Bueno.

FANNY SANÍN:  Okay.

FERNANDA ESPINOSA:  Muchas gracias.

FANNY SANÍN:  No, gracias a ti.

FERNANDA ESPINOSA:  Voy a parar la grabación ahora.

[FIN DE PISTA sanin19_4of7_digaud_m.wav.]

FERNANDA ESPINOSA:  Muy bien, vamos a comenzar. Hoy, 10 de marzo del 2020, con la tercera sesión de la entrevista de Historia Oral de la artista Fanny Sanín. Estamos en su estudio en la ciudad de Nueva York, en el Upper East Side. Bueno, Fanny, muchas gracias otra vez por seguirnos compartiendo sobre tu vida y tu arte. Como habíamos hablado antes de comenzar a grabar, quisiera comenzar por preguntarte un poco más sobre lo que se ha significado—lo que ha significado la ciudad de Nueva York y tu vida desde que te mudaste acá en los 1970s, ¿no? Lo último que hablamos fue alrededor de tu vida en México, entonces por eso quería terminar un poquito con cuál es tu visión de lo que ha significado Nueva York.

FANNY SANÍN: . Hola, Fernanda. Gracias por venir. Sí, creo que acabamos con la época mía en Monterrey, en México. La llegada a Nueva York fue como en el año [19]71 y fue bastante dramática la llegada por el cambio. Estábamos en invierno acá y fue difícil conseguir un sitio donde vivir, donde yo pudiera tener un estudio con buena luz, pero finalmente, nos mudamos acá a este edificio donde estamos. No hemos cam—hemos cambiado de apartamento, pero no hemos cambiado de edificio porque mi estudio da hacia el norte y tengo muy buena luz. No hay obstáculos, entonces es un sitio cómodo, amplio y especialmente la luz, que es lo más importante para mí en mi trabajo. Fue traumática también porque—no sé si habíamos de hablado de esto o de pronto había hablado con otra persona, de un incendio que hubo porque llegamos a un—

FERNANDA ESPINOSA:  Sí, me contaste—

FANNY SANÍN:  ¿Te conté?

FERNANDA ESPINOSA: —un poco, sí.

FANNY SANÍN:  Eso ya está hablado.

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo].

FANNY SANÍN:  Después poco a poco fue—era el momento, que no sé si lo hemos hablado también, de—que había mucha discriminación contra la mujer, la mujer artista. Me tocó pasar—pasar a mí por esa fase. Pero si ya habíamos hablado, no quisiera repetir sobre eso, pero—

FERNANDA ESPINOSA:  Bueno, sí me interesaría retornar un poco a un par de cosas que dijiste en las que hablaste de lo difícil que fue presentarse en galerías para mostrar tu trabajo.

Y lo que quisiera es preguntarte en el contexto de mujer—no sé si tú te ves a ti misma como una mujer migrante o como mujer latinoamericana—¿cómo fue para ti—eh—sí, ser mujer pero también ser una mujer de otro lugar, ¿no?

FANNY SANÍN:  Bueno, como siempre he dicho, yo conservo mis raíces, soy colombiana y eso nunca se va—nunca se evapora de uno mismo, ¿ves? Lo que pasa es que, como he vivido en diferentes lugares, diferentes culturas, yo, actualmente, aunque soy ciudadana americana, me considero ciudadana del mundo. Viví en México. Viví en Londres. He viajado bastante y me encanta ser como una mezcla de todo eso, ¿no? No—necesariamente he asimilado lo mejor de esta país—pienso yo, lo mejor para mí y—pero conservo muchas cosas de los lugares donde he vivido y de mi pro—y de Colombia, ¿no? Entonces puedo representar a mi país, Colombia, o a Latinoamérica porque soy artista latinoamericana, pero también puedo representar a Estados Unidos porque soy ciudadana de acá ahora. Y he vivido acá y he recibido mucho de este país.

[00:05:31]

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo].

FANNY SANÍN:  Pero, en general, mi visión del mundo es como un mundo amplio de diferentes culturas, y en eso tal vez me he convertido yo. [Risa.]

FERNANDA ESPINOSA:  Cuando dices que has asimilado o has recibido lo mejor de este país, háblanos un poquito más de cuáles son esas cosas. No sé si tal vez son culturales o prácticas.

FANNY SANÍN:  Somos—son diferentes aspectos en la cultura de este país. Pero como este país también esta—eh—¿cómo te digo?—poblado de gente de otros países, no es netamente—vivir en Nueva York no es como vivir en otra ciudad americana. Entonces tú estás rodeado de otra gente, de otras culturas, de otras costumbres. Y lo que a ti te parece mejor es lo que más asimilas, yo creo. Puede haber muchas cosas que no me gustan de la cultura americana, entonces no las asimilo, no me siento obligada a asimilarla.

Pero una de las partes más importantes para vivir acá en este país es toda la parte cultural. La parte cultural, la parte de los parques, de las ciudades, la arquitectura. Todo eso lo llena a uno, lo—¿cómo te digo?—te da energías para seguir trabajando y sentirte contenta en el ambiente que te rodea. Aunque haya muchas cosas en las cuales uno no está de acuerdo, ¿no?

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo].

FANNY SANÍN:  Pero ningún país es perfecto, de todas maneras.

FERNANDA ESPINOSA:  Hablando de las cosas de este país que tal vez son más difíciles o que no te gustan tanto, en términos del idioma, ¿cómo te relacionas tú al español y cómo te relacionas tú al inglés?

FANNY SANÍN:  Bueno, me relaciono más al castellano, al español, porque es parte de la cultura que yo viví y se siente un poco el contraste sobre todo en la parte emocional, emotiva. El latino es más—eh—¿cómo te dijera?—más—se me va la palabra—más caluroso. Y a veces uno está hablando con alguien en inglés, o algo así—es chistoso porque a veces llego yo a un sitio y hay una persona que es amiga mía o que me cae muy bien y yo sin darme cuenta lo saludo en español. [Risa.] Se me sale el español, ¿ves? Pero por la química que hay entre los latinos en general.

El inglés sí ha sido siempre muy difícil para mí, especialmente hablarlo. Ha sido difícil. Eso sigue siendo como un poquito una barrera ahí—que tengo yo ahí. Pero, no, el idioma me gusta. Como me gusta el francés o el italiano, eh—

FERNANDA ESPINOSA:  Ah, sí, no te pregunté si hablas también otros idiomas más.

FANNY SANÍN:  No, estudié un poco y esto. Y puedo leer, sobre todo porque los libros de arte en Colombia desde chiquita que uno veía eran—leía—eran en francés y en italiano, era lo que más se veía.

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo].

FANNY SANÍN:  El alemán es muy difícil, pero el italiano, francés y el—y ahora más que todo es inglés, ¿no?

FERNANDA ESPINOSA:  Déjame, te acomodo el—

[00:10:00]

FANNY SANÍN:  ¿Se movió?

FERNANDA ESPINOSA: —el micrófono, que se está cayendo un poco. A ver. Perdón. Disculpa. Ahí, me parece que está mejor. Estaba sonando con el—el saco.

FANNY SANÍN:  Hmm. Es que yo muevo la—

FERNANDA ESPINOSA:  No, está bien, muévete nomás si necesitas. Me parece interesante esto que dices de—del idioma y de cómo utilizas el lenguaje para diferentes ámbitos de tu vida o para relacionarte de diferentes formas.

¿Cómo has navegado lo del inglés en tu ámbito de trabajo?

FANNY SANÍN:  No entiendo la pregunta.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Has necesitado usar el inglés o se te ha hecho alguna vez difícil navegar la—estas barreras que mencionas del idioma, lidiando con—alrededor de tu trabajo, de las galerías, de los museos? O ¿no piensas que ha presentado ninguna—

FANNY SANÍN:  No, no.

FERNANDA ESPINOSA: —mayor—

FANNY SANÍN:  Es un poco difícil cuando me ha tocado hablar a mí en inglés.

FERNANDA ESPINOSA:  Públicamente

FANNY SANÍN:  Públicamente.

FERNANDA ESPINOSA:  Ah, okay. Okay.

FANNY SANÍN:  No y pues muchas veces algunas palabras que no las entiendo o no entiendo bien el significado, pero no, no, en es—más que todo es el comunicarse, ¿no? Que si—de pronto quiero expresar algo y lo sé perfectamente en castellano y no me sale en el inglés. Aunque de pronto lo sé, pero en ese momento no me sale, entonces es difícil.

Pero no he tenido con las relaciones mías o con las relaciones de arte no he sentido que haya habido barreras y eso por causa del idioma, no.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Tú tienes alguna práctica de escribir? Estuvimos hablando un poco de eso antes de grabar, entonces quería asegurarme de que hablemos—

FANNY SANÍN:  Ah, pero escribir en—¿en qué sentido? ¿De escribir como diarios o cosas de esas?

FERNANDA ESPINOSA:  Eh—sí, diarios o creativamente.

FANNY SANÍN:  No. Mejor dicho, escribir una carta la—me toca pensarla por los términos en que hay que usar. Yo, por ejemplo, a veces me encuentro que ahora todo el mundo está en los emails pone «Best» y antes uno decía «Best regards» o «Regards» o «Warm wishes» o cosas así, ¿ves?, que me cuesta trabajo a mi poner «Best». No sé por qué porque—no sé si es que tiene que ver con el español, la mezcla de la cosa que no me suena la palabra, ¿ves?

En ese sentido. O como cuando uno dirige una carta, si—hay que ver cómo se puede dirigir.  Pero eso no—no le veo mucho—mucho no [risa] no veo como obstáculo, sino—que no es—no es mi especialidad, dijéramos. Me gust—prefiero coger el teléfono y llamar y hablar con la persona.

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo]. Sí, a eso justo iba, porque me parece interesante que antes de que comenzamos a grabar estábamos hablando y dijiste en tu anterior grabación también que para ti es difícil a veces expresar las cosas en palabras.

FANNY SANÍN:  Sí, sí.

FERNANDA ESPINOSA:  Entonces—eh—sí, justo a eso iba.

FANNY SANÍN:  Sobre todo traducirlas del español al inglés o—en español me fluyen mucho más, ¿ves? Pero al inglés tengo que pensarlo, aunque sepa la palabra, pero—y a veces con Mayer hablamos y así. «No, pero es que eso no se—no se usa mucho aquí», me dice. Pero como yo soy la que lo estoy escribiendo y así hablo yo, entonces siento que debería ponerlo como a mí me parece porque así es que yo soy, ¿no?

Pero, bueno. No—son bobadas. No es nada que me—que me afecte o algo, sino que prefiero no—no escribir tanta carta, sino pues coger el teléfono y llamar a la persona.

[00:14:54]

FERNANDA ESPINOSA:  Un poco relacionando esto a lo que comenzamos a hablar, que es Fanny como mujer colombiana en Nueva York y también esto que me dices que es muy difícil para personas que llegan acá adquirir un nuevo idioma y cambiar su vida a ese idioma, ¿tú crees que eso tuvo algún impacto o jugó algún rol cuando recién te mudaste a Nueva York? O ¿dirías que—

FANNY SANÍN:  No.

FERNANDA ESPINOSA: —no fue mayormente—

FANNY SANÍN:  No porque—

FERNANDA ESPINOSA: —un problema?

FANNY SANÍN: —porque las culturas son distintas, pero no tan difícil a lo que viví en Colombia o uno venga, por ejemplo, de un país asiático o un país árabe. No es—no es esas diferencias tan, tan marcadas, ¿ves? Además, viví en Inglaterra y viví en México también, entonces—no, por ese lado, no, no hubo—el problema fue que uno se daba cuenta que cuando uno iba a las galerías y eso, había una cierta cosa con—por el hecho de ser mujer y muchas veces te lo decían, que las mujeres no seguían la carrera, que no acababan, que no sé qué. Eso te lo decían. Y, claro, yo era latina, no que ellos me estuvieran a mi diciendo: «No, porque usted es latina no la vamos, no le vamos a ver su obra», sino que uno se daba cuenta que la obra mía era una obra geométrica, abstracta, que estaba haciendo en ese momento bandas de color que ya otros artistas habían trabajado en eso y entonces ya no les interesaba.

Y, además, en ese momento estaba pasando toda esta revolución de la mujer, de artistas haciendo huelgas en los museos, protestas, todo el movimiento feminista, todo eso, ¿ves? Entonces fue el momento que me tocó a mí sentir un poco la discriminación por el hecho de ser mujer. Y yo pienso que, además, por el hecho de ser latina, era otra cosa más que no ayudaba, ¿ves?

Porque, como siempre digo, eso nunca lo sentí ni en México ni en Colombia ni en Inglaterra, mucho menos. Entonces, ese primer año fue bastante difícil.

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo].

[FIN DE PISTA sanin19_5of7_digaud_m.wav.]

FERNANDA ESPINOSA:  Ay, grabando. Okay. Esta es la parte dos, porque tuvimos un problema con el micrófono. Pero, sí, podemos seguir. Bueno, en términos de Nueva York, yo sé que hay mucho documentado sobre cómo ha sido tu carrera aquí—

FANNY SANÍN:  Okay.

FERNANDA ESPINOSA: —pero más bien quería saber qué significa para ti esta ciudad. O sea, qué es lo que te gusta, que me comenta—

FANNY SANÍN:  Mm-hmm [afirmativo].

FERNANDA ESPINOSA: —me acabas de comenzar a contar un poco de eso. Eh—sí, y qué oportunidades crees que le ha dado a tu carrera también.

FANNY SANÍN:  Ah, bueno, la estadía en Nueva York después del primer año ha sido muy positiva. Encontré mucha gente que—que me apoyó. Pude exponer en—empecé a exponer en galerías y hubo muchos—hubo críticas, sí, pero siempre hubo gente alrededor mío que conocía la obra, le interesaba y o me invitaba a exponer o recomendaba a otra persona que viera la obra y, en general, todos estos años ha sido un poco así de—del apoyo que he tenido de mucha gente americana y de otros países, no solamente americana, pero, es decir, se abrieron las puertas poco a poco, a través de todos los años y—y aparte de mi carrera profesional, que ha ido evolucionando y, dijéramos, ha tenido una acogida acá en Estados Unidos.

Toda la parte cultural de Nueva York—Nueva York es una ciudad [risa] bella y fea, como dice todo el mundo, que la odia o la adora. Hay cosas de Nueva York que son un poquito apabullantes, pero toda la parte—la—no todo ha sido una par—la parte visual que tiene Nueva York, de la parte contemporánea, de la parte vieja, los parques, todos estos museos que puede uno visitar, la libertad que hay para uno moverse, poder coger el transporte público, poder caminar sin miedos—en otros países hay mucho problema como mujer. Por ejemplo, salir en la noche sola o ir a un concierto, pero Nueva York a mí me brinda la oportunidad—yo me imagino que a miles de personas—de llegar aquí a las 10 o 11 de la noche sola en bus o taxi o caminando sin—sin tener miedo, ¿no? O tampoco hay esa cosa de los robos. Es una vida tranquila en ese sentido y que lo ayuda a uno mucho para poder uno pintar, concentrarse, tiene uno su independencia. A veces la gente es un poco ruda. A veces. [Risa.]

Y uno lo resiente porque, como hablábamos de los latinoamericanos, que somos tan diferentes—eh—tan no, pero sí hay cierta cosa emotiva en los latinoamericanos, aunque también como un poco como los italianos, que son bastante—o españoles, pero los latinoamericanos, en general, son mucho más calurosos. Entonces eso lo resiente a uno un poquito a veces cuando tiene que tratar con otras personas o en un almacén o—también, recién llegada acá—lo que hablábamos del problema del inglés, era difícil porque si tú no decías una frase como estaban habituados aquí a decirla, no la podías dar la vuelta y decirla correctamente pero de otra manera, ¿no? No te entendían.

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo].

[00:04:48]

FANNY SANÍN:  Y no—tampoco uno daba—recuerdo—recuerdo bien bonito de Inglaterra es que la gente era muy cortés allá. Y uno salía del subway y tenía que entregar un tiquetico, no como ahora es. Y el señor que recibía el ticket te daba las gracias. Y yo siempre me preguntaba: «Pero ¿cómo puede estar él dando las gracias a todo el mundo que sale?». Pero uno se sentía bien de darle el tiquetico y el otro te daba las gracias. Aquí a veces no te dan las gracias ni te piden permiso, pero, por otro lado, otras—una—otra costumbre—esto igual no sé si esto que estoy hablando es como un poco banal—eso de que te tengan la puerta, que entran primero y tengan la puerta es una costumbre bonita que no la tienen en Latinoamérica, porque yo he estado aquí con amigos y ellos te tiran la puerta. Digo: «Pero tienes que tenerle la puerta a la otra persona de atrás». Y es algo que no lo había visto yo, que es bonito.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Que ocurre aquí en Nueva York?

FANNY SANÍN:  Sí.

FANNY SANÍN:  Sí, aquí la gente—ese tipo de puerta que tienes que sostenerla—te la sostienen. No—no porque sea uno de mayor edad o algo, no, sino que es como una convención de que el [que] tiene una puerta, eso la sostiene pa' que el otro entre. Eso es—eso es simpático.

FERNANDA ESPINOSA:  Sí, yo lo hago, pero yo pensé que era solo yo, porque en Brooklyn no te sostienen la puerta. [Risa.]

FANNY SANÍN:  ¿No lo hacen?

FERNANDA ESPINOSA:  Yo sí. Yo sí, pero en Brooklyn, no mucho.

FANNY SANÍN:  No, no. Aquí lo hacen. En Nueva York lo hacen.

FERNANDA ESPINOSA:  Sí.

FANNY SANÍN:  Sí. Sí.

FERNANDA ESPINOSA:  Sí.

FANNY SANÍN:  No, por lo menos, yo diría que un 90% de las personas hacen eso. Sí. Bueno, pero yo no sé si eso tiene que ver con la entrevista. [Risa.]

FERNANDA ESPINOSA:  Bueno, sí. Sí, lo—lo—iba a estas preguntas porque justamente, aunque tu obra no necesariamente está retratando una realidad externa—tu vida está influenciada por el lugar en donde tú creces y te haces, ¿no?

FANNY SANÍN:  Mm-hmm [afirmativo].

FERNANDA ESPINOSA:  Y, finalmente, también cómo uno siente las cosas.  Creo yo. Eh—y Nueva York es un lugar icónico para—para tantos artistas—

FANNY SANÍN:  Mm-hmm [afirmativo].

FERNANDA ESPINOSA: —y gente creativa que—que ha podido conocer no solamente museos y espacios públicos, pero también a otros artistas. Eh—sí.

FANNY SANÍN:  A otros artistas y los conciertos y tener la oportunidad de pronto de ver a un famoso director de orquesta y está ahí, a tu lado, lo ves. O un compositor o un artista o en el cine también, los directores de cine que venían de Francia, Alemania, a veces inauguraban la película o al final o al principio hablaban ellos y entonces—no era tu amigo, pero es que era como importantísimo estar en ese momento dado viviendo ese—esa—la película, el director. Importantísimo. Y estabas tú ahí junto a él.

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo].

FANNY SANÍN:  Todo eso era como—eh—algo tan importante en la vida de uno, ¿no? No que si está uno por ejemplo en otra parte y oye que el director de orquesta tal o compuso tal obra, pero nunca lo vas a ver o nunca va a ir a ese país o no vas a tener la oportunidad de verlo, pero aquí sí hubo, ha habido mucha oportunidad de ver a todos estos artistas y de verlos ahí junto a uno y todas esas cosas, entonces eso como que te envuelve en toda la atmósfera del—de la ciudad y es parte de la vida de uno, casi como de la vida cotidiana de uno, que eso es lo normal. Y si—pero entonces—últimamente, que se está muriendo tanta gente, dices: «Ah, pero yo lo conocí porque fue—era bailarín de no sé qué», ¿ves? Como si uno fuera—como que uno es parte de ese mundo. Entonces está—está muy integrado a la ciudad, especialmente a la ciudad, ¿ves?, de Nueva York.

Entonces—lo único que no me gusta de Nueva York es que hay veces que es muy agobiante, que todo va muy rápido, que—eso es lo que—lo que—y ahora más que n—[risa] ahora más que nunca con todo el mundo con sus teléfonos móviles en—mirándolos.

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo].

FANNY SANÍN:  Es todavía más—eh—como que se abstraen un poco de los demás, pero, bueno, la ciudad te da muchas cosas. Por eso nosotros venimos con mi esposo por un año y nos fuimos quedando y quedando y quedando, y tenemos que, casi cincuenta años, por ahí.

[00:10:03]

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo].

FANNY SANÍN:  Llegamos en el [19]71. Sí, casi 50 años—como 50 años viviendo acá.  Y vinimos porque quisimos, no porque fuéramos—eh—que hubiéramos salido de nuestro país como inmigrantes, como dice, sino porque quisimos. Fuimos primero a—vinimos porque Mayer iba a hacer su—mi esposo iba a hacer su máster en la Universidad de Illinois y después nos fuimos pa' México, luego pa' Londres. Eh—hubiéramos podido regresar a Colombia y decidimos estar un año acá, pero nos encantó la ciudad y ahí nos hemos ido quedando.

FERNANDA ESPINOSA:  Tengo un par de preguntas para ti. Pero la primera es pensando en tu futuro, ¿te ves quedándote aquí o cuál es tu—¿Tienes alguna idea de cómo—dónde quisieras seguir viviendo o es algo que no—

FANNY SANÍN:  No, me gustaría vivir por épocas por—me gustaría viajar más. Me gustaría estar un mes en Europa, estar en—viviendo en Italia, en España, en otros lugares. Conocer otros lugares que nunca conocí, pero con la situación que está hoy en día, eso se vuelve como tan—tan fuera de órbita que—me hubiera gustado ir a Alepo—que era la tierra de mis abuelos por el lado de mi mamá. No he ido a Egipto, no he ido a Rusia. Tantos países que no—a la India tampoco.

Me gustaría poder hacer eso. No tanto ir a quedarme a vivir. Recién llegada, sí quería—como a los dos años echaba mucho de menos a Londres. A mí me hubiera encantado vivir en Londres, pero ya después de que pasé varios años acá, ya estaba aquí contenta, acomodada, entonces—eh—no, no. Y Colombia, volver es difícil otra vez porque es que uno ya está tan acostumbrado al modo de vida de acá.

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo].

FANNY SANÍN:  Y, sobre todo, para mí es la independencia que te digo. De poder salir sola, de coger transporte público y eso, que no lo veo muy fácil en otro país, es—sobre todo, latinoamericano. Colombia, por decir más o menos, que sería el lugar donde regresaríamos, si acaso. Pero no, no lo veo. No. Todavía hay familia allá y eso, pero ya no—ya no—no es lo mismo. No es lo mismo.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Tú piensas que Fanny dejó ciertas partes de su personalidad o de su vida en Colombia cuando vino acá?

FANNY SANÍN:  ¿Que cambié?

FERNANDA ESPINOSA:  O sea, que dejaste allá ciertas cosas o—sí, que cambiaste ciertas cosas.

FANNY SANÍN:  No. Yo pienso que yo soy siempre la misma. Yo no—por eso te digo—[risa]. No, no, no—hay gente que viene de países latinoamericanos y se les olvida el lenguaje, ¿no?

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo].

FANNY SANÍN:  O te hablan con acento y eso. A mí a veces me han criticado mucho, que por qué no le trabajo al acento y eso, pero realmente no—no—no me preocupa porque a mí me preocupa que me entiendan, eso sí, pero a mí me gusta oír los acentos de un francés, de un italiano, de un chino—si todo el mundo hablara igual, que cosa tan aburrida me parece, ¿no?

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo].

FANNY SANÍN:  Entonces no, no, no sé. No, pero yo no creo que haya cambiado mucho. Soy muy—más independiente diría, porque se me ha dado la oportunidad de ser independiente en un país como este, ¿ves? Pero mis ideas políticas o mis ideas sociales o las ideas de la amistad, de los valores que uno tiene no han cambiado.

FERNANDA ESPINOSA:  Muy bien—

FANNY SANÍN:  Y los—y la gente lo corrobora porque siempre me dicen: «Tú no has cambiado, eres igual de calurosa» o de algo. Y sí, realmente no—no he cambiado. Tú no me—tú me puedes ver en la calle, ¿tú no piensas que yo soy una persona americana? No. No porque tenga rasgos, dijéramos, latinos o algo, sino porque, no sé, hay algo que—que uno no cambia, ¿no?

[00:15:21]

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo].

FANNY SANÍN:  No sé cómo será tu—lo tuyo, pero—

FERNANDA ESPINOSA:  Sí, o sea, obviamente, uno tiene que hacer un esfuerzo. Es consciente el esfuerzo por permanecer conectado—

FANNY SANÍN:  Algún esfuerzo.

FERNANDA ESPINOSA: —a su cultura.

FANNY SANÍN:  Sí. Sí.

FERNANDA ESPINOSA:  No es—no es—mm-hmm [afirmativo].

FANNY SANÍN:  Pero—pero—sí, sobre todo, en los medios en que—como yo he vivido un poquito más alejada, en el sentido que yo estoy aquí en mi estudio todo el tiempo, ¿no?, no estoy en un trabajo que me toca compartir con otra gente y eso, es más fácil pa' mí que pa' otras personas—

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo].

FANNY SANÍN: —porque—porque los otros tienen—las otras personas tienen que—¿cómo se dice?—involucrarse o reaccionar como reacciona la persona de Nueva York porque está metida en ese mundo, ¿no?

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo]. Mm-hmm [afirmativo].

FANNY SANÍN:  Pero como yo he estado un poquito más alejada de—la mayor parte de mi tiempo la paso aquí en el estudio y eso, entonces no—no hago un esfuerzo [risa] para actuar como—eh—bueno, yo creo que estoy hablando bobadas [risa], mejor no hablemos de esto.

FERNANDA ESPINOSA:  Pero, bueno, no, es interesante porque muchas personas ven la asimilación como algo bueno, ¿no? Y, en cambio, hay otras que dicen que asimilarse no es tan bueno porque no hay la riqueza cultural de la bio—de la diversidad en todos sus ámbitos.

FANNY SANÍN:  Te—te digo, eso es parte de lo—que mucha gente a veces me dice que por qué tú no hablas—por qué tú no reaccionas o no hablas y eso. No veo por qué—mi personalidad no—no—puede que haya cambiado algo por el tiempo, por lo que uno vive, to—todo eso es, pero a mí no me pudieran decir que yo actúo como una persona americana. No creo, no sé.

FERNANDA ESPINOSA:  Bueno, es que, como tú dijiste, ser de Nueva York o ser neoyorquino es distinto.

FANNY SANÍN:  Es de todo el mundo, de todo el mundo.

FERNANDA ESPINOSA:  Sí, es muy distinto a ser una persona de los Estados Unidos.

FANNY SANÍN:  ¿Tú te imaginas lo que sería la vida de uno, por ejemplo, en la China, ahora con toda la global—globas—¿cómo se dice?

FERNANDA ESPINOSA:  Globalización. Mm-hmm [afirmativo].

FANNY SANÍN:  Sí, los chinos todos vestidos como los de acá, con el—hablando el idioma de ellos. O los de la India. Qué aburrido sería. Uno va, por ejemplo, a la India, entonces resulta que todo el mundo está igualito como los de acá. Entonces, ¿cuáles son las culturas?, ¿cuál es el pasado? ¿Qué nos van a dejar?

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo].

FANNY SANÍN:  Hay que—hay que defender eso. Yo, por ejemplo, a muchos amigos que tienen hijos no les enseñan español. Y me parece absurdo. Primero, ¿cómo es que no les van a enseñar español? Segundo, es una ventaja pa' los niños que puedan aprender otro lenguaje.

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo].

FANNY SANÍN:  Español o de donde vengan o así, pero los pequeños tienen una facilidad pa' aprender los idiomas, ¿verdad? Y es un desperdicio que no puedan hablar otro idioma desde pequeños. Los latinos, especialmente, no quieren—no quieren que se hable español.

FERNANDA ESPINOSA:  Sí, lamentablemente.

FANNY SANÍN:  Sí.

FERNANDA ESPINOSA:  Pero concuerdo contigo.

FANNY SANÍN:  Sí, es así.

FERNANDA ESPINOSA:  Es un esfuerzo que es valioso, ¿no?, para las futuras generaciones.

FANNY SANÍN:  Pues sí.  Aunque no sea—porque que sea o que hablen el mismo idioma, pero que para el—para ese niño cuando crezca va a tener una ventaja tremenda de tener otro idioma, cualesquiera—cualquier idioma que sea, ¿no?

Por eso yo siempre digo que yo asimilo lo que mejor me parece a mí, lo que me parece a mí mejor, y lo he asimilado de diferentes culturas y diferentes países. Y queda el resto de lo que asimilé en mi país, en Colombia, que son cosas que uno no puede echar al olvido, ¿no? Son parte de ti.

FERNANDA ESPINOSA:  Mi pregunta, que no tiene mucho que ver con esto, [risa] es: Tú siendo una persona que siempre parece que te ha gustado viajar y aprender de otras culturas—

[00:20:06]

FANNY SANÍN:  ¿Perdón?

FERNANDA ESPINOSA:  Que parece que siempre te ha gustado viajar y aprender de otras culturas y como tú dices, te ves como una ciudadana del mundo, ¿cómo navegas tu horario estricto de trabajo con tus viajes? O, cuando estás viajando, ¿sigues trabajando? ¿Cómo te organizas?

FANNY SANÍN:  No, fíjate que es—eh—yo no. Por ejemplo, hay muchos artistas que van a otra parte, salen de su país y van a otra parte y siempre están o tomando notas o sacando fotos o trabajando. Yo tengo un amigo que viene de México y se trae toda su tela y se pone aquí a trabajar, se pone a pintar, y le digo yo: «Pero vienes a Nueva York, ¿por qué—no te pongas a pintar. Ve a ver los museos, ve a ver las cosas, aprovecha que estás en Nueva York», a mí me parece. No, ¿sabes?, que yo no puedo.

Inclusive a veces cuando me voy pa' un viaje, acabo lo que estoy haciendo, de pronto dejo proyectos para—para cuando regrese, pero yo no—nunca he pintado afuera. Una vez algo me tocó por—en Bogotá, pero porque iba a estar como tres meses y necesitaba trabajar en algo que estaba haciendo y—pero no, yo me olvido. Yo no estoy pensando en mi pintura ni en mi trabajo, estoy pensando en lo que estoy viendo, en lo que estoy gozando, lo que—aprovechando todo el tiempo de vacaciones.

Y, claro, hay que planificar las vacaciones, ¿no?, también con las vacaciones de mi esposo para poder salir.  Pero se olvida todo. [Risa.] Se olvida todo lo que hay aquí cuando uno está en otras partes porque hay que aprovechar todo lo que estás viendo, lo que estás viviendo. Este último viaje a Italia fue bellísimo. Muy bonito.

FERNANDA ESPINOSA:  Y fuiste con jus—el tiempo justo, porque a medida que—

FANNY SANÍN:  Sí.

FERNANDA ESPINOSA: —bueno, como esto es un documento histórico también, ahorita estamos con un gran—una crisis viral—

FANNY SANÍN:  Sí.

FERNANDA ESPINOSA: —y Italia está cerrada.

FANNY SANÍN:  No, y sabes que el lugar—el primer lugar, parece, yo no he leído mucho de eso, pero creo que fue en el pueblo donde estaba—estábamos, en Verona, porque creo que están hablando de Venecia también, ¿no? Ahí—ahí empezó el brote, en Verona. Si hubiéramos ido—bueno, no, no se hubiera podido hacer nada, imposible.

FERNANDA ESPINOSA:  Claro. Fuiste con el tiempo justo.

FANNY SANÍN:  El tiempo justo fue.  Y fue un bonito viaje.

FERNANDA ESPINOSA:  Bueno, ¿quieres—hay algo más que me quieres contar sobre Nueva York?

FANNY SANÍN:  [Risa.]

FERNANDA ESPINOSA:  Yo sé que has pasado mucha vida aquí en Nueva York, entonces no—no pretendo tampoco que nos des una—un recuento de todo lo que ha pasado, pero sé que la ciudad puede ser importante también para los artistas. Así que, si no hay nada más que quieras decir de Nueva York, me gustaría hablar un poco más de los ensayos que están en tu reciente libro, que se publicó oficialmente, ¿en enero fue?

FANNY SANÍN:  Ahorita en febrero. Sí.

FERNANDA ESPINOSA:  Ah, en febrero de este año, del 2020. Tu primera monografía.  Es un libro que está en inglés y en español—y que contiene varios ensayos en—desde diferentes perspectivas sobre Fanny y sobre tu arte. Entonces me parece un importante instrumento que habíamos quedado que íbamos a revisar si te parece [abre el libro].

Lo podemos hacer. Entonces, yo he señalado aquí un par de secciones. Eh—no sé si es necesario que lo veas. ¿Quieres ver las secciones?

FANNY SANÍN:  No, me dices.

FERNANDA ESPINOSA:  Ah, bueno.

FANNY SANÍN:  Bueno.

FERNANDA ESPINOSA:  Es un—es un—para los que están escuchando en el futuro, es un libro muy grande y difícil de maniobrar un poco, pero—eh—bueno, una pregunta simple, que es en realidad sobre todo el libro, es que noté que tú le dedicas el libro a Mayer, a tu esposo.

FANNY SANÍN:  Mm-hmm [afirmativo].

FERNANDA ESPINOSA:  Y me parece un—una buena manera de hablar un poco de lo que significa—se ha significado tu pareja, tu esposo, en tu carrera artística.

FANNY SANÍN:  Mm-hmm [afirmativo].

FERNANDA ESPINOSA:  Si nos puedes contar un poco más sobre eso.

[00:24:57]

FANNY SANÍN:  Hmm. No, sí, Mayer ha sido una persona vital en—no solo como mi compañero de—¿cuántos años?—cincuenta y pico años ya de que estamos de casados y como persona que ha estado a mi lado, que me ha apoyado, que ha compartido conmigo todos estos años y hemos compartido experiencias culturales, las idas a los museos, a los conciertos, a eso, y—y en este libro está dedicado a él porque él siempre he tenido su apoyo y en este libro él ayudó mucho para la edición del libro, en algunas cosas que había que hacer en inglés también, en—bueno, en toda la parte técnica, dijéramos, del libro forma parte importante del libro, pero más que todo, forma parte importante de mi vida y mi vida desde que me casé con él—estaba, acababa de graduarme de la Universidad de Los Andes—y estaba dedicada al arte, y durante toda mi carrera he tenido el apoyo de él, como yo también se lo di a él con su carrera cuando decidimos a qué ciudades íbamos a vivir porque le convenía a él y me convenía a mí también. Fueron—una de las—de—a él le convenía venir aquí a la compañía que venía a trabajar como profesional, es ingeniero eléctrico, hizo su doctorado en Inglaterra, y a todos esos lugares yo fui a acompañarlo, pero yo me beneficié [risa] de haber estado en Londres y de haber estado en México y entonces es—por eso el libro está dedicado a él.

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo]. Parece que se está acabando la batería—

FANNY SANÍN:  Ah, ya, ya. ¿Quieres cambiarla?

FERNANDA ESPINOSA: —así que voy a parar un momento y lo voy a conectar. Bueno, se estaba terminando la batería, así que aquí vamos a continuar con la grabación. Se está un poquito bajo esto, así que lo voy a subir. Okay, muy bien. Listo. Tenías—eh—me estabas conversando de Mayer y por qué le habías dedicado el libro.

Y, entonces, esa como entrada al libro y ahora te quisiera comenzar a dar seguimientos en algunos—a dar seguimientos en algunos comentarios—u observaciones que se hicieron en los ensayos del libro. Déjame yo busco. Okay. Ah, bueno, tengo otra pregunta antes de indagar en los ensayos. Es que me cuentes un poco más del porqué, cómo vino a hacer este libro y la importancia para tu legado de que exista una publicación como esta.

FANNY SANÍN:  Pero creo que ahí se habla un poco de eso, del legado que se—¿No?

FERNANDA ESPINOSA:  Sí. Sí, sí.

FANNY SANÍN:  [Risa.] Eh—okay.

FERNANDA ESPINOSA:  Pero, o sea, déjame preguntarte eso otra vez. ¿Tú por qué crees que es importante—

FANNY SANÍN:  Ah.

FERNANDA ESPINOSA: —que exista este libro?

FANNY SANÍN:  Ajá. Bueno, yo creo que es importante porque he tenido muchas publi—mi obra ha salido en muchas publicaciones y en catálogos de exposiciones, pero este sería como el primer libro que cobija en gran parte mi carrera, desde comienzos de los 1960s hasta ahora, ¿no? Entonces era como un recuento de la evolución de la obra y, en parte, de mi vida, que estaba ligada a toda la obra artística.

[00:30:00]

Entonces se hizo una selección de obras de diferentes épocas para que quedaran en el libro. En realidad, se había pensado en un libro mucho más pequeño, sin tanta información y eso, pero se fue aumentando porque yo pensaba que—que cada época o cada etapa de mi obra iba evolucionando, iba cambiando y había partes pues específicas, como la parte de los años 1960s a los 1970s a los1980s, y eso muestra la evolución de la obra. Y se hizo una selección de pinturas y obras en papel también. Fue un trabajo bastante arduo porque había que corregir color de—sacarlo de fotografías, pasarlo a digital y luego corregir el color de cada obra, que tomó mucho tiempo.

Fue muy importante también la colaboración de las personas que escribieron porque hacen como parte—forman parte de la historia de mi vida y de los lugares donde he vivido y mucha gente que no conoce mi trayectoria o toda la obra de diferentes etapas, entonces eso no es un libro completo pues, pero da una idea más o menos aproximada de lo que ha sido mi trayectoria durante esas fechas.

Y era algo que quedaba [risa] cuando yo me muriera, porque yo no creo que vaya a poder hacer otro libro, que esto fue bastante—recopilar información y todo eso tomó mucho tiempo y mucho trabajo.  Y par—y también muy emotivo porque cada lugar donde he expuesto, los lugares que he descrito sobre la obra, las muchas personas que ya se murieron, entonces es duro. Es como repasar toda la vida de uno, ¿ves? Pero, por otro lado, muy bonito porque yo quería poner a las personas que en alguna forma habían tenido que ver con mi vida artística y, claro, al comienzo la familia y eso, pero las personas que escribieron, que me ayudaron, las exposiciones—como una especie de homenaje a ellos y se hizo lo que más se podía porque muchas personas no tenía yo fotografías de ellas, entonces—no sé si leíste al comienzo que hay un comentario que yo le doy las gracias a todos—eh—no sé cómo se llama, ya se me olvidó. Al comienzo. ¿Esto? No. Perdón ¿Esto es lo de Ana Sokoloff?

FERNANDA ESPINOSA:  Sí.

FANNY SANÍN:  No, había uno—

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Después?

FANNY SANÍN:  Antes.

FERNANDA ESPINOSA:  Ah, antes.

FANNY SANÍN:  Antes o después. ¿Después de eso?

FERNANDA ESPINOSA:  A ver, tal vez me estoy saltando una.

FANNY SANÍN:  No, tú sigue.

FERNANDA ESPINOSA:  Aquí está el índice. Ah, ¿el acknowledgement?

FANNY SANÍN:  Ahí. Eso, sí, ¿ves?

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Y esto está en español también o no? Ah, parece que está en inglés.

FANNY SANÍN:  Está, pero al puro—ah, no, está en español, sí, perdón.

FERNANDA ESPINOSA:  Ah, okay.

FANNY SANÍN:  Eso no—eso no lo tradujeron.

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo].

FANNY SANÍN:  Sí. Después ya está—por ejemplo, esta fotografía acá mía, que fue tomada en los años 1970s.

FERNANDA ESPINOSA:  Ah, sí, muy bonito, sí, lo vi. En la portada. En la entrada.

FANNY SANÍN:  Imagínate, la persona que tomó la fotografía era esposo de una prima mía que vive acá, de Venezuela, y él, americano, pero él era fotógrafo, escritor. Publicó muchos libros y eso, y acaba de morir la semana pasada, imagínate.

FERNANDA ESPINOSA:  Oh.

FANNY SANÍN:  Y mucha gente me pregunta sobre la foto porque les ha gustado mucho la foto de él, que sacó.

[00:35:03]

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo].

FANNY SANÍN:  Bob Parker se llamaba él.

FERNANDA ESPINOSA:  Y para las personas que están escuchando, estamos hablando de la foto que está en la—

FANNY SANÍN:  Al comienzo del libro.

FERNANDA ESPINOSA: —primera parte—en la primera página del libro de la nueva—de la monografía de Fanny Sanín, que es un retrato muy bonito de Fanny. Bueno. Y ¿querías decir algo sobre los agradecimientos? ¿O solo me estabas—

FANNY SANÍN:  No, te estaba comentando que—dentro del libro se quiso poner lo más que se podía de las personas que se han cruzado por mi vida, lo que más pudiera, sobre todo en términos de arte y darle las gracias a todos, ¿no?

FERNANDA ESPINOSA:  Y también estaba aquí una foto de tu estudio, ¿no?, en el que estamos sentadas.

FANNY SANÍN:  Ya, sí. Cuando estaba ordenadito. [Risa.]

FERNANDA ESPINOSA:  Yo le veo igual, pero—[risa]. Cuando tenías todas estas pinturas acá fuera. Bueno. Pasando un poco a los ensayos que se incluyeron en esta publicación, en—um—Edward Sullivan, que es el primer ensayo después de la introducción, hace un comentario sobre la obra de Fanny Sanín casi como la antítesis del Realismo Mágico que ha caracterizado a Colombia. Y me parecía una manera interesante de contraponer un poco, pero quisiera saber tú qué opinas sobre eso. ¿Cómo te ves en relación al arte más característico de Colombia si pudieras ponerlo en tus propias palabras?

[En respuesta a una pregunta que se hizo con respecto a una declaración, con la que concuerdo, del profesor Edward J. Sullivan que aparece en el libro Fanny Sanín, The Concrete Language of Color and Structure, entendí mal la pregunta por lo cual mi respuesta no fue apropiada y no deberá ser tomada en cuenta. Por esta razón, se grabó una sesión adicional el día 24 de julio del 2020 para poder corregir el error. Dicha grabación también contiene otros temas referentes al libro y mi arte. –FS]

FANNY SANÍN:  Es que es difícil. Realmente, el Realismo Mágico creo que surgió con la obra de [Gabriel] García Márquez. Y pa' mí es muy difícil hacer comentarios sobre eso. Es muy halagador para mí que Edward me haga una analogía con el Realismo Mágico de García Márquez, pero es muy difícil pa' mí extenderme sobre el tema.

FERNANDA ESPINOSA: ¿Hay alguna—tal vez como para reformular un poco esa pregunta—si no es el Realismo Mágico, ¿tú te ves—y sé que nombraste esto antes, pero ¿tú te ves como una persona que hace arte que responde a qué? ¿Responde al entorno o—? Tú has dicho que no es que te has asimilado acá, pero que sigues siendo una artista colombiana. Sin embargo, tu arte obviamente es muy distinto al Realismo Mágico, ¿no?

FANNY SANÍN:  Sí, pero tienes que pensar que el arte en Colombia—la pintura en Colombia, como te digo, no—no quiero contradecir ahí a Edward Sullivan, pero no todo el mundo siguió la corriente del Realismo Mágico, más que todo en literatura, ¿no?

Y en el cine. Pero en Colombia toda—hay toda una tradición de pintura así figurativa y pintura abstracta.  Y con—y entonces no—no—por eso te digo que me halaga que me meta dentro de ese mundo mágico de Gabriel García Márquez, que sí tiene que ver con mucha de la cultura de Colombia en—sobre todo, en la costa de Colombia. Quizás él lo que más se refiere es que, aunque yo considero que mi obra es un poco diferente, que es una obra abstracta, pero que es un poco diferente al abstraccionismo de muchos artistas que están representando el abstraccionismo en diferentes países.

[00:40:03]

O que siguen la—que siguen la misma corriente que—pero que hay algo diferente a ellos. No sé si es el color o no sé, pero—porque siempre mi expresión ha sido, sí, hablar el lenguaje de un arte concreto, que no está representando la realidad, pero que tampoco tenga—no esté basado en obras de otros artistas, ¿ves? Que esté hablando el mismo lenguaje, pero que no es—necesariamente esté imitando o basándose en la obra de otros artistas. Pues no sé si eso lo puedes tú ver cuando ves mucha obra de arte abstracto, sobre todo la parte geométrica, que se diferencia un poco, entonces de pronto ves la personalidad del artista que se refleja en la obra. Pero no sé si es la pregunta. [Risa.]

FERNANDA ESPINOSA:  Bueno, justamente a eso iba, ¿no? Es que, si es que estamos pensando en este documento que estamos creando ahorita tú y yo, van a haber personas que entienden toda la variedad y la historia de arte latinoamericano—y el arte en Colombia, que no solamente el Realismo Mágico, y van a haber otras personas que tal vez no saben de todo—toda la variedad y riqueza que existe, ¿no?. Y tú nos estás explicando eso. Quería como un poco recalcar eso, pero también pensar en que si tú—

FANNY SANÍN:  —él al hablar de un Realismo Mágico está hablando de una fantasía.

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo].

FANNY SANÍN:  ¿Ves? Que es como—bueno, no me quiero meter en los términos literarios, porque no—[risa]. Pero yo creo que es por ese lado que él está hablando de la obra mía cómo la relaciona con el Realismo Mágico.

FERNANDA ESPINOSA:  Y quizás también—creo yo, ¿no?—él está hablando como a una audiencia que escucha Colombia y lo que piensa es mucho Realismo Mágico. Y por eso también quisiera como que hables un poco más—si bien tú no necesariamente te ves en la—no te ves relacionada a otros artistas abstractos, eh—

FANNY SANÍN:  Eh—no me veo relacionada tan directo, ¿ves?  Por ejemplo, si ves la parte de las bandas, tú tenías por ahí un papelito, hay una obra de— [apunta al libro].

FERNANDA ESPINOSA:  A ver, déjame ver.

FANNY SANÍN:  De las bandas. Eh—no, más adelante.

FERNANDA ESPINOSA:  Más adelante.

FANNY SANÍN:  A ver—o no sé, no me preguntes porque yo no—de los 1970s, por ahí.

FERNANDA ESPINOSA:  Es antes.

FANNY SANÍN:  Por ahí, ¿ves?

FERNANDA ESPINOSA:  Sí.

FANNY SANÍN:  Las bandas. Eh—había otra que había por acá. No, yo no sé. Sí, esta, por ejemplo.

FERNANDA ESPINOSA:  Esta es—ajá.

FANNY SANÍN:  Había—entre otras cosas, había un cuadro de Gene Davis, que fue el que [risa] es curioso, porque la obra que está hoy en el Smithsonian, en el Museo de Arte Americano, que es—ah, no, esta es de—perdón, esta es de Los Ángeles. Pero una obra que está en el Smithsonian, es de bandas también, y esta obra tiene mucho parecido con la obra de Gene Davis y Gene Davis tiene una obra ahí en el cuarto ese y al lado está la mía y Kelly. Y estos artistas—y él fue el que—él ya murió—pero fue uno de los artistas americanos que hacían bandas y que se llamaba Hard-edge.

Entonces yo sí estoy influenciada por ellos porque esas obras las vi en Inglaterra, ¿ves?, pero yo siento que mi manera de expresarme en esas bandas y el color es muy diferente a la de ellos aunque tenga el mismo lenguaje, ¿ves?

FERNANDA ESPINOSA:  Y estamos viendo—eh—estás hablando, solo para aclarar, la figura número 15—

FANNY SANÍN:  Sí.

FERNANDA ESPINOSA: —el Acrílico No. 13, de 1970.

FANNY SANÍN:  Ya.

FERNANDA ESPINOSA:  Eh—sí, entiendo lo que estás diciendo. Creo que mi pregunta va más un poco—como exactamente, como quiénes son tus ancestros. Puede ser dentro de Colombia o—

FANNY SANÍN:  Sí, por ejemplo, mis profesores cuando yo estudié pues, lo primeros años académicos, los últimos ya—los últimos años eran abstractos—

[00:45:07]

Y además las figuras que en esos momentos estaban sobresaliendo, Eduardo Ramírez, Negret, Carlos Rojas, que son los que se oyen mucho como del arte abstracto geométrico, a todos ellos los admiraba y veía su obra, ¿ves? Pero mi obra no—no—por ejemplo, no pueden decir que se parece a la obra de Manzur, que fue mi profesor, o a Eduardo Ramírez. Por ejemplo, mira, esa obra de allá es de Eduardo Ramírez. Ah, pero—no, la que está allá en la pared.

FERNANDA ESPINOSA:  Ah, en tu pared.

FANNY SANÍN:  Sí. Que era un escultor muy—murió hace poco—

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo].

FANNY SANÍN: —era amigo mío. Entonces, todos esos artistas sí me influenciaron de alguna forma, ¿ves? Y los admiraba y eso, solo que todo lo que te está rodeando te—te—pero no que mi obra se parezca a la de ellos.

Yo digo que parecido es que están—que estamos utilizando el mismo lenguaje, pero cada uno con sus características propias.

Y eso es lo que yo siento que muchas de estas personas que escriben recalcan que hay una—hay alguna diferencia, aunque sean bandas, no son las mismas bandas que hacía Gene Davis o Kenneth Noland o otros artistas, ¿ves?

No sé si eso es—y, por ejemplo, ahí donde estaba, donde Sullivan, que estaba mostrando, al puro comienzo, primer artículo de Edward Sullivan. El primero.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Estás buscando una imagen o—?

FANNY SANÍN:  ¿Hmm?

FERNANDA ESPINOSA:  Aquí está Sullivan.

FANNY SANÍN:  Sí, ahí tiene fotos. Mira—

FERNANDA ESPINOSA:  Ah, en la parte de inglés están las fotos.

FANNY SANÍN:  Ah, es que estabas mirando ahí.

FERNANDA ESPINOSA:  Sí.

FANNY SANÍN:  Sí, puro al comienzo. No, más adelante. No, es que no. Más adelante creo yo.

FERNANDA ESPINOSA:  Ah, más adelante. [Continúa apuntando al libro].

FANNY SANÍN:  No—ah, no, perdón, aquí empieza el artículo de Edward. Por acá, pero es que no sé.

FERNANDA ESPINOSA:  Creo que es un poco antes.

FANNY SANÍN:  No.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿No?

FANNY SANÍN:  Ah, sí, mira, ¿ves?

FERNANDA ESPINOSA:  Sí.

FANNY SANÍN:  Entonces, mira.

FERNANDA ESPINOSA:  Sí.

FANNY SANÍN:  ¿Este de quién es? De—¿De Kelly?

FERNANDA ESPINOSA:  Sí.

FANNY SANÍN:  No, [Julio] Le Parc. ¿Quién es?

FERNANDA ESPINOSA:  De Kelly.

FANNY SANÍN:  ¿Kelly? Kelly es que es un gran artista americano que hacía bandas, mira.

FERNANDA ESPINOSA:  Y estamos viendo la figura 4 de Spectrum II, de Ellsworth Kelly, 1967.

FANNY SANÍN:  Sí, aquí debe haber otra de latinoamericanos.

FERNANDA ESPINOSA:  Uy.

FANNY SANÍN:  Bien seguidito de—bueno, no, no hay muchas pero—

FERNANDA ESPINOSA:  Creo que había un par de más por acá.

FANNY SANÍN:  Y esta.

FERNANDA ESPINOSA:  Frank Stella.

FANNY SANÍN:  Esta es que te digo, Negret. Este es Eduardo, es el mismo de allá. No, no, no hay muchos de— Torres García— Y este.

Pero que no, que estaban as—el artículo de Edward es precisamente sobre el abstraccionismo en Latinoamérica, ¿ves?

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo]. Regresemos acá, donde estábamos. Está marcada en la parte en español.

FANNY SANÍN:  ¿Estás en [la parte] español?

FERNANDA ESPINOSA:  Okay. Bueno, y—eh—a ver, ¿dónde estaba yo? Sullivan también nos habla un poco de tu búsqueda—en tu trabajo. La búsqueda de recalibrar, reconfigurar. ¿Cuál dirías tú que ha sido tu búsqueda en el arte? ¿Qué es lo que estás buscando?

FANNY SANÍN:  [Risa.]

FERNANDA ESPINOSA:  Y sé que esa pregunta es bastante grande—

FANNY SANÍN:  Esas son preguntas que no se pueden contes—

FERNANDA ESPINOSA: —pero quisiera que tú—que tú la—

FANNY SANÍN: —que no se pueden contestar. Eh—la búsqueda o—es una búsqueda de expresión—

[00:50:00]

—de que—de paz, que haya ritmo, que haya color, que haya—lo último es la simetría, un orden. Un orden. Es importante el orden. Y las obras mías no—son como obras pacíficas, no son estridentes. No. Quizás estoy buscando como una paz. Hay un contenido espiritual que no—que no lo puedo traducir, no es un contenido espiritual religioso, pero es un contenido espiritual. ¿Qué más? Es que es simpático porque [risa] uno no—uno trabaja y trabaja, pero uno no está específicamente con esas ideas en—mejor dicho, sí está depurando, que la obra quede limpia, que la obra sea ordenada, que la obra sea—que haya ritmo en la obra, que haya unidad, ¿ves?

Y—esas son las preguntas que son muy difícil pa' mí contestar. [Risa.]

FERNANDA ESPINOSA:  Claro, porque cuando a una le hacen preguntas—eh—es una oportunidad también de reflexionar sobre cosas que tal vez no está pensando—

FANNY SANÍN:  No, que uno no está pensando.

FERNANDA ESPINOSA: —mientras hace la obra.

FANNY SANÍN:  Ni me la he —a veces, sí me hacen preguntas que yo ni me he puesto a pensar. Yo he venido trabajando, imagínate, desde joven estaba pintando, desde que me gradué, seguido la carrera profesional. Y mi idea es pintar, pintar, pintar y hacer una obra que sea armónica, que sea importante también. No—eh—y que vaya evolucionando porque no—no puedo yo —nunca me pongo una meta que llegue hasta aquí y ahí sigue, yo trato de no repetirme, ¿ves? Sigo un lenguaje, pero trato de no repetirme.

Y muchas veces, cuando estoy trabajando pintando, veo algo, alguna forma, que o se parece a la de alguien o se parece a una que yo ya hice y la trato de eliminar. Quiero ser original, ¿ves? Quiero sentir que estoy aportando algo. Y, al mismo tiempo, yo me estoy—eh—¿cómo te digo—enriqueciendo con todo eso, me estoy—no, no sé cómo decirte—ay—forma parte de mi vida diaria y es como una necesidad de—es como mi existencia. Yo no sé qué pasaría si uno—si yo dejara de pintar, ¿ves?

Por más de que tenga otras cosas, la música, la literatura, no sé qué, la pintura es lo importante para mí. Es—forma parte de mi vida. Y trato de hacer una obra que sea lo más perfecta que pueda. Soy bastante perfeccionista. No pintar por pintar, ¿ves?, sino que sea una obra importante.  Que pueda aportar algo a las nuevas generaciones, a la—pero, en realidad, uno cuando está pintando, está pintando para uno mismo. Uno no está pensando que está pintando para otras personas o—eso es como una comunicación que llega después con el espectador, pero en el momento que uno está haciendo, uno está expresándose, ¿no?

FERNANDA ESPINOSA:  Acabas de nombrar algunas palabras sobre el contenido—en esta búsqueda que estamos hablando. Me dices que estás buscando armonía, originalidad, orden. Eso es algo, ¿no? O sea, por más de que tú estés haciendo tu obra y en ese momento no estés pensando en el público, esas son unas metas que te has planteado—

[00:55:02]—al parecer. ¿Por qué te planteas estas metas de armonía, por ejemplo?

FANNY SANÍN:  Porque quizás me gusta la armonía en todas las cosas, ¿no?

La armonía en la música, la armonía en la manera como vives, la—el orden también es una cosa que me gusta. Aquí no mires porque está [risa], se volvió un desorden espantoso, que no me deja vivir, te digo. Yo necesito tene—estar en un recinto como limpio y eso pa' poder crear y no ver nada así que me—como que me esté influenciando o algo. El orden es muy importante.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Por qué es importante el orden?

FANNY SANÍN:  No sé. Porque para mí es importante vivir en algo ordenado.  El desorden es como un caos.

FERNANDA ESPINOSA:  Y, sin embargo, hay personas que les gusta el caos.

FANNY SANÍN:  Ah, sí.

FERNANDA ESPINOSA:  Sí.

FANNY SANÍN:  Uh, yo conozco a mucha gente que le gusta el caos.

Esto es un caos. Pero no es por mi culpa, sino porque como estaba trabajando en el libro, todo quedó—todo quedó así y estoy tratando de guardar y guardar, ¿ves? Pero si uno está trabajando concentrado en algo, lo que te está rodeando es importante también.

FERNANDA ESPINOSA:  Eh—bueno, quisiera seguirte presionando un poquito más para que me—[risa].

FANNY SANÍN:  Sí, ya veo que—[risa]. Después va a tocar borrar todo.

FERNANDA ESPINOSA:  No. Me parece que es muy valioso que tú puedas contar o no—o decir en tus propias palabras como cuál es—qué es lo que te lleva, ¿no? Qué es lo que te—que te hace que tú sigas haciendo esto después de tantas décadas y de ser una trabajadora tan ardua en tu práctica. Entonces sí me interesa que—como que puedas nombrar un poco más—eh—por qué la armonía y no el caos, ¿no? O por qué el orden y no el desorden.

FANNY SANÍN:  Ya que estás hablando de eso, para hacer una comparación, por ejemplo, de una obra que parezca muy bella. Recuerdo que en—alguna vez en los años 1960s o algo hice una obra de—que era—no era geométrica, era abstracta, pero no era geométrica y tenía muchos colores amarillos, diferentes amarillos. Y todo el mundo que veía la obra le encantaba la obra. Y se volvió tan—tan raro eso pa' mí, porque todo el mundo le gusta la obra, que—como que le cogí antipatía [risa] a la obra porque ellos decían que era muy bella la obra.

Entonces lo que estaba pasando era que el color era lo que más les atraía y entonces yo empecé a sospechar un poquito, y cuando estoy, por ejemplo, haciendo un cuadro y de pronto hay una zona que tiene un cuadro—un color que descuella más que los otros, ya me parece como sospechoso porque—porque puede ser como ¿decorativo? O se está saliendo de toda la unidad del cuadro, ¿ves? Y solo estás viendo ese punto que es el color, entonces una parte muy importante pa' mí es que el color es lo más importante y la búsqueda de un color, pero es que sea un color armonioso, que no disuene con el resto de los otros colores y eso, que no sea estridente, como te digo.

Y que la gente no lo vea como solamente como color, porque es un color bonito, y a veces entonces yo digo a esta forma con este color no—la elimino porque me parece como sospechosa. ¿Por qué? Porque es lo que más te lleva a que te guste el cuadro, y ese cuadro, pobrecito—[risa]. Todo el mundo le gustaba ese cuadro y aún ahora a todo el mundo le gusta el cuadro.

Y es un cuadro bueno, no es un cuadro malo, pero es que en ese momento estaba yo muy joven y eso yo decía: «Pero ¿por qué le gusta a todo el mundo el mismo cuadro?».

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo]. Y—

[01:00:00]

FANNY SANÍN:  Entonces, a veces, veo en un cuadro, en una exposición y todo como, pero era como—por eso es que muchos artistas no les gustan que le digan que qué bonito o qué hermoso, ¿ves? Porque es sospechoso, ¿no? Entonces, estaba en una exposición—sí, el cuadro está bonito, pero no te dice nada. No te habla, no te comunica, no—entonces es un cuadro como sin alma. Con mucho color y mucha cosa, pero como sin alma—perdón, perdón—[accidentalmente mueve micrófono]. [Risa.]

FERNANDA ESPINOSA:  Está bien. Cuéntame más sobre esta sospecha.

FANNY SANÍN:  ¿Uh?

FERNANDA ESPINOSA:  Esta sospecha.

FANNY SANÍN:  No, ahí está la sospecha, ya te conté. [Risa.]

FERNANDA ESPINOSA:  Pero de—cuenta—o cuéntale a tu público que está escuchando estas—lo que estás diciendo sobre el arte decorativo, sobre lo sospechoso. Entiendo a grandes rasgos a lo que te refieres, pero—eh—explícame por qué—por qué eso es—por qué quieres irte para el otro lado cuando—cuando percibes eso.

FANNY SANÍN:  Porque el arte no debe ser decorativo. Para eso existen las artes decorativas, que es que te dan placer y—el arte también te da placer y eso, pero para eso existen las otras artes, las artes decorativas, y se llaman así, artes decorativas.

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Qué pasó con tu cuadro, con este cuadro?

FANNY SANÍN:  No, todavía—todavía existe.

FERNANDA ESPINOSA:  Ah.

FANNY SANÍN:  Y lo tienen en Colombia, lo vi hace poco.

FERNANDA ESPINOSA:  Ah—

FANNY SANÍN:  No, y el cuadro me gustó. Lo que pasó es que en ese momento estaba yo como muy rígida conmigo misma, con lo que estaba—y entonces decía yo: «Pero ¿por q—es más, con ese cuadro me dijeron que había una—un concurso en Colombia y alguien me dijo: «Manda ese cuadro, que es muy bueno». Y yo, de pura terca no lo mandé. Porque es que no—no, no. [Risa.] No. No me—el cuadro me gustaba, pero no sabía por qué esa atracción de todo el mundo a ese cuadro, era como muy sospechosa. Y entonces no lo mandé. Después me dijeron: «Si tú hubieras mandado el cuadro, tú hubieras ganado el premio ahí», pero no. [Risa.]

En eso soy yo muy rígida y muy disciplinada en todas esas cosas, ¿ves? Yo no—yo no puedo decir que el cuadro está acabado si no me ha convencido. Hasta que yo no esté convencida que el cuadro está perfectamente balanceado, acabado, que funciona, que—no lo doy por terminado. Ni lo muestro ni nada. Siempre me molesta cuando a veces me dicen: «Por qué no hace una obra menor?». Y entonces yo siempre les reviro: «Yo no tengo obras menores» porque si son menores, no las voy a mostrar o las rompo o qué. Por ejemplo, en las subastas a veces te dicen eso. «No, no te preocupes manda—manda una obra menor».

Y—o es arte o no es arte, ¿ves? Entonces—no se puede decir que, por ejemplo, hay arte malo. Lo que pasa es que no es arte. No lo puedes calificar como arte si es un—si es malo. Entonces así pienso yo con esta cosa de la obra menor, que mande una obra menor.

FERNANDA ESPINOSA:  Estas demandas estrictas de las que hablas, que son demandas de ti misma—

FANNY SANÍN:  Sí.

FERNANDA ESPINOSA: ¿cómo crees que te han ayudado? O, también, ¿cómo crees que te han perjudicado, tal vez?

FANNY SANÍN:  No. No creo que me hayan perjudicado. Ni—ni—quizá me hayan ayudado porque—porque están viendo la obra como—como quisiera yo que se reflejara, ¿no? Hay cosas que por ejemplo yo no acepto. Por ejemplo, hay gente que hace—artistas que hacen una obra y después la reproducen para hacer otra obra más pequeña o hacer un mural o hacer—yo no trabajo en esa manera. Por eso es que trabajo —no produzco tanto porque trabajo bastante en una sola obra, me puede—y los estudios que hago es precisamente para llegar al ideal que ques—hago los estudios y luego, al final, el que yo quiero que se vaya a plasmar en la obra grande es el que se escoja. Pero los estudios no los hago yo como obras grandes, sino quedan como obras pequeñas. Pero primero han pasado por toda esa fase de trabajo.

[01:05:30]

FERNANDA ESPINOSA:  Estuvimos hablando en el—cuando cambiamos de batería, un poco sobre las culturas andinas.

Me interesa saber si—eh—cómo te relacionas tú alguna de esa cultura—en esa cultura material andina. Sé que a otros artistas de Colombia lo han hecho, y en otras partes del mundo andino, pero—

FANNY SANÍN:  Ya.

FERNANDA ESPINOSA: —¿tú te ves relacionándote de alguna forma—

FANNY SANÍN:  No.

FERNANDA ESPINOSA: —por más de que no sea en tu obra?

FANNY SANÍN:  No. Ninguna es—las relaciono —como una experiencia visual——hermosa. La obra de los artistas andinos, como dices, las obras de—de los American Indian, de acá de Estados Unidos, las obras de persas, las obras de otras partes, de—eh—

Las gozo, las admiro, pero no tiene nada que ver con lo mío.  Y eso confirma un poquito lo que te dije antes, que yo no quiero—que puedo admirar o seguir un lenguaje, pero no quiero que se asimile con que yo estoy tratando de influenciarme por otra obra o asimilando cosas.

Por ejemplo, a veces, que uno va al campo o a los parques y eso, hay unos colores increíbles [risa] pues verdes, no sé qué, y alguien me decía una vez, hubo una exposición en el Museo de Historia Natural de las piedras, que tienen unos colores—eh—¿cómo se llama eso?—las piedras—las rocas, todo eso—y ha sido en el Museo de Historia Natural.

FERNANDA ESPINOSA:  He ido, sí.

FANNY SANÍN:  Uy, pero es increíble.

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo].

FANNY SANÍN:  Y entonces yo digo: «Uy, ese verde, ese rojo», no sé qué. Y la gente me decía: «Ah, pues no, pues ya—mañana ve y pinta eso con ese rojo». Pues no. [Risa.]

Lo gocé en ese momento, ¿ves?, pero no—no me lo quiero copiar, sino quiero crear yo misma las cosas. Ahora, uno no sabe en el subconsciente las cosas que te han influenciado y de pronto aparecen de pronto en tu obra o algo así, transformadas o de alguna manera algo te puede decir que te recuerda, ¿no?

Pero decididamente yo siempre quiero estar alejada de algo que se parezca a otra—a otro artista. Quiero ser lo más original que se pueda ser. Y, a veces, hay coincidencias también. De que algo que se parece a mi obra y—y no es que el artista se haya copiado de mí o yo me haya copiado de él, sino que de pronto hay coincidencias que las obras se parecen, ¿no?

Pero la simetría es un elemento importante que yo introduje en mi obra pues. Y ha seguido constante, ¿ves? Eso también es como parte de mi lenguaje, la simetría. No que—no que no haya habido artistas que utilicen la simetría, sino que se volvió parte de mi lenguaje.

FERNANDA ESPINOSA:  Sí. Estoy pensando un poco en que hablas tú mucho del equilibrio y también del alma que tú quieres que sienta la persona que presencia tu obra, y yo relaciono eso mucho a diseños y culturas milenarias, ¿no?

FANNY SANÍN:  Ya.

FERNANDA ESPINOSA:  Como esa búsqueda.

FANNY SANÍN:  Ajá.

[01:10:01]

FERNANDA ESPINOSA:  Entonces, más allá de tu—de que tu cuadro se parezca o no a una forma o a un color, ¿cómo piensas tú en eso? O ¿cómo piensas tú en esta espiritualidad de la que hablas?

FANNY SANÍN:  Es que ese es el problema, que no lo puedo expresar porque no lo expreso de esa—no—no—no me pongo a pensar, ¿ves?

Es—tú puedes decir que una persona es espiritual. Y hay personas que te irradian esa espiritualidad, ¿no?

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo].

FANNY SANÍN:  Pero no es una espiritualidad religiosa en el—necesariamente, ¿no? Quizás es también la manera como tú vives, en lo que crees, en lo que admiras, en—es algo más allá. Yo no sé cómo explicarlo. Como siempre me dicen algo de eso y yo no lo puedo explicar. Pero tú lo sientes en muchos artistas, que no es una obra fría, vacía, ¿ves?, que hay algo más allá atrás. Y eso es lo que yo llamo espiritualidad. Además que la obra mía tiene mucho de meditativa porque yo pinto, pongo un cuadro ahí y me siento ahí a mirarlo y eso, a ver—y, ¿ves?, y se mete una como en otros mundos que [risa] que no puedes explicar, es el mundo de lo que estás trabajando, en el mundo ese, en esa partecita. Pero no, no. No hay una explicación.

Siempre—mucha gente lo compara con la música también, ¿no? Y, sí, la música—la música son sonidos, ¿no? Y ¿qué hace el compositor? Usar los sonidos para crear la música. O el—bueno, el mismo escritor. Es que el escritor tiene más porque el escritor tiene sus ideas, pero también se van transformando y se van haciendo las ideas, ¿no?

¿Ves? No, yo no creo que haya una explicación pa' eso. Si no es una explicación religiosa pues.

FERNANDA ESPINOSA:  Sí. Bueno, hay como lo que uno siente y lo que uno explica también, ¿no? Y tú me estás conversando que es una cosa más que tú—que sientes, más allá de algo que puedes tú explicar.

FANNY SANÍN:  Definir o explicar.

FERNANDA ESPINOSA:  Sí.

FANNY SANÍN:  Es que yo no creo que nadie te pueda explicar—

FERNANDA ESPINOSA:  Hmm.

FANNY SANÍN: —exactamente qué es espiritualidad, ¿no?

FERNANDA ESPINOSA:  Claro. Sí y—

FANNY SANÍN:  A menos que esté relacionado—no estaría de más ponerme a leer sobre eso [risa]—que esté relacionado con la religión.

FERNANDA ESPINOSA:  Bueno, y justamente volviendo a la religiosidad o espiritualidad en el mundo andino, que no necesariamente pasa por una institución religiosa, ¿no?—sino que está en el orden, en la arquitectura—en la relación de la construcción con la montaña—

Sí. Y tú me hablas también como de—si es que entiendo bien, un poco de este sentir de la espiritualidad por medio del orden. Eh—pero tal vez esas son mis palabras y no las tuyas. [Risa.]

FANNY SANÍN:  [Risa.]

FERNANDA ESPINOSA:  Así que—eh—es lo que estoy entendiendo de lo que tú me estás expresando.

FANNY SANÍN:  Mm-hmm [afirmativo].

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo]. Bueno, ¿cómo te sientes, Fanny?

FANNY SANÍN:  Yo creo que ya debemos como parar—

FERNANDA ESPINOSA:  ¿Sí?

FANNY SANÍN: —ya estoy cansadita.

FERNANDA ESPINOSA:  Sí, te veo un poco cansada.

FANNY SANÍN:  Sí.

FERNANDA ESPINOSA:  Listo. Entonces vamos a parar aquí. Igual siempre terminamos más o menos en una hora y 20. Así que muchas gracias.

[FIN DE PISTA sanin19_6of7_digaud_m.wav.]

FERNANDA ESPINOSA:  Muy bien. Bueno, Fanny, muchas gracias por acceder a entrevistarte otra vez conmigo para esta cuarta sesión de tu historia oral. Esta es una grabación para el Archivo de Arte Americano de la—de Smithsonian Institution y hoy es el 24 de julio del 2020, y estoy entrevistando a Fanny Sanín virtualmente, pero ella ahora está en su casa y estudio en el Upper East Side de Manhattan.

Eh, bueno, entoncesvamos a comenzar, Fanny. Para comenzar, eh, tú me habías conversado que quisieras aclarar algo que conversamos en nuestra última sesión, que ya fue hace varios meses, en marzo en donde yo te hice una pregunta sobre un comentario que Edward Sullivan había hecho en tu libro. Entonces, quisiera, eh, que tú por favor hagas esa aclaración en esta grabación.

FANNY SANÍN:  Hola, Fernanda. Gracias. Eh, sí, quería hacer esta aclaración porque es muy importante para mí, ya que considero al profesor Edward Sullivan como una persona a quien admiro por sus profundos conocimientos del arte latinoamericano y no quisiera que quedara la versión anterior mía con su concepto de mí obra con un error involuntario de mi parte. Tú usaste la palabra antítesis y yo la confundí con analogía. Basada en eso, me extendí en el tema tratando de justificar esa apreciación cuando, en realidad, el profesor Sullivan estaba afirmando lo contrario, al decir que mi arte no tenía nada que ver con, eh, con los máximos exponentes del Realismo Mágico en Colombia, entre ellos Gabriel García Márquez, a quien yo admiro bastante.

Obviamente, yo estoy totalmente de acuerdo con el profesor Sullivan que mi arte no tiene nada que ver con el Realismo Mágico. Entonces, quería aclarar eso porque no sé por qué sucedió, lo entendí yo mal, y—y me basé en eso para—para—para dar un concepto por error.

FERNANDA ESPINOSA:  Muy bien. Gracias, Fanny, por esa aclaración. Eh, ahora, para continuar, me interesa que comencemos hablando de cómo ha cambiado el mundo en estos últimos, cuatro—bueno, en realidad, seis meses desde que comenzó la pandemia en Asia, y cuatro meses desde que comenzó, la pandemia a afectar Nueva York.

Entonces, me interesa que—que discutas un poco cuál ha sido tu experiencia,  personal y también como artista en estos últimos meses que han sido muy duros para todos, pero —sí quisiera que tú, desde tu experiencia, eh, nos hables un poco de cómo ha sido para ti.

FANNY SANÍN:  Pues, como todo el mundo, como dices, ha pasado estos meses bastante mal. Y ha sido una situación muy—muy dolorosa para mucha gente. Eh, penosa, pues increíble la gente que ha muerto y se ha enfermado en todo en todo el mundo y aunque a uno no nos haya afectado  directamente, en el sentido de que estamos bien de salud, que estamos—estamos bien en la casa, que pudimos quedarnos,en la cuarentena por más de tres meses encerrados—no—no salímos a ningún lado. Me ha afectado mucho, hemos tenido muchos amigos enfermos, murieron varios amigos. No de la pandemia—no del coronavirus, pero uno de ellos sí. Y estas cosas, tú sabes, que pues aquí no se podía ir ni a verlo al hospital a la persona—ni una vez que murieron, no se podía ni ir al entierro, y mucho menos tratar de consolar a las esposas, a las esposas.

[00:05:10]

Porque tampoco podíamos vernos con nadie, ¿no? No nos podíamos acercar. Entonces, eso fue muy frustrante y muy duro. También sabes la cantidad de gente que—que ha muerto, sobre todo, latinos, black people—la gente negra, porque económicamente pues todo el mundo sabe—necesitaban salir, necesitaban  trabajar en los mercados y pues fue bien grande el número de gente que murió. Entonces, eh, a pesar, como te digo, yo estaba bien, en otro sentido, fue muy difícil poder trabajar en—en la pintura. Imposible concentrarme—y vine a volver a trabajar como hace como dos meses pude hacer un cuadro. Ahorita sigo—ahora volví otra vez a trabajar, pero, de todas maneras, no es lo mismo porque, el virus sigue vigente, la situación en Nueva York ha mejorado bastante. Ya  he podido salir un poco a los parques. Lo que hemos hecho, salir a los parques, pero la situación está latente, uno la tiene alrededor y está viendo todo el tiempo sobre eso y—y pues, realmente, [risa] no se ve como un futuro. Es como difícil pensar que—cuál va a ser el futuro, ¿no? Entonces, ha sido duro, eh, en ese sentido.

FERNANDA ESPINOSA: ¿Cómo han cambiado, eh, tus rutinas en cuanto a cómo hacías las cosas antes, eh, antes de la pandemia y con esta nueva realidad— —aunque dices que no has  trabajado mucho en tu pintura, pero, cualquier gesto creativo que hayas utilizado en estos tiempos o—o—cómo ves ese impacto en tu práctica?

FANNY SANÍN:  Eh, sí.Lo que pasa es que esto sucedió como después de que se publicó el libro acá y se alcanzó a presentar y yo tenía mi estudio muy desorganizado por todos los materiales que necesitaba para dar información sobre el libro y entonces volqué un poco mi—como mi energía en tratar de organizar el estudio otra vez lo mejor que podía.

Y también, por otro lado, cambió también la rutina. Por ejemplo, mi esposo trabaja acá y entonces antes era muy fácil para mí hacer un—[risa]—un almuerzo ligero y no perder tiempo porque me quería ir a pintar y eso. Ahora, se va—se ha ido mucho tiempo en la cocina, en recoger el mercado, en limpiar todo,ya te digo, entonces, eso—eso me ha quitado mucho tiempo, bastante tiempo. Mi rutina ha cambiado en eso.

Estoy tratando de volver de nuevo a—a trabajar en la cultura, ya tengo una obra ahí que voy a realizar, pero, de todas maneras, no hay ese entusiasmo de antes.

FERNANDA ESPINOSA:  Y hace un momento mencionaste que es difícil imaginar el—el futuro oel fin de cómo están pasado las cosas, y justamente una de mis preguntas erapreguntarte un poco más sobre el futuro, ya sea de—de las personas,pero—pero también sobre tu legado, ¿no?, tu obra. ¿Qué es lo que tú te imaginas en el futuro de tu práctica?

[00:10:02]

FANNY SANÍN:  No, pues en el futuro de mi práctica, voy a seguir trabajando, voy a seguir pintando, voy a seguir creando, ¿no? Pero no puedo tener una visión de lo que va a pasar más adelante. En cuanto a lo del legado, pues el legado—aquí la gente se ha ingeniado mucho en hacer todo virtual. Los museos, las galerías—entonces, se está tratando también de lanzar el libro en Bogotá, en el Museo de Arte Moderno en agosto, ya te avisaré del día porque lo van a hacer por Zoom también y lo puedes oír. Las galerías están cerradas, pero siguen publicando cosas, haciendo videos, tratando de sobrevivir, ¿no? No sé. No sé [risa] no sé, va a ser—me imagino que por unos meses esto va a ser igual. Podrá uno salir más, pero, como comentábamos antes, yo era una persona que que me gustaba mucho salir a la calle. Entonces, después de trabajar muchas horas en—de estudio, pues me iba a un concierto, iba a una exposición, iba a vernos con amigos—y ahora, ¿quién sabe?

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo]. Sí, en especial es difícil imaginar que todo siga siendo virtual, ¿no? Ha creado muchas alternativas.

FANNY SANÍN:  —sí, eh, últimamente, ha habido muchas—tipo estas conferencias como contigo con Zoom a lo cual yo no lo estaba [risa] habituada. Tú sabes, no soy tan amiga de esto. Y ha habido una cosa muy bonita que ha sido la resurgencia de los amigos. Eh, gente que no veía yo en 10 años, 15 años, hijos de mis amigos en México, que todos han—se han tratado de comunicar, han llamado. Entonces, ha sido muy—muy activa toda esa—toda esa comunicación. Eso ha sido como bonito. ¿Ves? Sí, es un gran impacto porque—porque siempre estás contestando un correo, el teléfono, quieren algo virtual, mandando fotos y eso, entonces eso—eso es un aspecto muy bonito. Muy humano pues. Pero uno echa de menos, de ver a la persona y de saludarla y abrazarla, [risa] ¿no?

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo]. Y con tu—tus seres queridos, tus amigos, tu familia en Colombia, ¿cómo—cómo [cruce de conversación]—

FANNY SANÍN:  Afortunadamente, todos están bien. Yo, como te digo, por mi lado de la familia no ha habido—ni de Mayer [Sasson]—ni, no ha habido gente enferma, ¿ves? Amigos han habido muchos. Sobre todo, acá, en Nueva York porque mucha de la gente que fue a las ferias en—en en ARCO, en Madrid, y luego otra feria que había en—en Holanda, creo, se enfermaron, cogieron el virus. Y los que regresaron aquí regresaron cantidades enfermos. Entonces, eso es duro. Y también muchos de ellos fueron a Colombia también, entonces la la comunidad artística fue bastante golpeada.

FERNANDA ESPINOSA:  Y con tus personas con—con tus redes en Colombia, ¿has mantenido la misma comunicación que tenías previa a la pandemia o ves también un cambio en—en [Cruce de conversación]—

FANNY SANÍN:  —no, que ahora hay más porque—porque entonces manda fotos o quieren hablar con FaceTime o así, ¿ves? Entonces está—es—eso está muy—muy vivo. Muy—muy vivo y es muy bonito sentirse ese calor de toda la gente, ¿no? Sí.

Por ejemplo, es muy bonito verte a ti! [Risa.] Porque cuándo—cuándo nos volveremos a ver, quién sabe.

[00:15:00]

Pues si nos vemos, tiene que ser de lejos. Y si no nos vamos a poder abrazarnos ni nada de eso, y uno, como latino—uno dice: «Si me encuentro con alguien, ¿cómo va—cómo va a hacer uno pa' frenarse y no—[risa]—y no darle la mano o algo así?», ¿no? Es como—pero, bueno, ahí va—ahí vamos.

FERNANDA ESPINOSA:  Justamente estaba recordando—

FANNY SANÍN:  ¿Uh?

FERNANDA ESPINOSA:  Perdón.

FANNY SANÍN:  No, dime.

FERNANDA ESPINOSA:  Ah, que te decía que justamente estaba recordando porque, en—en nuestra anterior sesión, ya hablamos un poco de lo—de lo que estaba pasando, pero creo que ninguna de las dos nos imaginamos que—que tantos meses después íbamos—a seguir así, ¿no? Eh, y recuerdo que en ese punto, que fue en marzo—

FANNY SANÍN:  —si

FERNANDA ESPINOSA:  —fue el 11 de marzo o el 10 de marzo— —eh, ya las dos teníamos un poco de—de recelo por—porque se sabía que había un—un riesgo—

FANNY SANÍN:  Sí.

FERNANDA ESPINOSA:  —eh, para tener una conversación en—en—en persona.

FANNY SANÍN:  Sí.

FERNANDA ESPINOSA:  —pero, bueno, eh, por el lado positivo, me alegra mucho que hayamos podido hacer una sesión más en persona, porque—

FANNY SANÍN:  No, claro, se alcanzó a hacer. Hubo muchas que hubo que cancelar. Entre otras, lo que iba a haber en el Instituto de Bellas Artes de Nueva York, donde estuvo la exposición porque pues tuvieron que cerrar y la exposición está colgada todavía, la van a dejar hasta el año entrante. Varias de—de mis obras están en una galería en Houston, también cerrada porque no—o sea, no  sé cuándo van a abrir. El Museo Metropolitano dice que abre en agosto.  Esa va a abrir en agosto. Eh, y están abriendo ya los parques, el zoológico, que va a ser bonito. Perdón, no el zoológico, el jardín botánico. Pero, bueno, yo no sé cuándo va a volver uno a ir a un concierto o ir al cine [risa]. ¿No? ¿Quién sabe? ¿Quién sabe? La situación ha mejorado bastante acá en Nueva York. Bastante con lo que nos tocó pasar, ¿no? ,pero—pero el resto del país está tremendo. Y en Colombia, en Ecuador, en Perú, ¿no?—México. Entonces—y no hay perspectivas. Porque si hay la vacuna, quién sabe, ¿no? Pero, ¿qué hacer? Hay que seguir adelante. Yo pues estoy tratando de crear de nuevo, sa—sacar más tiempo pa' poder hacer eso Y me imagino que tú estás en las misma.

FERNANDA ESPINOSA:  Eh, sí. Bueno, yo, eh, también me siento muy afortunada de que el trabajo que yo hago, ha transicionado al mundo virtual muy fácilmente de alguna forma y también ha creado, eh, más acceso, ¿no? Porque, a veces, es—es difícil para las personas en un mundo con tantas cosas que hacer encontrar el tiempo para sentarse a hablar.  Entonces, en realidad, me siento muy afortunada de poder hablar con personas en—en todos lados, eh, y seguir teniendo las conversaciones, ¿no?

Eh, otra cosa que te quería, preguntar, Fanny, hablando de estos cambios, eh, universales [risa] que estamos atravesando, es que en Estados Unidos también han habido muchos cambios a nivel, público y político, ¿no?, alrededor de todos estos temas que—que tú mencionaste antes también, de la desigualdad, del racismo.¿Tú tienes algún comentario, alguna perspectiva sobre cómo has vivido eso o cómo observas eso desde donde estás?

FANNY SANÍN:  Sí, ha sido—aparte de la pandemia y eso, ha sido terrible ver toda la violencia que hubo hace unos meses, eh, y ahorita, que sigue habiendo, especialmente Chicago.La respuesta del gobierno, pues ni hablar. [Risa.]

[00:20:06]

Ya sabemos que—que no ha sido nada positiva. Una cosa que sucedió como—que lo hizo sentirse a uno como bien fue que durante la pandemia, a las 7:00 de la noche, la gente salía a los balcones a—a aplaudir a—a las enfermeras y a los doctores que estaban trabajando con—con el virus y una te gente tocaba tambores, el otro una trompeta. Y eso era todas las noches. A las 7:00—a partir de las 7:00 de la noche. Eso como que le daba a uno como un espíritu de compañerismo con—con toda la gente. Luego, las marchas. Las marchas, que a muchosnos tocó ver por acá que fueron muy importantes. Fueron muy importantes, que le abrieron los ojos a mucha gente y, sin embargo, esa situación no es que haya mejorado, creo yo. Sí, ha habido más publicidad, la gente se ha enterado más, pero siguen habiendo los problemas con la policía, siguen, los problemas de violencia y los problemas de los inmigrantes. Todo eso sigue. Y aumentado por el problema este de la—de la pandemia.

Entonces uno—diría que uno es como medio privilegiado porque no le ha tocado pasar por eso, ¿no? Terrible. Es terrible de todas maneras porque uno no se puede olvidar de los problemas de los demás, ¿no?, ni del mundo. Y los artistas también han tenido muchos problemas, porque no están recibiendo nada de dinero, se quedan cerradas las las puertas porque tenían una exposición, tuvieron que cancelarla—muchas cosas nos han afectado.

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo]. Y—y [cruce de conversación]—

FANNY SANÍN:  —es algo como inverosímil porque es que [risa] uno nunca se pensaba que esto pudiera suceder, ¿no? Nunca. La gente dice: «Bueno, pero acuérdese que pasamos por las guerras, acuérdese que no se que—». No las pasamos nosotros pero las pasaron y—pero—pero es que esto—inusitado, completamente como inverosímil, como—bueno. Y ver que uno—como un país como Estados Unidos, con todo el poderío que tiene eso, al principio fue muy difícil lo de los tests que hacían—no había, la gente no podía hacérselos. Ahorita hay—ahora hay más acceso a eso, pero antes no había. Y—y a estas alturas de la vida no ha—no—no hay todavía la vacuna.

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [afirmativo]. Sí, justamente, estaba recordando que brevemente en una de las—me parece que fue la primera o la segunda sesión, que tocamos un poco la vida política de Colombia y también lo duro que—que eso—que fue para ti presenciar eso y vivir eso, ¿no? Y me—me preguntaba si tú hay algo con lo que relacionas esta crisis en la que estamos pasando ahora, porque tú también has sido una persona que—que ha visto esos—esos estallidos, digamos, en tu vida, ¿no?, o esos momentos de, eh, de grandes cambios en—

FANNY SANÍN:  Sí, pero, realmente lo que a mí me tocó vivir cuando el nueve de abril, eh, si se ponen a pensar, no es nada para lo que Colombia ha vivido con toda la violencia que tiene por años. Los secuestros, las matanzas, las—la guerrilla, eh, los paramilitares, todo eso. Realmente es muy poco lo que yo he vivido personalmente. Uno está todo el tiempo enterado de lo que está pasando en el país. Esta vez, el presidente trató de hacer lo mejor que pudo e inclusive tomó medidas muy extremas al comienzo, tratando de parar este virus.

[00:25:07]

Y—pero la gente no—mucha gente no lo correspondía, no—no se ponían las máscaras, hacían fiestas. Aquí sucedió lo mismo también. Y en México. Sí, entonces,  la violencia en Colombia sigue. Sigue. Todavía han matado a mucha gente de las—de las comunas sociales, sindicalistas. Sí, la violencia sigue. No—no tan horrible como estaba antes, porque hay como una paz con—con un grupo de guerrilleros, pero hay otros guerrilleros que no quisieron hacer la paz y entonces siguen las matanzas por un lado o por el otro, ¿no? Con militares y—

FERNANDA ESPINOSA:  Sí, a mí me sorprende mucho que, bueno, se escucha de—de una matanza de algún líder—especialmente, , indígena, o ambientalista en Colombia casi todas las semanas, ¿no?  Y, sin embargo, aquí en Ecuador, que estamos al lado, no se escucha absolutamente nada al respecto.

FANNY SANÍN:  No, no se oye. Pero—pero allá mucho también el problema con los indígenas, bueno, es la pobreza. Muchos de los indígenas están desafortunadamente metidos en la droga porque viven de eso y entonces hay también mucha matanza entre la gente que quiere apoderarse del mercado de la droga y los indígenas. ¿Ves? Y quieren inclusive agarrar territorio, los oponentes de los indígenas quieren agarrar territorio pa' poder seguir cultivando la droga y todo eso. Entonces, eso—eso sigue. Y, desafortunadamente, muchos de los indígenas sí están metidos en ese negocio, pero es que no tienen otra manera de sobrevivir. El problema grave es la pobreza que hay en todo mundo, oye. Y más en nuestros países latinos. Es una pobreza terrible. Ahora con esto del virus y eso. Pues hay ciertasregiones en Colombia que no tienen agua. No les puede llegar el alimento, entonces—

FERNANDA ESPINOSA:  Sí. Si bien esta, crisis, eh, evidencia todas las faltas, ¿no? Al máximo, pero creo que también ha sido una época de mucha reflexión. Una época en la que, bueno, algunas personas que tienen el privilegio de no—no tener que salir o no tenemos que salir, como tú decías antes, para trabajar, hemos podido tomarnos el tiempo de reflexionar. Y—y justamente, te quería preguntar si—bueno, hacerte unas preguntas un poco más existenciales, [risa] que tal vez no sé si las has pensado ahorita o ya las has pensado antes, pero quería preguntarte, por ejemplo, ¿qué es lo que le trae a Fanny felicidad? ¿Qué—qué te causa a ti, eh, contento y felicidad?

FANNY SANÍN:  Cualquier cosa pequeña, por ejemplo, la otra vez estaba viendo en el teléfono—puse—estaba buscando la palabra chorlito. ¿Tú sabes qué es chorlito?

FERNANDA ESPINOSA:  Sí, un pájaro, ¿no?

FANNY SANÍN:  Es un pajarito. Un pajarito que—que tiene la cabeza más chiquita que el cuerpo. Y se distingue por eso. Y entonces la gente cuando quiere molestar a otra persona, le dice: «Tienes cabeza de chorlito». Entonces, con eso quiere decir que tiene el cerebro muy chiquito y entonces no eres muy inteligente, eres medio bobo o algo así. [Risa.]

Entonces me puse a mirar la definición de chorlito. Eh, y empecé a ver el chorlito. Hay diferentes chorlitos. Y entonces puse los cantos de los pájaros. No te imaginas la belleza de los cantos de los pájaros, hay unos en Brasil. Entonces, esas cositas pequeñas le traen a uno felicidad. O—o ver—estábamos tratando de ver el cometa acá y hemos visto los otros planetas y la luna y eso, entonces, son momenticos.

[00:30:09]

Son momenticos que sí son felicidad, que—si hay alguien que te llama y que está bien. Pero definir la felicidad es como tan difícil. Yo creo que nadie la puede definir. [Risa.] Ni los escritores.

FERNANDA ESPINOSA:  Sí, ya en esa misma—en esa misma línea. Quisiera preguntarte ¿qué es lo que te hace sentir gratitud?

FANNY SANÍN:  Um, bueno, la amistad es una de esas. La amistad, que es realmente—yo he tenido en mi vida tanta amigos muy buenos, o gente que me ha ayudado tanto en mi carrera, eh, sí. O gente que tiene una palabra bonita contigo. Me acuerdo una vez recién llegada aquí a Nueva York que vivía furiosa porque no me entendían bien el inglés y entonces—o lo decía de otra manera, por ejemplo, yo iba a preguntar por el periódico y algo y entonces lo decía como más cordial yo, más cortés, pues la gente no te entiende. [Risa.] Y yo hablaba y entonces me contestaban feo. «¡Ah!», no sé qué. Pero de pronto había alguien en un almacén o en alguna parte que—que tenía un gesto bonito contigo, entonces , bueno, siente uno gratitud por eso.

Bueno, y—y, en general, gratitud por lo que uno tiene, por lo que le ha dado la vida a uno, como que no ha tenido tantos problemas como ha tenido tanta gente. Pero son momentos, ¿no?

FERNANDA ESPINOSA: Quisiera volver un poco a la pregunta de tu legado. Y como yo veo esta—esta entrevista como parte de eso, ¿no?, como un poco de—de Fanny en sus propias palabras expresa lo que está regalando al—al futuro, digamos.¿Tú tienes alguna expectativa de cómo quisieras que viva tu arte o vivan los—tus creaciones? Eh, ¿cómo quisieras que—que las personas o el público o los investigadores reciban tu trabajo? ¿Qué es lo que quisieras que aporte?

FANNY SANÍN:  Mm-hmm [afirmativo]. Bueno, la—la idea del legado es precisamente para que la obra que he realizado yo por tantos años de mi vida se conozca, no se pierda, eh, que la gente pueda verla, que pudiera recibir algo de alguna manera de la obra. Eh, y que que se conserve, ¿no? Por ejemplo, el archivo va a ir al Smithsonian, entre otras cosas, muchas de las cosas. El legado hasta ahora ha sido bastante exitoso porque sí se ha conocido más la obra de lo que se conocía. Algunos museos han comprado obra, y entonces eso es para mí es muy importante que la obra esté en, eh, por ejemplo, el Smithsonian tiene una obra mía. Compraron otros museos también, y tú ves que en lo que has trabajado por tantos años, pues que no se va a perder. Y es que uno tiene el recuerdo o la realidad de muchos amigos artistas, o de artistas aunque no sean amigos, que se mueren y se olvidan de ellos. Si no tienen una galería o no tienen legado el artista se va ensombreciendo y nadie lo—lo—lo vuelve a sacar adelante. ¿Ves? Entonces, toda esa obra se ha perdido.

[00:35:01]

A veces, esa obra queda en manos de familiares o algo, pero la obra no está expuesta al público. Y lo que pasa es que uno—no sé si alguna vez te dije yo—uno no pinta para los demás, pero uno se—la obra se comunica con los demás y ese es el momento en que la obra te comunica con los demás es que tiene su valor importantísimo porque está dando algo, ¿no?, está aportando algo a otra persona. Entonces, lo del legado lo considero muy importante y creo que me iré más tranquila. [Risa.]

 Y está—[tose]—perdón, que me constipé—[tose]—está en muy buenas manos y la gente que lo está haciendo como comisarios como aquí ellos lo llaman, trustees, ¿no? trustees, creo que el cuidador—no sé cómo se traduce en español. Eh, lo está haciendo muy bien y—y—

FERNANDA ESPINOSA:  Hay un sonido, pero no sé de qué es.

FANNY SANÍN:  Ah, okay, no. No, pues eso—eso—eso va a ser mi—mi legado, la obra.

FERNANDA ESPINOSA:  Sí. Y—y cuéntame más de por qué te parece importante de que esté tu obra en los museos.

FANNY SANÍN:  Porque eso es como un reconocimiento a la obra, ¿no? El hecho de estar en un museo, que es muy importante porque, tú no puedes donar la obra a un museo sin más ni más, tienes que pasar por un comité de selección o algo así. Entonces, se considera entonces que la o—que la obra para esas personas tiene su valor, lo suficiente como para estar colgada en las paredes de un museo, y en donde, realmente, te va a ver pues la gente. Va a tener mayor atención, se va a ver.

FERNANDA ESPINOSA:  O sea, es un lugar donde se puede expander su vida, ¿no?

FANNY SANÍN:  Sí, es como, por ejemplo, en manos del compositor que compone, si la música no se oye, pues—¿no? Tiene que oírse y transmitirle a otras personas y eso.  O el que escribe un libro. Si no leen el libro, tampoco no tiene—se pierde todo eso. No se pierde para él, porque él no pero sí se pierde para el resto del mundo y entonces—los artistas están creando y quieren aportar también.

FERNANDA ESPINOSA:  Hace un momento, hablaste un poco de, um, de la relación que tiene tu obra con cada persona, con cada público ¿no? Eh, le habla a cada persona de distintas maneras. A mí me interesa saber un poco más de cómo te habla a ti tu obra. O sea, ¿qué relación tienes tú con—con lo que tú terminas de crear, por ejemplo? ¿Qué te transmite a ti?

FANNY SANÍN:  Bueno, esto es—a veces, me haces preguntas que no las puedo contestar, pero [laughs] te—tengo una relación muy buena con mi obra. [Laughs.] Tengo una relación muy bonita porque yo vuelvo a ver mi obra y—y la gozo, la aprecio y me doy cuenta que lo que hice está bien para—para la manera como yo la juzgo, ¿ves?

Entonces, no sé si alguna vez te comenté las obras que uno considera malas o que no [inaudible], yo no tengo esas obras porque —o se eliminan o—o—¿ves?—o no existen. Porque si no—si no es—para mí concepto no están bien terminadas, no están bien—no están aportando lo que deberían aportar como obra de arte, entonces no es obra de arte. Y, entonces, yo puedo juzgar mi obra como la que puedo juzgar a la de los demás. La veo igual, ¿ves? Porque, ¿qué tal—imagínate que yo me pongo a mirar una obra mía de algunos años y digo: «Uy, esa obra tan fea». ¡Terrible! O obra no fea, sino mal hecha. «No no he debido exponerla, no he debido—».

[00:40:04]

No me sucede. No me sucede. Suena presuntuoso, pero realmente [laughs] no me sucede. Porque yo soy muy estricta con mis cosas, ¿tú sabes? Hasta que uno considera que la obra sí tiene los niveles que debe tener como obra de arte, no—no puede salir a la luz.

FERNANDA ESPINOSA:  Sí, que te pregunto también porque, eh, he escuchado tantas diferentes maneras en las que las personas reciben tu obra —eh, hay personas que las relacionan a distintas cosas—

FANNY SANÍN:  Mm-hmm [affirmative].

FERNANDA ESPINOSA:  —a distintos olores o formas, y otras que hablan mucho más de lo que sienten cuando ven tu obra, ¿no? Y creo que para mí es—es así, es—es—es algo que, eh, que está destinado a hacerte sentir algo que tal vez no tiene ni siquiera un nombre, ¿no? Entonces, me—me interesaba, eh, entender, eh, cuál es ese misterio cuando tú lo ves. Pero, como tú dices, es—es distinto para todos. O sea, inclusive para ti mismo—es—eres—es distinto que para otros, ¿no?

FANNY SANÍN:  Sí. Pero, eh, claro porque yo la veo y la—y la—[laughs]. Eh, eh, ¿cómo—cómo—no sé cuál era el ejemplo que te iba a poner, pero—no puedo—no puedo manifestar lo que estaba yo sintiendo cuando estaba haciendo la obra, pero, a pesar de ello, la obra me está hablando, ¿ves? Me puedo comunicar con ella. Y yo quiero mucho a mis obras porque recuerdo cuando a veces, eh, querían comprar un cuadro y yo: «Ay, no, yo no—». Lo pinté, duré dos meses pintándolo, pero no lo he gozado. Tengo que [laughs] tenerlo en mi casa unos meses o algo antes de venderlo, ¿ves? Entonces, y, eh, y cuando veo una obra mía en—que me mandan fotos de obras que alguien tiene o que yo la veo en alguna—pues es una gran emoción. Volver a ver la obra es co—es parte de uno, ¿no? Es parte de uno.

FERNANDA ESPINOSA:  Me parece que dijiste que en estos tiempos no has estado pintando.

FANNY SANÍN:  No, los primeros meses, no pude pintar. Yo me dediqué a arreglar mi estudio. No he acabado, [laughs] pero, bueno, hice todo lo que pude y entonces ahí se iban las energías y la frustración de todo lo que estaba pasando. Luego, la cocina, de la cual—tú sabes—no soy muy fan yo de la cocina, pero me tocó. Y hasta hace como un mes,o más de un mes, volví a pintar. Eh, y ahorita tengo otro cuadro ya listo para—para comenzarlo a pintar.

FERNANDA ESPINOSA: ¿Pudieras compartir un poco de lo que estás trabajando ahora? ¿O contarme un poco más sobre lo que estás trabajando?

FANNY SANÍN:  No, pero—¿tú sabes?Mi obra es la—en el sentido de—de lo que hago es abstracto, o geométrico abstracto. No veo cómo te puedo compartir, a menos que te muestre una—una imagen. [Laughs.]

FERNANDA ESPINOSA:  Mm-hmm [affirmative]. Si, por ejemplo, eh, [cruce de conversación]—

FANNY SANÍN:  —parece que—parece, porque me lo han dicho, eh, que ha habido un cambio. Sí creo que sí ha habido un cambio. Sí creo. Ya me lo dijeron algunos curadores. Cuando lo veas , te lo muestro, lo tengo por ahí pero—pero como que esas cosas no son como que yo digo: «Voy a cambiar», eh, sino que va—van saliendo, van saliendo. Entonces, de pronto voy por un camino un poquito diferente a lo que estaba haciendo, siempre dentro del abstraccionismo geométrico. Vamos a ver . Porque el coronavirus [ph] [inaudible] o algo. [Inaudible].

FERNANDA ESPINOSA:  Esa última parte, no te escuché.

FANNY SANÍN:  La mente de uno no—la mente de uno no está en eso, está pensando en todo lo que está pasando.

[00:45:05]

FERNANDA ESPINOSA:  Sí. Y ¿qué colores, eh, has estado utilizando últimamente?

FANNY SANÍN:  No azul cielo [Laughs.] No. No—no—no—no sé cómo explicarte que color estoy utilizando.

FERNANDA ESPINOSA:  Si quizás me puedes mandar unas fotos.

FANNY SANÍN:  Ah, bueno, eso sí te lo mando con mucho gusto.

FERNANDA ESPINOSA:  Sí.

FANNY SANÍN:  —Pero es que—es que yo n—¿cómo te digo?—yo no pienso de esa manera, ¿ves? Entonces, cuando estoy haciendo el cuadro, estoy pensando en—en una estructura, el color al mismo tiempo y eso. Entonces—

FERNANDA ESPINOSA:  Muy bien. Bueno, Fanny, ¿hay algo más que yo no te he preguntado hoy, y que quisieras discutir en este espacio?

FANNY SANÍN:  No, quizás darte las gracias, por haber estado en todas estas, entrevistas y—con paciencia [laughs] y también al Smithsonian. Entre otras cosas, no me ha llegado la versión escrita.

FERNANDA ESPINOSA:  Sí, me parece que quedamos que iba yo a hacer esta entrevista y te lo van a mandar todo junto.

FANNY SANÍN:  Ah, todo, okay. Okay. Eh, no, doy las gracias por esta oportunidad de—de—de hacer esta entrevista. Espero que no sea muy aburridora pa'l que la oiga [laughs] y que algo pueda iluminar un poquito en—en mi obra y en mi vida. Bueno, pues muchas gracias. Espero que sigamos en comunicación, Fernanda. Y lo que se te ofrezca, acá estamos.

FERNANDA ESPINOSA:  Muchas gracias, Fanny. Ha sido para mí un placer poder conocerte por medio de estas entrevistas y me dio mucha tristeza cuando pensé que ya no te iba a poder entrevistar otra vez porque sentí que quedaba algo como incompleto. Pero me alegra mucho que—que se haya dado esta oportunidad y—y que, eh, sí, no, agradecerte por—por tu tiempo. Yo sé que algunas—a veces es difícil responder, eh, preguntas sobre uno mismo, así que te agradezco mucho también tu paciencia y tu disponibilidad.

FANNY SANÍN:  Muchas gracias, Fernanda

FERNANDA ESPINOSA:  Eh, no te—hablamos—

FANNY SANÍN:  No se oye muy bien ¿Perdón?

FERNANDA ESPINOSA:  Hablamos pronto, Fanny.

FANNY SANÍN:  Okay. Ciao.

FERNANDA ESPINOSA:  Ciao. Cuídate.

FANNY SANÍN:  Gracias, gracias, adiós.

FERNANDA ESPINOSA:  Adiós.

[FIN DE PISTA sanin19_7of7_digaud_m.m4a]

[FIN DE ENTREVISTA.]

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Quotes and excerpts must be cited as follows: Oral history interview with Fanny Sanín, 2019 October 16 - 2020 July 24. Archives of American Art, Smithsonian Institution.